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La ultraderecha avanza en América. Debemos derrotarla.

La ultraderecha

Recientemente, la ultraderecha ganó dos elecciones presidenciales más en Latinoamérica: Abelardo de la Spriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú, ambas con márgenes mínimos. De esta coyuntura surgen preguntas cruciales: ¿qué es la ultraderecha?, ¿por qué avanza? Y¿qué implica esto en la lucha de los pueblos de América?

La ultraderecha es una postura política autoritaria

Digámoslo claro: la ultraderecha es una postura política autoritaria, clasista, conservadora, militarista, intolerante, hipócrita, aporofóbica, racista, xenófoba, misógina, homofóbica, colonialista, neoliberal, capitalista, imperialista, antipopular y antisocialista. Ahora bien, desde el marxismo-leninismo es preciso explicar sus intereses de clase: beneficia a la burguesía trasnacional y a las burguesías locales dependientes. En América Latina se alinea a los intereses de Estados Unidos, facilita la explotación de recursos naturales en pro del imperio, desmantela derechos sociales y emprende contrainsurgencia contra la organización popular. En suma, la derecha es enemiga del pueblo y de las clases trabajadoras.

¿Por qué, entonces, la derecha sigue avanzando? No hay una causa única ni un único culpable. La primera explicación tiene que ver con las acciones mismas de la ultraderecha, tanto en EU como en Latinoamérica. El imperio actúa con financiamiento o apoyo diplomático a candidatos, fraudes electorales, sabotajes a procesos judiciales, bloqueos, secuestros a mandatarios, guerra económica, guerra cognitiva. Esta explicación, por supuesto, es verdadera: el imperio es poderoso y tiene vastos recursos.

Ultraderecha se encuentra en las acciones de la izquierda electoral o socialdemocracia

Sin embargo, decíamos que no hay causa única. Otra razón del avance de la ultraderecha se encuentra en las acciones de la izquierda electoral o socialdemocracia: cuando se equivoca o incumple al electorado, permite el avance de la ultraderecha. Los aspectos más proclives al error en América son la inseguridad, la corrupción y la precarización del trabajo. En suma, si la izquierda no mejora las condiciones de las masas, muchos votantes ejercen el llamado voto de castigo favoreciendo a la derecha, aunque este nuevo gobierno le resulte profundamente peor.

Pero no sólo los errores de la izquierda fortalecen a la derecha. El marxismo-leninismo permite escalar estas reflexiones: el programa socialdemócrata mismo, sus límites políticos y económicos, su carácter timorato de clase incuban el huevo de la serpiente. Este es el causal menos expuesto en los medios de comunicación, en los análisis políticos y, por supuesto, menos admitido por la misma socialdemocracia. La dialéctica materialista nos permite valorar que la contradicción entre ultraderecha y socialdemocracia no es antagónica: ambas coexisten en el marco democrático burgués, se oponen a la vez que son interdependientes y, aunque representan formas administrativas distintas, ambas son capitalistas. Dos caras de la misma moneda.

Hoy, la crisis de Estados Unidos frente a China y Rusia lleva al imperio a resucitar la doctrina Monroe para asegurar los recursos naturales continentales. La burguesía entonces requiere de una política ultraderechista en los gobiernos latinoamericanos lacayos para solventar esa crisis. Esa es la tendencia general en el continente. Sin embargo, Lenin decía que hay que hacer análisis concretos de situaciones concretas. Es aquí en donde puede predominar una causa u otra con respecto al avance de la ultraderecha.

En México, por ejemplo, tenemos algunas particularidades. Es de los pocos países en América en donde gobierna la socialdemocracia con un todavía amplio apoyo popular, lo cual sólo ha envanecido a Morena. La derecha nacional, afortunadamente, no ha podido recomponerse como oposición, pero aún intenta rearmarse. No obstante, en el mismo seno de Morena existe un ala derechista, conservadora y neoliberal: el militarista Harfuch, caciques como los Monreal o los Salgado, charros como Pedro Haces o Alfonso Cepeda, sionistas evangélicos como Hugo Éric Flores, tecnócratas como Ebrard, represores como Salomón Jara o Eduardo Ramírez y un sinfín de chapulines del PAN y PRI.

