Zehra Kurtay, periodista revolucionaria. Francia, cómplice del fascismo turco
Zehra Kurtay
Conocimos el caso de la periodista turca Zehra Kurtay gracias al trabajo del Frente Anti-Imperialista Marsella, movimiento que difunde casos de presos políticos alrededor del mundo, entre ellos el de Higinio Bustos Navarro, indígena nahuatl perteneciente al Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (fnls), quien es preso político en el estado de Veracruz desde 2021. En solidaridad con ella, hacemos del conocimiento de nuestros lectores su historia.
El pasado mayo, el gobierno francés decidió darle la espalda a la periodista turca Zehra Kurtay, militante socialista revolucionaria antifascista, quien ejercía su derecho al refugio político en Francia desde el 2007, debido a que su vida corría grave peligro por la persecución política que sufría en Turquía.
El día 26 del mes referido, Kurtay fue convocada a presentarse en la prefectura (sede del gobierno departamental) de Créteil, cerca de París, en donde fue arrestada y transferida al Centro de Retención Administrativa de Oissel, ubicado en la región vecina, Normandía. Sin previo aviso, el gobierno francés anuló su permiso de residencia y emitió una orden en la que le exige retirarse del territorio francés. En ese momento, también se enteró de que el gobierno turco estaba al tanto y de que su fecha de expulsión a Turquía estaba decidida.
Camaradas y amistades se enteraron de su situación política y gracias a las movilizaciones realizadas pudo salir libre. Posteriormente, el 18 junio fue citada a comparecer ante el Tribunal Administrativo de Melun, reunión en la que, gracias a la presión ejercida con la movilización de sus camaradas y personas solidarias, se logró que el gobierno francés anulara su expulsión a Turquía. Sin embargo, le notificaron que aún era posible su expulsión a un tercer país y que se encontraba en la lista gris de terroristas buscados por el Estado turco, por lo que el riesgo de ser expulsada a Turquía sigue latente.
KURTAY Y SU DERECHO AL REFUGIO POLÍTICO
Kurtay estudió la universidad en Turquía y después de formarse como periodista profesional participó en periódicos como La voix de Gazi y Kurtulus, del cual fue redactora en jefe. En 1999 fue víctima de una redada violenta y la trasladaron a la cárcel de Ümraniye, en Estambul, conocida a nivel internacional por las múltiples violaciones a los derechos humanos que se han cometido en sus instalaciones.
Antes del año 2000, las cárceles en Turquía se caracterizaban por tener grandes dormitorios comunales conocidos como Kogus, donde decenas de presos vivían juntos, lo cual permitía una fuerte organización colectiva interna a nivel político, educativo e, incluso, de resistencia. En el primer año de su detención, Kurtay compartía un kogus con una decena más de presos políticos y ante un panorama político muy tenso en toda Turquía, en el que la mayoría de las personas en las cárceles eran presos políticos y el gobierno temía que organizaran rebeliones internas, éste impulsó una reforma carcelaria para la construcción de prisiones de alta seguridad, con celdas individuales o para pocas personas (conocidas como prisiones de tipo F).
Al considerar que era una forma de aislar a los presos para facilitar la tortura, los malos tratos sistemáticos y la desaparición de la vida comunitaria y política organizada dentro de las cárceles, los presos en Ümraniye, entre ellos Kurtay, iniciaron una huelga de hambre para protestar contra esa nueva reforma carcelaria, la cual se extendió a más de 20 prisiones alrededor del país y pronto contó con la participación de más de mil presos.
Ante dicha situación, el gobierno turco lanzó la “Operación Retorno a la Vida” que tenía el objetivo de aplastar la masiva huelga de hambre en las prisiones, para lo cual tomaron por la fuerza las cárceles en huelga, principalmente Ümraniye, enviando centenas de agentes de la gendarmería y la policía, apoyados con tanques y helicópteros, armas de fuego, gases lacrimógenos y excavadoras para derribar muros, quemar e inundar los dormitorios de los presos de las diferentes cárceles. Dicha operación tuvo como saldo 27 prisioneros ejecutados y más de 100 heridos. Zehra continuó su huelga de hambre, pero en el día 181 las autoridades decidieron alimentarla por la fuerza, lo que le provocó problemas de salud permanentes, incluido el síndrome de Wernicke-Korsakoff. Posteriormente, fue liberada gracias a la presión política, pues su condición de salud era muy delicada, sin embargo, en 2007 el gobierno turco emitió una nueva orden de aprehensión en su contra, por lo que se vio forzada a viajar a Francia en busca de refugio político.
