2024: ¿Otra vez lo menos peor?

LA CARRERA PRESIDENCIAL rumbo al 2024 ya inició. Llevamos meses escuchando sobre las distintas opciones que se mueven entre los partidos de oposición electoral de derecha aglutinados en “Va x México” (PRI, PaN, PRD y ahora también Movimiento Ciudadano) y los partidos que llevaron la “Coalición Juntos Ha- remos Historia” al gobierno federal (Morena, PT, PVEM).

Por el momento, nos enfocaremos a los segundos, pues son los que ya han sido “des- tapados” por el propio presidente y por ellos mismos (además de que la oposición electoral de derecha aún se debate entre ir junta o separada en las próximas elecciones).

Este ejercicio, que para nada busca ser una bola de cristal o una lectura gitana, es un esfuerzo para vislumbrar los agrupamientos políticos que existen dentro del propio More- na y sus partidos satélites, así como para dar una orientación a nuestros lectores frente a la vorágine informativa que se está y estará derramando de aquí a que inicien las elecciones.

En primer lugar, tenemos a Claudia Sheinbaum, quien durante meses estuvo hasta arriba en las encuestas de los “presidenciables” y hoy se disputa (según el periódico y en- cuesta que consultemos) el lugar con Marcelo Ebrad, secretario de Relaciones Exteriores.

Sheinbaum actualmente es la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, durante su gestión ha impulsado muchos programas sociales en áreas como cultura, deporte y educación, y ahora un programa para “la paz”, el cual busca que los jóvenes de las colonias populares se incorporen a los programas sociales, en específico a Jóvenes Construyendo el Futuro.

Al mismo tiempo, en medio de su gestión, la CDMX se dividió en el “Este” y el “Oeste”, y cual cortina de hierro de la Guerra Fría, las alcaldías ubicadas en la zona de mayores ingresos pasaron a ser de la oposición electoral de derecha y las ubicadas al oriente fueron ganadas por su partido Morena.

Esta situación no será analizada aquí, pero es claro que la gestión de Sheinbaum no ha sido una “aplanadora” en toda la ciudad y que mantiene muchos claroscuros.
Por ejemplo, detrás de los programas sociales encontramos la violación sistemática de derechos laborales de quienes participan en ellos, pues existe una confusión a propósito entre “beneficiarios” y “trabajadores”, y se llega incluso al punto de hacer firmar a los trabajadores que implementan dichos programas cartas donde afirman que “no tienen relación laboral alguna con el gobierno de la CDMX”, algo totalmente ilegal y violatorio de los derechos laborales.

También tenemos casos de represión y hostigamiento, como los ataques a las marchas feministas e incluso a nosotros como OLEP cuando constantemente se nos hostiga durante nuestras brigadas informativas en el metro, en asambleas con vecinos o el intento de la policía capitalina por evitar la colocación del plantón popular por la Semana Internacional del Detenido-Desaparecido.

Otro elemento que deja mucho que desear es el impulso a las políticas neoliberales en materia inmobiliaria, al contar actualmente con 37 megaproyectos en puerta para ser aprobados por las autoridades, incluído el megaproyecto Conjunto Estadio Azteca. Todos es- tos son causantes de desplazamiento forzado de la población más pobre, del encarecimiento de la vida y del despojo de recursos naturales, fundamentalmente el agua.
Con todo esto, Sheinbaum representa el rostro más obradorista de los destapados, la más “fiel” a la figura de AMLO y sus políticas sociales y quien mejor muestra esta necesidad que tienen por conciliar intereses antagónicos e irreconciliables entre los empresarios y el proletariado, quienes pagan los platos rotos.
En segundo lugar tenemos a Marcelo Ebrard, quien fuera jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal. Su gestión inició con los cambios legales para el establecimiento de las políticas neoliberales en materia inmobiliaria e incluyen el controvertido caso del desplome de un tramo de la Línea 12 del metro; la criminalización de la pobreza con los ataques a las llamadas “fiestas clandestinas”, que no eran más que redadas en colonias populares para buscar culpables, entre otras irregularidades.

