ArtículosAnálisisFragua #117

T-MEC el grillete y el garrote arancelario

T-MEC el grillete y el garrote arancelario

Las consultas preliminares a las negociaciones del t- mec prosiguen. En abril, Jamieson Greer, representante comercial de ee.uu, se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum y con Marcelo Ebrard, secretario de Economía. Y aunque formalmente las negociaciones comenzarán a fines de mayo, el imperio norteamericano ya dictó algunos imperativos: los aranceles no serán eliminados. Frente a esto, el gobierno mexicano optó por desistir en la exigencia de eliminación de gravámenes.

No obstante, el 27 de abril el gobierno de la Casa Blanca publicó una concesión parcial y condicionada sobre los aranceles: la reducción de 50 a 25% de estos gravámenes al acero y aluminio de México, siempre y cuando las empresas incrementen su inversión productiva en territorio estadounidense, con requisitos específicos vinculados a la cadena de suministro de vehículos pesados y la exigencia de procesos específicos, como el fundido y colado, se realice en la región.

En esta tensión entre que si los aranceles suben o bajan, es pertinente analizar algunas generalidades que puedan orientarnos como pueblo en torno a esta cuestión.

Primero, recordemos que una gran bandera del capitalismo fue la del “libre mercado”. Según el cuento del capitalismo, la libertad de vender y comprar con absoluta libertad es lo que generaría riqueza y sacaría por fin al mundo entero de la pobreza. Esa bandera se expresaba con contundencia en los tratados comerciales internacionales, como el tlcan y el t- mec. Estados Unidos suscribió ese libre comercio y firmó hasta 14 tratados, el resultado: crecimiento de su endeudamiento, descomposición social, pérdida de la hegemonía mundial. México también firmó estos tratados durante el neoliberalismo, pero el pueblo no vio la riqueza prometida sino lo contrario: despojo, represión, precarización y guerra.

Así, la mentira del libre comercio también se destapa en estas nuevas negociaciones: el capitalismo estadunidense busca imponer ahora un libre comercio arancelado… ¿Dónde quedó pues la prometida y absoluta libertad de mercado? El mismo Ebrard, más bien resignado y pragmático, declaró al respecto: “Es decir, no hay que vivir en la nostalgia de cuando no había aranceles; ahora vamos a estar en un sistema donde hay aranceles, no en todo, pero los hay, y también hay reglas de origen, que a veces son más importantes que los aranceles”. ¿Nostalgia por el libre mercado? Queda claro que Marcelo no le habla al pueblo mexicano.

Tratados de libre comercio desbarataron nuestra soberanía

En segunda instancia, no podemos olvidar que estos tratados de libre comercio desbarataron nuestra soberanía. En vez de desarrollar nuestro campo e industria, de modo que no tuviéramos que depender del gobierno gringo, los tratados nos terminaron de subordinar a su lógica económica. Al respecto, hay que decir con claridad lo siguiente: los gobiernos nacionales—panistas, priístas y morenistas— han decidido por mano propia profundizar esa subordinación. Así es, el morenismo actual persiste en subordinarnos. En vez de buscar aniquilar el nocivo t-mec y construir otras alternativas (lo cual siempre fue una demanda popular y de la izquierda morenista antes de que fueran gobierno), hoy suplica que el tratado perdure, e incluso al ver que ee.uu. no cede en los abusivos aranceles, se dedica con vehemencia a reducir pequeños puntos porcentuales en las tarifas y a presumir este proceder como si fuera una cruzada en favor de México.

En tercer lugar, los aranceles sobrepasan el ámbito económico, pues son un verdadero garrote para la presión y coerción política. Las leyes estadunidenses formalizan esta posibilidad con la llamada Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial, que autoriza al presidente de ee.uu. a imponer aranceles si las importaciones amenazan la “seguridad nacional” aun a pesar de que contravengan el espíritu de los acuerdos de libre comercio. ¿Qué significa eso de amenazar la seguridad nacional? Simple, lo que quiera que signifique el execrable D. Trump. Los temas que han sido objeto del chantaje arancelario tienen que ver sobre todo con seguridad y migración. A nivel continental, frente a la alineación manifiesta de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos cipayos y serviles a la Casa Blanca.

El garrote arancelario resulta especialmente útil para mantener a raya al actual morenismo hecho gobierno y que se dice ser un gobierno popular y de izquierda. Sin embargo, es relevante notar que el imperialismo yanqui no restringe su coerción a la vía arancelaria, también introduce directamente a agentes suyos de inteligencia y elabora oscuros procedimientos judiciales en contra de gobernadores y narcotraficantes nacionales que, dicho sea de paso, deberían ser investigados y juzgados primero que nada por el Estado mexicano.

En este entretanto de consultas preliminares, el panorama no es alentador para el gobierno mexicano que, fiel a sus limitaciones socialdemócratas, ha decidido perpetuar el t-mec y pelear por disminuirle pequeños porcentajes a los aranceles. En otras palabras: que le propinen menos garrotazos.

T-MEC. El pueblo mexicano necesita ser consciente de lo que implican

Sin embargo, para el pueblo mexicano todo este embrollo comercial se traduce en consecuencias directas. En los sectores formales abundan los conflictos laborales y, en ramas clave como la industria automotriz o minera, las tensiones se exacerban. Tal es el caso de las huelgas de gm Silao, Goodyear, Tornel, ArcelorMittal, Mina Tizapa y Mina Camino Rojo. En el caso de Tornel, algunos trabajadores fueron balaceados, en Camino Rojo se documentó el uso del crimen organizado por parte de Orla Mining para intimidar a los mineros. Asimismo, en términos generales el empleo informal aumenta y ya cuenta al 55% de la población que labora. Por lo demás, con todo y el histórico aumento al salario mínimo el proletariado mexicano no alcanza a cubrir dignamente sus costos de vida y pervive en la precariedad.

El pueblo mexicano necesita ser consciente de lo que implican los aranceles y el T-MEC, ambos son instrumentos violentos del imperialismo yanqui en contra nuestra. Necesitamos también afilar la crítica contra el gobierno morenista en turno, pues lamentablemente los hechos nos demuestran que ni nos libran del grilletes del t- mec ni de los garrotazos arancelarios. Esta cuestión económica toca la médula del imperialismo y su ofensiva contra México. Al respecto la verdad es que la preservación t- mec, en cualquier magnitud, merma nuestra soberanía y nuestra autodeterminación. La soberanía nacional será del pueblo y para el pueblo, o simplemente no será. !

¡Contra la ofensiva imperialista, resistencia, organización y lucha por el socialismo!

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