La huelga de hambre
En Francia, Kurtay logró el reconocimiento como refugiada política; sin embargo, su estancia en ese país no ha sido tersa ni amable, ya que en 2008 fue detenida y arrestada por su supuesta relación con el dhkp-c (Partido-Frente Revolucionario de Liberación Popular), partido marxista-leninista, considerado por el gobierno turco como terrorista, y fue liberada hasta 2012. En 2019 el gobierno francés le revocó su estatus de refugiada política y desde entonces ha tenido que emprender una lucha constante para poder continuar en territorio francés.
La política actual de migración en Francia es delicada, ya que personajes de la política en ese país como Gérald Darmanin buscan expulsar refugiados políticos de izquierda, por lo que no sólo está en juego el derecho de refugio político de Kurtay, sino el de cientos de refugiados políticos en Francia.
El 3 de julio de 2025 Kurtay y otros ocho refugiados políticos en Francia decidieron emprender una huelga de hambre indefinida y visibilizarla, estableciendo un campamento bajo la Puerta de Saint Denis, en el distrito 10 de París. Al cierre de este número, Kurtay lleva 197 días en huelga de hambre, pesa 38 kilos y su vida está en grave riesgo.
Como muestra de solidaridad al caso de los presos y refugiados políticos alrededor de todo el mundo, nos dimos a la tarea de traducir el último comunicado de Kurtay del 13 de diciembre de 2025, disponible en shorturl.at/6drHA:
Declaración de Zehra Kurtay
Zehra Kurtay: Acepto la declaración de guerra del imperialismo francés, ¡venceremos!
Mi nombre es Zehra Kurtay.
Soy una revolucionaria originaria de Turquía y vivo en Francia desde hace 18 años.
En mayo, mi permiso de residencia fue revocado y se tomó la decisión de mi expulsión a Turquía.
El gobierno francés estableció contacto con el consulado turco y emitieron un documento de viaje y un boleto de avión. Fui detenida en un centro de retención —que en los hechos es un campo de detención— y recuperé mi libertad gracias a la solidaridad. A partir del 3 de julio comencé una huelga de hambre ilimitada en una casa de campaña que instalamos enfrente del arco histórico ubicado en la calle Strasbourg-Saint-Denis en París. Mi reivindicación es recuperar mi derecho de residencia. Después de 165 días exactamente, resisto en busca de justicia con mi hambre, con mi cuerpo tendido en el corazón de París. Me encuentro en el corazón de París, bajo los ojos del mundo entero.
Desde el inicio del año 2025, el imperialismo francés lleva expulsados exactamente 40,000 personas hacía sus respectivos países. Mi resistencia, mi huelga de hambre es para no convertirme en la persona número 40,001.
En octubre emprendí una solicitud para que me sea otorgado el estatus de refugiada política en la Oficina Francesa de Protección de Refugiados y Personas sin Nacionalidad (ofpra).
La institución encargada del asilo político me informó por correo que mi solicitud fue rechazada.
Ayer, el 12 de diciembre, nos enteramos por nuestro abogado que mi audiencia, que debía ser el 15 de diciembre fue postergada al 12 de enero. Conocemos muy bien al imperialismo como para interpretar estas dos decisiones, anunciada una tras la otra, como medidas inocentes. Su objetivo es utilizar todos los medios a su disposición para evitar otorgarme los derechos que me fueron usurpados y para prolongar el procedimiento judicial hasta el último momento posible. Yo que, después de exactamente 165 días he estado explicando la injusticia del imperialismo en el corazón de París junto con mis camaradas en el campamento, les hago saber: acepto la guerra declarada por el imperialismo francés a través del uso de las leyes de las que ellos disponen.
Continuaré resistiendo.
Continuaré mi lucha en busca de la justicia con mi hambre.
Ni las mentiras, ni la criminalización, ni la coerción jurídica podrá quebrantar nuestra resistencia.
El imperialismo conocerá el precio de cada acto de coerción que cometa contra nuestro campamento de resistencia al cual llamamos nuestra brick house.
El imperialismo conocerá cómo es una guerra de voluntades librada por mis camaradas de Mahir.
Nuestra hambre vencerá
Nosotros venceremos
Nosotros tenemos la razón, nosotros venceremos.
Zehra Kurtay
13 de diciembre de 2025.
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