ArtículosEDITORIALFragua#118

Las bases del dominio imperialista. Los rostros de la ultraderecha

La contradicción con el proyecto imperialista que resalta a la vista con base a los últimos acontecimientos políticos en nuestro país es la que se da entre el gobierno federal y sus aliados contra el imperialismo norteamericano y sus esbirros en México, contradicción que no es irresoluble, que no es antagónica, pues los atan intereses económicos de la clase monopolista trasnacional que se ha beneficiado tanto del imperialismo como de este gobierno.

Los socialistas no podemos permanecer indiferentes a estas pugnas económicas y políticas; por el contrario debemos estar al tanto para explicar las veces que sean necesarias que ni los agrupamientos polítcos que detentan el gobierno federal ni el imperialismo buscan terminar con el capitalismo, con la explotación de la clase trabajadora y el saqueo en el país, y que el nacionalismo del gobierno federal tiene como límite la ganancia de los grandes capitalistas monopolistas de origen nacional y extranjero.

Esta contradicción no es nueva, se ha mantenido a lo largo de nuestra historia reciente, resultado de que somos parte del sistema capitalista a nivel mundial y una economía dependiente
y subordinada al imperialismo norteamericano.

Nuestra afirmación de que la contradicción no es antagónica, irresoluble, la hacemos porque ambos gobiernos no desean trascender el sistema de producción capitalista; el origen de la contradicción son las necesidades económicas de un imperio en decadencia, que para resolverlas impone o intenta profundizar sus políticas económicas a México: específicamente a la clase burguesa trasnacional con intereses en México y a la clase trabajadora quien es la que sufre la explotación dentro de este sistema económico-social y quien genera la riqueza que se apropian las empresas de capital trasnacional.

Ejemplificamos con datos económicos esta dependencia respecto al imperialismo: las empresas de capital trasnacional y del estado mexicano exportaron en el año 2025 el 83% del total de sus mercancías a los EE.UU., según datos de la propia secretaría de economía del gobierno federal, y tan sólo en el mes de marzo de ese año, según la Oficina del Censo de Estados Unidos, las exportaciones de México a ese país sumaron 51 202 millones de dólares, lo cual representó la cifra más alta desde 1985, esto a pesar del alza en los aranceles a algunos productos impuestos por ese gobierno.

Las importaciones de México también crecieron, en 2025 éstas fueron del total, el 37.9% equivalente a 229,644 mmd. Y al igual que en el tema de las exportaciones, en marzo de ese año las importaciones registraron su máximo histórico por mes, al aumentar en 11.6% frente al mismo mes en 2024.

La conclusión económica y política del hecho económico concreto es que si se cierra el mercado norteamericano a la exportación de las mercancías desde México se afectarían gravemente las ganancias de las empresas que lo hacen, incluidas las empresas del Estado y el descontento de la clase trabajadora provocaría una crisis política, pues lo primero que harían los empresarios sería dejar sin trabajo a millones de personas.

Otro hecho económico: importamos el 75% del gas natural desde los EE.UU. esencial para la producción industrial, de servicios y de la vida misma de la población. Por ese hecho el imperialismo norteamericano nos hace susceptibles al chantaje, mismo que no parte de la voluntad de una persona; sino de las necesidades de la clase monopolista trasnacional y su necesidad de ganancias o de detener la tasa decreciente de sus ganancias; clase capitalista trasnacional conformada por empresarios de diferentes nacionalidades arropados por el Estado imperialista norteamericano y que sustenta su dominio en decadencia.

Los hechos económicos como los anteriores, que exponen nuestra dependencia y subordinación al imperialismo norteamericano, se expresan en política, en las medidas de intervención policiacas, militares y de inteligencia de todas las agencias de seguridad norteamericanas en nuestra patria, esos hechos explican por qué el gobierno yanqui exige extradiciones, pues éstas son fuente de información para el chantaje.

Con esa información justifica lo que ya sabe, porque éste es el principal jefe y socio comercial del narcotráfico internacional y cómplice de los funcionarios corruptos. Así con la información de sus lacayos golpean al Estado mexicano y a los empresarios arropados y beneficiados por éste para imponerles su voluntad.


El origen de las pensiones. Los mantenidos son los patrones

Te invitamos a leer el siguiente artículo del FRAGUA#107: El origen de las pensiones. Los mantenidos son los patrones


Afirmamos líneas arriba que el límite del nacionalismo del gobierno mexicano tiene como límite las ganancias de los empresarios capitalistas monopolistas trasnacionales de origen nacional y extranjero y para ilustrarlo he aquí las principales empresas de origen mexicano que se verían afectadas de una política realmente nacionalista: Grupo Cementos de Chihuahua y Subsidiarias, del total de sus ingresos el 76% provienen de su participación en el mercado de Estados Unidos.

