El movimiento popular: Entre reaccionarios conservadores y socialdemócratas oportunistas
El movimiento popular
La reacción conservadora fortalecida por el intervencionismo yanqui en México y en América Latina y el oportunismo socialdemócrata cobarde e incongruente se unen para esconder sus intereses bajo la bandera de la solidaridad con Cuba.
Y cuando hablamos de la reacción conservadora no nos referimos al pri, al pan o a Movimiento Ciudadano que ya de por sí se declaran serviles a la política guerrerista e intervencionista norteamericana, nos referimos a la reacción conservadora que milita formalmente en Morena y que destruye desde ese partido toda posibilidad de desarrollo económico y social soberano; pero que en sus declaraciones apoya la solidaridad con Cuba. Solidarios en sus declaraciones y serviles a los norteamericanos en los hechos.
Del lado del oportunismo socialdemócrata –que también es parte de Morena– nos encontramos con grandes discursos de solidaridad e incluso muchos convocan a seguir el, moralmente adecuado, llamado de López Obrador a depositar dinero en una cuenta destinado al pueblo cubano; pero se ofenden o no dicen nada cuando se mencionan los hechos de represión por motivos políticos contra parte del pueblo organizado cometidos por gobernadores represores que ganaron sus puestos bajo las banderas de Morena.
El movimiento popular independiente. Vive represión de carácter político
La reacción conservadora dentro de Morena recurre a la represión de carácter político contra el movimiento popular independiente y el oportunismo socialdemócrata calla frente a ésta o se ofende porque denunciar la represión es, según ellos, hacerle el juego a la derecha.
Por esta razón, porque de acuerdo a sus intereses particulares ambos agrupamientos políticos dentro de Morena sacrifican al movimiento popular independiente hemos sido enfáticos en no establecer ninguna alianza con las estructuras de dirección de ese partido y hemos sido críticos frente a estas dos actitudes políticas que nos golpean.
Sin embargo, comprendemos la necesidad de establecer alianzas con la base de Morena, que consciente de la necesidad de defender un proyecto soberano de nación y solidario con causas histórica y moralmente justas, como la Revolución cubana busca la manera de organizarse y de hacer algo para no perder el rumbo antineoliberal, que en teoría el Morena había establecido hasta el año 2018.
Con la base de Morena honesta y consecuente nos une la necesidad de aislar a los agrupamientos y expresiones reaccionarias, conservadoras y proimperialistas; aunque nos separe su necesidad del apoyo incondicional al gobierno federal y a la presidenta que, les guste o no tiene responsabilidad en el fortalecimiento de los agrupamientos reaccionarios, conservadores y proimperialistas dentro de su gobierno y de su partido.
Otras causas que nos unen son la solidaridad con el pueblo cubano, la denuncia del genocidio contra el pueblo palestino; la exigencia de la libertad del presidente Nicolás Maduro Moros y su compañera Cilia Flores: nos une también la lucha por frenar las guerras imperialistas y el intervencionismo yanqui en nuestro país y en América Latina.
Escrito lo anterior, cuando hablamos de la táctica flexible no nos referimos a la flexibilidad en nuestros principios ni a la renuncia de nuestra independencia en nuestra agitación y propaganda o a ocultar nuestras convicciones socialistas.
Por táctica flexible nos referimos a establecer vínculos políticos y humanos con base en las coincidencias que nos unen con lo más honesto, valiente y congruente de la base de Morena y de otros agrupamientos populares, socialistas o no. Y eso que nos une momentáneamente, no es sólo el discurso, es fundamentalmente el trabajo político organizado: la marcha, el mitin, el evento político cultural, la organización de conferencias, de foros, de círculos de debate, de las actividades que implican trabajo coordinado, porque sólo en la ejecución de ese trabajo nos conoceremos realmente como sujetos políticos y seres humanos.
La única condición que no podemos aceptar es callar nuestras ideas, nuestra denuncia, nuestros objetivos; podemos y debemos defender la Revolución cubana y al mismo tiempo denunciar los operativos de la Policía Bancaria Industrial en la estación del metro la raza, en la Ciudad de México, para evitar que las personas puedan recibir nuestro periódico fragua; podemos y debemos exigir la libertad de Nicolás Maduro y Cilia Flores y al mismo tiempo exigir la presentación con vida de los revolucionarios Gabriel Alberto Cruz Sánchez y de Edmundo Reyes Amaya; podemos y debemos condenar el genocidio contra el pueblo palestino y al mismo tiempo denunciar la incursión policíaca sucedida el 20 de febrero contra la comunidad de Río Florido, Ocosingo, Chiapas por ejercer su derecho a la protesta y ser integrante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (fnls), cometida por órdenes del gobernador y ejecutada por la Guardia Estatal, la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal y la Policía Municipal.
Y al mismo tiempo que podemos establecer alianzas debemos de construir nuestra propia fuerza, organizar y movilizar al pueblo en torno a las banderas de la democracia popular y el socialismo unidas en todo momento a las demandas más sentidas e inmediatas que este gobierno no ha resuelto a la clase trabajadora en los siete años de un proyecto de nación que cada día se aleja más de lo prometido inicialmente.
Siempre en contacto estrecho con nuestro pueblo, avanzaremos en la tarea de ser cientos, miles y millones para arrancar el neoliberalismo de raíz y construir la democracia popular y el socialismo. !
¡Luchar, luchar con dignidad, con el pueblo organizado, luchar hasta vencer!

La “frase revolucionaria” y antiimperialismo. Hacer lo que decimos
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