Negligencia criminal en metro Olivos

Corrupción sobre los andenes

El pasado 3 de mayo, la Ciudad de México sufrió una desgracia que paralizó a gran parte del país, el accidente de la Línea 12 del metro de la Ciudad de México en la estación de Olivos, donde un tramo de las vías se desplomó, dejando cerca de 26 muertos y más de 70 personas heridas.

Inmediatamente, se escucharon nombres como Grupo Carso, conglomerado que está detrás de la construcción, y exgobernadores de la ciudad, como Miguel Ángel Mancera y Marcelo Ebrad pues fue en su gestión la construcción y apertura de dicha línea. Por supuesto, la derecha carroñera quiso acaparar este discurso y tomar la delantera en las elecciones del 6 de junio.

Nosotros, como habitantes de Tláhuac, Iztapalapa y sus zonas aledañas, como parte del pueblo y del proletariado, tenemos la obligación de apuntar a los verdaderos culpables y dar lectura de los hechos con base en un análisis de clase proletaria.

Aunque al cierre de este número de fragua aún no se tiene el dictamen de dicho accidente, nos proponemos hacer una pequeña semblanza nada grata de una empresa que a través del robo y despojo ha logrado incrementar la fortuna del hombre más rico de América Latina: Carlos Slim, a quien ya hemos mencionado en diversos números de fragua como uno de nuestros principales enemigos de clase, y por lo tanto, uno de los principales responsables de la desgracia.

En el número 59 de fragua (noviembre de 2020) mencionamos lo siguiente: “Carlos Slim tiene amigos en todos lados, le va a todos los partidos políticos con tal de seguir acumulando riqueza, se vuelve cercano a políticos y empresarios de todo el mundo. Su ideología es el dinero”.

Y eso no ha cambiado en lo absoluto, tanto Slim como sus “amigos” los funcionarios públicos son los responsables de los hechos ocurridos el mes pasado, pero, ¿qué implica esto en la realidad?

Slim sigue siendo el hombre más rico de nuestro país y su poder económico y político no se ha generado por medio de su inmensa inteligencia financiera o en los negocios, sino con base en la privatización de varios sectores de la producción. Por ejemplo, su empresa constructora terminó reportando ganancias en 2020 superiores a las de 2019, su utilidad neta fue de 2,452 millones de pesos, lo cual implica un crecimiento de 29.8%.

Hoy todos salen a exonerarse de responsabilidades, sin embargo, lo que hacen en los hechos es acrecentar la vileza del capitalismo cuando vemos los accidentes resultado de los “negocios” de funcionarios y empresarios. Desde los gobiernos de Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera, ambos funcionarios eran conscientes de los problemas que presentaba la construcción de la Línea Dorada. Incluso Mancera clasificó los expendientes de veinticuatro libros de mantenimiento a dicha línea durante siete años, además de ocultar nueve libros de bitácora correspondientes al año 2014, así como todos los contratos de obras complementarias o inducidas.

Pero esto tiene todavía más antecedentes. Por si fuera poco, el accidente de Olivos ya tenía antecedentes que atentaban contra la vida humana y nunca se hizo algo por detenerlos, desde denuncias ciudadanas que aquejaban el temor al ver que las ballenas de concreto no estaban ni siquiera bien alineadas, hasta la increíble exigencia del gobierno capitalino de la cantidad aproximada de 800 millones de pesos a las constructoras Grupo Carso, ica y Alstom, pues el gobierno argumentaba que la construcción de la Línea Dorada no quedó al 100% para su servicio y apertura, ¡y aun así siguió funcionando!

Esto sucedió como respuesta a la cínica denuncia de ica, que exigía al gobierno un pago por 6 mil millones de pesos por “trabajos extras” que no estuvieron en los contratos, mismos que, como ya habremos obviado, no cumplieron. Esta disputa por evidenciar quién está más embarrado de la sangre del pueblo trabajador continúa descaradamente.

No debemos olvidar que esta línea ha sido una de las más costosas, tanto en precios de construcción como en mantenimiento y renta de trenes. En vez del gasto presupuestado inicialmente por 17,000 millones de pesos, la obra terminó costando 26,000 millones; así mismo, se hace un gasto anual de 120 millones de pesos de mantenimiento y se gastan otros 99 millones de dólares en renta de los 30 trenes, pues es la única línea que no cuenta con sus propios convoyes. Ni un peso de estas descabelladas cantidades de dinero logró detener la tragedia.

No olvidemos que somos nosotros, el pueblo trabajador, quienes pagamos todo ese dinero con el sudor diario en nuestras labores. No obstante, Slim a través de Carso se lleva ganancias a sus bolsillos, así como Mancera por sus “negocios”.

Y si el vaso aún no estaba lleno, recordemos que actualmente el mismo Carlos Slim mantiene los contratos para obras de construcción en la Refinería Dos Bocas y de un segmento importante del Tren Maya.

¿Qué se lleva el pueblo a cambio? En el peor de los casos lamentablemente el pueblo pierde la vida, otros tantos van a dar al hospital y la mayoría de nosotros nos quedamos sin transporte eficiente del hogar al trabajo, con lo cual se ve afectada nuestra calidad de vida.

Una vez más hacemos hincapié en que la lucha por un nuevo sistema económico y social debe estar más vigente que nunca, que el socialismo por el que luchamos debe devolvernos a las manos la soberanía energética, los medios de producción y los medios de comunicación, los transportes, pues sólo el pueblo consciente de luchar contra el capitalismo puede garantizar la vida digna de toda la población oprimida por la clase burguesa trasnacional de la cual Slim es tan sólo un ejemplo de cómo actúa.

¡Contra la explotación, el despojo y la represión; resistencia, organización
y lucha por el socialismo!

Contacto:

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