LISTAS NEGRAS: VERDAD Y MENTIRAS
Listas negras. El miércoles 12 de agosto de 2026, la consejera jurídica del gobierno federal, Luisa María Alcalde Luján, inauguró un nuevo programa llamado “Derecho de réplica”. Su propósito, a decir de la funcionaria, es abordar los dichos falsos y mentiras que surgen desde diferentes medios de comunicación y redes sociales. En ese espacio, Alcalde publicó una relación de periodistas, medios, políticos y cuentas digitales que, según el gobierno federal, participan en un esquema de “amplificación” de mensajes mendaces y críticos contra la administración de Claudia Sheinbaum y la Cuarta Transformación.
Listas negras
En respuesta, los medios atacados y personajes de derecha denunciaron la publicación de lo que denominaron “lista negra”. Acusaron esta acción como propia de una persecución fascista o macartista y recordaron que la mandataria años atrás había denunciado una medida equivalente desde el entonces gobierno federal contra opositores y críticos. Los enlistados manifestaron ser víctimas de persecución política, sufrir censura y ser vulnerados como posibles blancos de ataque, y opinaron que la libertad de expresión y la democracia están en riesgo.
Este hecho noticioso se suma a las consultas de los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias, abiertas entre julio y agosto del presente por el Ejecutivo. Estos lineamientos operativizan la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión de 2025, en la que se creó la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (crt). A decir del gobierno, tanto la ley como los lineamientos responden a necesidades de ciberseguridad, inteligencia artificial y derechos digitales. Supuestamente en defensa de los derechos de las audiencias, los lineamientos puestos a consulta exigen a los medios de comunicación diferenciar entre información, opinión y publicidad, garantizando que la información sea veraz, a riesgo de ser intervenidos o sancionados de no ser así. Por su parte, diversos grandes medios de comunicación y personajes de derecha acusaron que estos lineamientos son también un arma de censura por parte de la “dictadura” morenista contra ellos.
Nuevamente, esta situación se presenta al pueblo de México como una lucha entre dos bandos entre los cuales hubiera que elegir uno. ¿Cómo podrían el pueblo y las organizaciones populares e independientes posicionarse ante esta polémica de la vida nacional?
Primero, nosotros desde fragua reitremos el carácter antipopular de la derecha, de la burguesía y sus grandes medios corporativos. Esos nombres de periodistas y políticos mencionados en la “lista negra”, efectivamente adscritos a los intereses de la gran burguesía, son mentirosos, pero no sólo eso, son también enemigos del pueblo en tanto que no luchan por ni representan los intereses de la clase trabajadora mexicana y, por el contrario, operan en detrimento de ellos.
Segundo, hay que tener presente que los periodistas y comentócratas mencionados son en su mayoría empleados. Ellos son voceros de los grandes medios corporativos en donde laboran. No por eso los exculpamos, tienen su gran y documentada responsabilidad en la desinformación que venden a los mexicanos. Sin embargo, sabemos que aunque sean famosos y adinerados no dejan de ser peones. Los verdaderos estafadores mediáticos son los dueños de estos conglomerados mediáticos. Entre ellos, están Ricardo Salinas Pliego (Azteca Noticias y adn40), la familia Ealy Ortiz (El Universal), Christian González Guadarrama y los Madrazo (Latinus), la familia Azcárraga Madero del clan Azcárraga Jean (Grupo Fórmula), Emilio Azcárraga Jean (Televisa), Olegario Vázquez Aldir (Grupo Imagen). ¿Por qué María Luisa Alcalde no menciona directamente a estos potentados, responsables directos del “ecosistema” de desinformación que dicen querer combatir? Y, sobretodo, dado que el daño desinformativo que realizan es verdadero, dado que manipulan, dado que estos personajes son enemigos de las clases populares, ¿por qué no se profundiza en castigos o multas ejemplares para ellos? No basta con acusarlos. No obstante, ni siquiera se atreven a mencionar sus nombres.