Durante el gobierno de Marcelo Ebrard también se impulsó acusar a personas del llamado “delito contra la paz pública”, recluyendo a 69 personas que podían ser condenadas a 30 años de cárcel, pues este delito era equiparable al de terrorismo.
El movimiento popular también sufrió la represión selectiva, como los ataques contra las personas que luchaban contra la Supervía Poniente, las marchas del 2 de octubre e incluso contra manifestantes pacíficos en contra de corridas de toros. Tan sólo de 2008 a 2010 se dieron 600 quejas ante la comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal por tortura. Vaya, el sello del ilustre secretario de Relaciones Exteriores no es otro que la re- presión y las políticas neoliberales en materia inmobiliaria.
Marcelo Ebrad es un rostro saludable para los neoliberales en Morena y fuera de éste, es el candidato con el cual no se sentirían tan incómodos los grandes sindicatos patronales los intelectuales reaccionarios y el oportunismo más descompuesto. Representa el agrupa- miento político más neoliberal de Morena.
Otro destapado es Adán Augusto López Hernández, actual secretario de Gobernación Federal y quien fuera gobernador de Tabasco. Esta persona tal vez tiene menos reflectores, pero opera de manera bastante eficiente junto con su agrupamiento político localizado funda- mentalmente en el Sureste del país.
Adán Augusto representa a los neoliberales de herencia caciquil que habitan el Sureste, es cuñado del represor Rutilio Escandón, actual gobernador de Chiapas, quien ha violentado el movimiento popular y los derechos del pueblo en su conjunto en aquel estado.
La hermana de Adán Augusto y esposa de Rutilio Escandón es administradora general de la Auditoria Fiscal Federal.
El secretario de Gobernación también es cuñado del histórico priista tabasqueño Humbero Mayans Canabal, quien renunció al partido hasta la elección del 2018 para limpiarse de culpas y votar por Andrés Manuel López Obrador. Mayans Canabal actualmente es con- sejero independiente del Consejo de Administración de Pemex.
Además de esto que no huele, sino que apesta a nepotismo caciquil, López Hernández también ha sido uno de los férreos defensores de la ley en contra de los bloqueos a las casetas, llegando incluso a justificar la ejecución extrajudicial de una persona durante una “recuperación” de una caseta.
Cabe destacar que también es representante del llamado Grupo Tabasco, un grupo de viejos políticos aliados a López Obrador, que ejercen la Cuarta Transformación con “mano dura” y son los más interesados en los proyectos estratégicos como el Tren Maya y el Corredor Transísmico.
El último posible presidenciable es el autodestapado Ricardo Monreal, el más neoliberal y oportunista de los posibles candidatos de Morena, alguien que incluso ha referido que con o sin este partido estará en las boletas presidenciales del próximo 2024.
Monreal es el que ha negociado con la burguesía neoliberal casi todas las propuestas de ley impulsadas por el ala “radical” de Morena (o enviadas por el propio AMLO), el que mantiene serenos a los empresarios. Monreal impulsó a varios de sus candidatos para las pasadas elecciones estatales dejando a los antineoliberales reducidos a una o dos candidaturas (como la actual gobernadora de Colima) e imponiendo a algunos impresentables como el actual gobernador de Michoacán o a su propio hermano, David Monreal en Zacatecas.
Monreal es empresario, tiene cabezas de ganado y tierras en Zacatecas. Su familia y él mismo han sido vinculados al crimen organizado y de todo aquello sólo sale con una sonrisa. Candidato incómodo para unos y otros, pero sin duda una posibilidad ante una derecha electoral que busque tintes guindas para de- mostrar que son bien democráticos.
Frente a esto, ¿qué nos toca?, ¿volver a votar por el menos peor?, ¿ir en unidad frente a la derecha electoral?, ¿esperar que de un día a otro Morena se radicalice?, ¿radicalizar al Morena desde dentro? Al pueblo le toca luchar, le toca construir sus propios liderazgos políticos y colectivos desde las masas, desde un programa mínimo de lucha que represen- te los intereses más urgentes de la patria con un método que nos aleje del sectarismo y del oportunismo, con una política económica clara que no busque la imposible conciliación entre la burguesía y el proletariado.
El pueblo debe luchar por la transformación radical y profunda de la realidad, por la construcción de la democracia popular y el socialismo. Estos no llegarán “esperando” o “aliándonos”, ni mucho menos “siendo cola de león”, pues ya vimos que el oportunismo está bien contento a la cola del Morena, sin- tiendo que tienen el poder cuando no son más que una fracción minoritaria, utilizada para dar legitimidad al gobierno de la Cuarta Transformación.
El pueblo debe luchar con independencia de clase, con astucia, de manera combativa. Debemos señalar los errores de quienes dicen representarnos y llevar hasta las últimas consecuencias sus posiciones más avanzadas para demostrar hasta dónde estirarán la liga.
El pueblo debe luchar desde sus agrupamientos políticos propios y uno de esos es la OLEP. Por eso invitamos a nuestros lectores a formar parte de nuestra organización, a luchar bajo nuestro Programa Mínimo y con nuestro método que no es otro que el centralismo democrático.

Luchemos por vida digna, por democracia popular

y el socialismo.

Contacto:
olep.contacto@gmail.com
fragua.olep@gmail.com
Facebook: olep.fragua

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

sixteen − 6 =