Alpek, de la familia Garza Laguera, del total de sus ingresos, el 66% vienen de los EE.UU.; así como también el 54% de los ingresos de su empresa Nemak.
Grupo Gruma, que conocemos más por la harina de maíz de marca Maseca, su dueño Juan Antonio González Moreno perdería 55% de sus ganancias totales.
Chedrahui, de Alfredo Chedrahui, perdería el 54.80% del total de sus ganancias; la empresa Alfa de Álvaro Fernández Garza, perdería 52% y hasta Grupo Bimbo de Daniel Servitje Montull, perdería el 48% de sus ganancias totales, si el Estado norteamericano decidiera cerrar sus fronteras a las mercancías que le llegan desde México.

Estos empresarios son los que acompañan al gobierno mexicano en las negociaciones del T-MEC, son los principales interesados en que sus ganancias no se vean afectadas por las medidas impropias de un gobierno que también gobierna para ellos; pero no sólo los empresarios de origen mexicano imponen trabas a la posibilidad de ganar independencia económica y política con respecto a los Estados Unidos, algunas de las empresas que más exportan desde México a ese país son bien conocidas.

Ford Motor Company, General Motors, Volkswagen Group, Nissan; en la industria manufacturera y electrónica, se encuentra Honeywell, Flex (Flextronics), Jabil, Foxconn; las contradicciones alcanzan así a empresarios de diferentes nacionalidades. Todos esos empresarios son los principales negociadores en el T-MEC, pues hacen todo lo posible para que sus ganancias no se vean afectadas por los aranceles u otras medidas lesivas a sus intereses.

¿Ahora bien, en estos términos quiénes son los integrantes de la ultraderecha que ataca al actual gobierno? En términos económicos la ultraderecha estaría representada por las empresas, empresarios y funcionarios nacionales y extranjeros que desean imponer a la clase monopolista trasnacional en México y a su clase trabajadora sus condiciones políticas para garantizar que sus ganancias no disminuyan y, además, tengan las condiciones propicias para una mayor explotación de la fuerza de trabajo y así apropiarse de la plusvalía que sólo ésta es capaz de crear.

Donald Trump, el embajador norteamericano en México, Ronald D. Johnson, el empresario Elon Musk, Ricardo Salinas Pliego, los dueños de FEMSA; los vasallos y esbirros Felipe Calderón Hinojosa, Vicente Fox Quezada, Alito Moreno y la gobernadora de Chihuahua Maru Chávez son los rotros más visibles de la ultraderecha fascista, incluidos sus vasallos dentro de Morena cuentan en este agrupamiento político: los Monreal, los Adán Augusto, los Yunes, los Harfuch…

La ultraderecha tiene nombre de empresarios, de empresas, de políticos y de funcionarios públicos, usa las leyes para sus fines; pero también utiliza la ilegalidad: la ofensiva contra el agrupamiento político que le estorba y contra toda la clase trabajadora no sólo se da desde el uso faccioso de las leyes, también se da desde el uso ilegal de la fuerza, su poder dentro de las fuerzas armadas y policiales no sólo se mantiene intacto e impune, se ha fortalecido y a esto hay que sumar la creación, expansión y fortalecimiento de grupos paramilitares para el control ilegal del territorio y de la fuerza de trabajo.

Los socialistas tenemos la obligación de explicar quiénes son esos integrantes de la clase monopolista trasnacional que conforman la ultraderecha, exponer a nuestro pueblo que sus intereses no son ni serán jamás los de la clase trabajadora; que hacerles caso es un suicidio; que la ultraderecha fascista lo único que otorga a la clase trabajadora es sumisión, mayor explotación, represión, control social, la descarnada dictadura del capital sobre toda la sociedad.

La violencia a la que llaman, es la violecia reaccionaria, la violencia que ellos desean es la violencia entre hermanos de clase y de las fuerzas armadas y policiacas contra la clase trabajadora y sus enemigos políticos y económicos.

La ultraderecha fascista quiere a la clase trabajadora como su aliada para derrotar a sus oponentes, para después pisotearla, masacrarla y ponerse la careta que hoy traen puesta los Milei en Argentina, los Bukele en El Salvador, los Noboa en Ecuador…

Los socialistas como los demócratas más consecuentes nos oponemos a esos fascistas, buscamos organizar y movilizar a la clase trabajadora para resolver sus necesidades inmediatas y luchar al mismo tiempo por el socialismo, así que tampoco seremos instrumento de los agrupamientos políticos que desde el gobierno federal o fuera de éste llaman al apoyo acrítico y sumiso en nombre de la patria, porque como ya vimos, para ellos son más patriotas los Slim, los Larrea, los Hank, los Murat, los Yunes, que la clase trabajadora que cuestiona las relaciones capitalistas de producción como el fundamento de su dominación sobre el resto de la sociedad.

Por último y para tenerlo muy claro, los socialistas no caminamos solos, la lucha contra el imperialismo y el capitalismo nos requiere de la capacidad de vincularnos a las amplias masas y de tejer alianzas (algunas temporales e inestables) para derrotar a nuestros enemigos de clase inmediatos, en este caso a los agrupamientos fascistas proimperialsitas y para ser solidarios con Palestina, con Venezuela, con Cuba y con todos los pueblos que luchan por su libre autodeterminación. Por supuesto, siempre con independencia organizativa, política, ideológica y en nuestra agitación y propaganda. !

¡Contra el despojo, la represión y la explotación; resistencia, organización y lucha por el socialismo!

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