Mecanismos de desinformación y manipulación
Tercero, la crítica nos exige denunciar que también los gobiernos morenistas recurren a estos mismos mecanismos de desinformación y manipulación. En algunos medios se ha descrito, por ejemplo, el sistema de bots de Clara Brugada. Pero más allá de eso, organizaciones del Movimiento Democrático Independiente, como olep, Comité Cerezo y el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo, hemos vivido en redes sociales esas campañas de odio. Recordemos cuando en febrero la policía chiapaneca y las firp ingresaron en el poblado de Río Florido, obligando a mujeres y niños a esconderse en la selva y destruyendo las tiendas comunitarias, disparando contra el poblado desde un helicóptero Black Hawk. En ese momento, al hacer las denuncias correspondientes en redes sociales, sufrimos ataques de bots confabulados claramente con el gobierno de Eduardo Ramírez Aguilar. Hubo también amenazas de muerte contra compañeros. Y descubrimos también a periodistas locales que eran quienes detonaban la conversación en redes. Lo mismo ocurrió en Uruapan recientemente, con la represión y expulsión de los compañeros del fnls en la Colonia Popular Los Pilares, y con la detención de tres defensores de dicha comunidad. Nosotros hemos visto en acción ese mecanismo descrito por la consejera jurídica, Luisa María Alcalde, así tal cual ella lo ha analizado sesudamente, pero a nivel estatal y municipal, y obrando en favor de gobiernos morenistas y en contra de organizaciones populares y de defensores de derechos humanos. ¿Por qué no hay esa autocrítica?, ¿por qué no se señala también la responsabilidad de gobernadores estatales y municipales de Morena? y, sobre todo, ¿por qué no se les castiga?
En esta polémica, la actitud de Morena y el gobierno federal es como la descrita por el refrán popular que reza: “El muerto se asusta del degollado”. Muy enfática en su discurso, muy peliaguda, Alcalde arguye que ellos no publican “listas negras” porque son grandes demócratas que respetan el derecho de la libertad de expresión. En una entrevista dijo que las listas no son listas, sino que ellos lo que hicieron fue un “análisis de un ecosistema digital de amplificación artificial de tendencias…” Vaya con la opacidad de sus palabras. El gobierno opta por perderse en tecnicismos vacíos en vez de señalar directamente y con argumentos a los enemigos del pueblo. No se dijo quién es el responsable detrás de ese “ecosistema” de desinformación, no se dijo a qué intereses sirven, no se dijo los nombres de los empresarios, no se dijo que muchos de esos empresarios han sido apapachados o solapados por el gobierno. Observe, querido lector, que para la Cuarta Transformación la culpa radica invariablemente en la derecha. ¿Pero no se supone que esa derecha ya estaba muy disminuida, prácticamente aniquilada? Claro, la derecha tiene su cuota de culpa, que es grande, y el movimiento popular jamás se aliará con ella. Pero la Cuarta Transformación prefiere no decir al pueblo que el gran culpable es el gran empresariado transnacional, tanto el que opera en México como el que opera fuera. Ellos no solo desinforman al pueblo, también lo explotan y lo despojan. ¿Por qué ni siquiera en los casos más groseramente evidentes, como el de Salinas Pliego, hay castigos ejemplares?
La ventaja de medios independientes
La ventaja de medios independientes y populares, como el fragua, es que podemos decir las hondas y necesarias verdades porque sólo le rendimos cuentas al pueblo. No se trata de un abstracto “ecosistema digital de amplificación artificial de tendencias”. Los culpables detrás de esa desinformación o guerra cognitiva son concretos: es Ricardo Salinas Pliego, es la familia Azcárraga, son los nombres mencionados arriba. Son culpables de mentir al pueblo con los recursos nacionales y gracias a la explotación a la que lo someten. Y el castigo ejemplar que merecen, al menos, es la expropiación, la suspensión de los derechos de uso de la infraestructura nacional de comunicaciones. ¿Cómo puede ser posible que ese recurso de la nación sea puesto en manos de esos privados para mentirle al pueblo? ¿Cómo puede ser posible que la reacción del gobierno sea ni siquiera mencionar directamente sus nombres, sino los de sus políticos y empleados comunicadores?
El pueblo quiere y necesita la lista negra de sus enemigos, de los traidores y la de opositores al proyecto socialdemócrata de la 4t. Pero esa lista negra no basta. Por supuesto, los derechistas dirán que todo esto es persecución política y que atenta contra el derecho a la libertad de expresión. La socialdemocracia morenista, al estar también atada al capitalismo, cae en esta trampa, cuando lo que verdaderamente sería benéfico para el pueblo es explicar que dicho derecho de libertad de expresión no es tal si sirve para encubrir la explotación y los crímenes del empresariado, que no es libertad de expresión usar los recursos nacionales para mentirle al pueblo, que tampoco lo es usar los medios de producción que el pueblo mismo opera para llevar la guerra cognitiva a sus mentes. La verdadera libertad de expresión pasa por ser francos con el pueblo. Por eso en fragua jamás nos disfrazamos de falsas neutralidades periodísticas, que por lo demás sabemos imposibles, por eso suscribimos la metodología de la comunicación popular. Nuestro periodismo siempre se escribe explícitamente por y para el proletariado. Para esos empresarios y comentócratas, así como para el gobierno en turno, la verdadera libertad de expresión habría de obligarlos a decir qué intereses de clase defienden verdaderamente detrás de sus editorializaciones y tecnicismos. !
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