Por lo demás, los errores de la socialdemocracia cada vez se vuelven más insostenibles en cuanto a corrupción, inseguridad y precarización laboral. Aunque lo que desde las izquierdas electorales podría llamarse error a veces no es sino una limitante propia del modelo socialdemócrata. En ese sentido, ya hay signos de que las reformas de Morena en beneficio de las masas comienzan a empantanarse, a pesar de que tiene las mayorías en las Cámaras, mientras que las prebendas y las ganancias de la burguesía no se estancan. Este es el típico caldo de cultivo para el avance de la ultraderecha, que infunde en las masas el miedo a verdaderos cambios radicales como el socialismo, y que a la vez las seduce aludiendo a sus rasgos más conservadores y reaccionarios. Y aunque esta afirmación puede resultar incómoda, en efecto, una parte de las masas es reaccionaria y desclasada, así como otra parte puede ser progresista o socialista, o bien las masas pueden ser reaccionarias en algunos aspectos y progresistas en otros. Así es la realidad.

México el programa y el carácter de la clase de la socialdemocracia incuba a la ultraderecha

Por estas circunstancias particulares, sostenemos que en México el programa y el carácter de la clase de la socialdemocracia incuba a la ultraderecha: crea las condiciones para su advenimiento. Por supuesto, al interior de Morena la respuesta recurrente es subestimar las causas internas y culpar exclusivamente al imperio. Tal es su salvoconducto. En ese sentido, el mayor daño del obradorismo es no haber radicalizado al pueblo hacia la izquierda, sino haberlo contenido y haber minado todavía más su capacidad organizativa y revolucionaria

Por estas circunstancias particulares, sostenemos que en México el programa y el carácter de la clase de la socialdemocracia incuba a la ultraderecha: crea las condiciones para su advenimiento. Por supuesto, al interior de Morena la respuesta recurrente es subestimar las causas internas y culpar exclusivamente al imperio.Tal es su salvoconducto. En ese sentido, el mayor daño del obradorismo es no haber radicalizado al pueblo hacia la izquierda, sino haberlo contenido y haber minado todavía más su capacidad organizativa y revolucionaria.

La ultraderecha en EU y en América Latina no muestra signos de retrocesos y todo indica que seguirá creciendo en las próximas décadas. Algunas lecciones para el movimiento independiente son las siguientes. Primero, no olvidar que la derecha y ultraderecha son enemigos del pueblo, siempre. Segundo, entender que la socialdemocracia es un factor de avance de la ultraderecha en tanto que no busca resolver el problema del capitalismo de raíz. Tercero, aprender a salir de la lógica electoral entre izquierda-derecha, sobre todo porque la ultraderecha al radicalizarse todavía más en su proceso de fascistización sí es capaz de salir de la lógica democrático-burguesa hacia gobiernos abiertamente dictatoriales. Cuarto, comprender que la contradicción entre socialdemocracia y ultraderecha solo se resuelve de forma definitiva con socialismo. En la lucha contra el capitalismo como enemigo principal, la ultraderecha y la burguesía siguen siendo el enemigo decisivo de la clase obrera, pero la socialdemocracia es el principal obstáculo en esa lucha. El pueblo debe rebasar a la socialdemocracia por la izquierda, mediante organización independiente y proletaria. Tal es la táctica correcta para combatir a la ultraderecha y al imperialismo.

Porque si a la lucha no se aplica la bondad y el amor constantemente se pierde y nos aislamos de la comunidad, bebemos enseñar que el  hombre y la mujer tienen valores  como humanos, pero también tener respeto por todo ser vivo, hasta por los que no piensan como nosotros porque el respeto es algo esencial para las relaciones con otras personas. Debemos recuperar los valores que se perdieron por medio del  capitalismo salvaje,  debemos de empezar a hacer cosas para que al menos nuestros descendientes vivan una vida más digna. !

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