Oaxaca y el nacimiento de la APPO. 20 años de desalojo magisterial
La madrugada del 14 de junio del 2006 en el estado de Oaxaca fue desalojado y brutalmente reprimido un plantón que mantenía el magisterio democrático en el zócalo de su capital, una acción donde participaron más de 1000 elementos de la policía y que fue orquestado por el entonces gobernador Ulises Ruiz Ortiz y su círculo cercano (Jorge Franco Vargas, secretario de gobernación, Miguel Ángel Ortega Habib, Emilio Mendoza Kaplan, Eviel Pérez Magaña y Héctor Pablo Ramírez Puga).
El magisterio se había instalado en plantón el 22 de mayo de ese mismo año, ante la falta de resolución de sus demandas (rezonificación salarial y mejoras educativas); pero algo que caracterizaba al gobernador era su prepotencia, y la abierta represión que ya había ejercido contra muchos movimientos y líderes sociales en sólo un año de su gobierno; en este caso, en vez de atender las demandas de los profesores aplicó la “mano dura” del Estado con el objetivo de sacar de una vez por todas a los plantonistas del zócalo.
Los crímenes que se cometieron esa noche fueron el inicio de una larga lista que se acumularía a lo largo de meses. Los policías entraron al plantón desde diferentes puntos y destruyeron todo a su paso, ropa, cobijas, comida, infrestructura, golpearon brutalmente a los maestros y maestras, muchas madres con hijos en brazos, incluso recién nacidos, lanzaron gas lacrimógeno a todo el que se les atravesara, desde helicópteros perseguían a los maestros y atacaban las casas particulares que les daban refugio, no les importó si habían niños, mujeres o ancianos. Amenazaron de muerte con armas de alto calibre y torturaron a los que se oponían a obedecer.
Fue tal la magnitud de la represión que la respuesta del pueblo no se hizo esperar, por la mañana de ese mismo 14 de junio salieron maestros y pueblo en general a respaldar a los plantonistas reprimidos y a hacerle frente a la policía, los enfrentamientos fueron en aumento y la solidaridad del pueblo fue tan grande que la policía se tuvo que replegar e incluso resguardar.
La problemática rápidamente escaló a nivel estatal, pues los conflictos que vivía el pueblo no eran pocos, fraudes electorales en diversos municipios con sistemas caciquiles, pobreza que se agudizaba más y más, corrupción y engaño en las instituciones del estado que no funcionaban y un largo etcétera. Después de la defensa de los maestros y ante el cúmulo de inconformidades muchos decidieron continuar con las protestas y conformaron la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) el 17 de junio de 2006.
Además de continuar con el plantón se iniciaron las tomas de diferentes sedes del gobierno, Palacio de Gobierno, Cámara de Diputados, Procuraduría de Justicia, Canal 9 de Televisión, entre otros, por lo que el gobierno tuvo que mover sus sedes escondiéndose en diferentes hoteles de lujo, desde donde despachaban. Incluso tuvieron que cancelar la famosa “Guelaguetza”, fiesta anual que concentra la diversidad cultural de las 7 regiones de Oaxaca, pero que aprovechaban las empresas para hacer jugosos negocios gracias al turismo internacional.
La lucha ya no sólo era por las demandas magisteriales; sino por transformar las condiciones de vida de los oaxaqueños en todo el estado, lo que implicaba la caída del gobernador Ulises Ruiz Ortiz; se luchaba también por la autentica soberanía y la redefinición del pacto federal según lo planteado en su documento “Los principios políticos e ideológicos de la APPO”.

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Fue así como dio inicio uno de los movimientos más álgidos de la primera década en México, por supuesto que no fue el único, para ese momento ya se había dado la brutal represión de mayo en San Salvador Atenco, Estado de México, donde el pueblo salió a luchar contra el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y la policía federal, la del estado y el ejército mostró su rostro más despiadado en vivo y en directo y que dio como resultado 2 personas ejecutadas de manera extrajudicial, cientos de detenidos y torturados y 26 casos de agresiones y violaciones sexuales contra mujeres.
De la misma manera otra represión se dio en el mes de abril en el estado de Michoacán, contra los trabajadores mineros en huelga en el puerto de Lázaro Cárdenas, por parte de la entonces policía federal preventiva dejando un saldo de dos muertos y 40 heridos.
Pero en el caso de Oaxaca, la problemática se prolongó durante meses y el pueblo se organizó de diversas maneras. Una de las principales formas de defensa fueron las barricadas, los integrantes de la APPO y vecinos de varias colonias populares realizaban sus parapetos, con carros oficiales, madera, llantas y lo que se encontraran y sirviera para impedir el paso de la policía que reprimía a todo aquel que viera en las calles.
Fue una forma de defensa que utilizó el pueblo frente a las famosas “caravanas de la muerte”, conformadas por paramilitares y policías vestidos de civil que rondaban las calles en las madrugadas, encapuchados y con armas de alto calibre, disparando contra la gente para que nadie saliera de su casa. Imponer el terror era el objetivo, y no se trataba de acciones desesperadas, existía toda una estrategia de contrainsurgencia, pues al frente se encontraba gente experta y capacitada para ello.
El director de la Policía Ministerial de Oaxaca, Manuel Moreno Rivas, era ni más ni menos que un Kaibil, militar graduado en 1994 de las fuerzas especiales de Guatemala, especializados en la lucha contrainsurgente y la guerra de baja intensidad. Las ejecuciones extrajudiciales, las detenciones arbitrarias, la tortura y las desapariciones forzadas fueron incrementando más y más.
Al cumplirse 20 años de estos acontecimientos es importante mantener la memoria histórica y recordar que muchos de estos casos que se dieron al final del sexenio de Vicente Fox Quezada (2000-2006) se siguen manteniendo en la impunidad, así como las cuasas que originaron las luchas en ese momento, políticas neoliberales, que hoy siguen sin arrancarse de raíz a pesar de los gobiernos que se autodenominan de transformación, como es el gobierno de Salomón Jara y el de Claudia Sheinbaum. !
¡Contra el despojo, la represión y la explotación, resistencia, organización y lucha por el socialismo!
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