ArtículosArte PopularFragua#119

Bertolt Brercht, imprescindible


Bertolt Brecht nació varias veces. Su primer nacimiento fue el 10 de febrero de 1898 en Augsburgo. El nombre que le otorgaron sus padres fue Eugen Berthold Brecht. A los 15 años publicó sus primeros poemas en una revista escolar y nació a la literatura como Berthold Eugen, su segundo nacimiento, fue un fugaz “Bert Brecht” Al que le siguió para tener su tercer y definitivo nacimiento al llegar a nombrarse Bertolt Brecht. Así como tuvo varios nacimientos, también hay varios Bertolt Brecht.

En primer lugar, tenemos al Bertolt Brecht que es un clásico y autor obligado para cualquier estudiante de literatura y cualquier académico interesado en el teatro o la poesía. Es el Bertolt Brecht que dio una voltereta al arte de escribir teatro, el Bertolt Brecht que legó el Verfremdungseffekt (Efecto de distanciamiento) a la historia de los hijos de Talía y Melpómene, más a los hijos de la primera ciertamente. Ese que quiso quitar lo ilusorio del teatro y que el espectador se centrara en las ideas y decisiones de la puesta en escena. Ese que vuelca al artista a la vivencia con el público mediante la ruptura de la cuarta pared y escribía canciones en prosa libre. Es ese Bertolt Brecht hecho de tinta y papel.

Después, tenemos al Bertolt Brecht humano. Ese que tuvo cuatro hijos de cuatro amores distintos, cada uno más tormentoso que el anterior, tóxico el chavo dirían hoy; poeta y genio dirían sus biógrafos. El Bertolt Brecht quien fue padre de Frank Banholzer (producto de un amor de juventud con Paula Banholzer y quien muriera siendo lanzado al fuego de la segunda guerra mundial como un soldado del Führer); de Hanne Hiob (actriz y activista quien ganara el premio de la paz de Aquisgrán, Alemania en 2005); Barbara Brecht-Schall (actriz quien fuera parte del Berline Ensamble fundado por su padre) y Stefan Sebastian Brecht (poeta, crítico de teatro y dramaturgo). Es el Bertolt Brecht de carne y hueso.

En tercer lugar aparece el Bertolt Brecht radical, antifascista, el activista de izquierda, el que siempre estuvo en contra del autoritarismo de cualquier color. Es el Bertolt Brecht que escribía para incomodar, para estar a favor del pueblo pero sin una postura política clara. Es el Bertolt que leen los jóvenes que sueñan con un futuro mejor, aunque muchas veces se conviertan en viejos ensimismados en sus cubículos y teatros donde ellos terminan siendo los que se extrañan y se distancian de la realidad. Es el Bertolt que te ayuda a ganar becas y quedar bien con la cultura progresista. Es el Bertolt Brecht de bronce.

En cuarto lugar está el Bertolt Brecht que era amigo de Chaplin, que debatía y pedía consejo de Walter Benjamin. Quien platicaba de su juventud con Sergei Tretaikov. El Bertolt Brecht que fiestaba con Fritz Lang o el poeta W.H. Auden y que montaba puestas en escena con Charles Laughton o Paul Dessau. El Bertolt Brecht que viajaba obligado por la persecución pero motivado por la pasión y el descubrimiento. Ese Bertolt Brecht que discutía abiertamente con Lukács. Es el Bertolt Brecht de lentejuelas.


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Bertolt Brecht: Socialista

Y por último tenemos al Bertolt Brecht más olvidado. Ese que fue un soldado sanitario durante el fin de la primera guerra mundial y el inicio de la República de la Weimar; a quien el levantamiento espartaquista lo sorprendió y llegó a ser delegado durante dos días del Soviet de Obreros y Soldados de Augsburgo. Ese Bertolt Brecht que en 1930 se afilió a “algún partido comunista” y que permaneció con una militancia clandestina durante el Macartismo durante su exilio. Ese Bertolt Brecht que escribía para la Liga de Escritores Proletarios Revolucionarios y escribió el himno del Frente Obrero Unido. Ese Bertolt Brecht amigo de la URSS y quien dijera que Stalin “encarnaba las esperanzas de los oprimidos de los cinco continentes, aquellos que se han liberado y quienes luchan por la paz”. Ese Bertolt Brecht que pese a sus constante críticas al gobierno de la República Democrática Alemana le entregó los últimos años de su vida para construir el socialismo. El Bertolt Brecht que pese a todo defendió al Partido Socialista Unificado de Alemania y que en 1954 recibió el Premio Stalin de la Paz. Ese es el Bertolt Brecht imprescindible. Ese Brecht que murió como ciudadano de la República Democrática Alemana y un convencido de que estaban construyendo el socialismo el 14 de agosto de 1956.

Muchos nacimientos y muchas vidas pero, como diríamos los materialistas, realidad solo hay una y son una misma vida. Bertolt Brecht, como cualquier ser humano, fue un ente complejo y con contradicciones pero sin duda su vida y obra estuvieron enfocadas en transformar el mundo y tener la bandera roja del socialismo como meta. Bertolt Brecht hereda al mundo, al pueblo, al arte la intención de cambio, la ruptura en el escenario y la belleza de crear incansablemente.

Brecht escribió que quienes luchan toda la vida, esos son los imprescindibles y sin duda Brecht fue uno de ellos. Fue un hombre de su tiempo que se convenció de que el socialismo no sólo mejoraría la vida del pueblo sino que también, la haría más hermosa.

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