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Pablo Alvarado Flores. Testimonio de un ex-preso de conciencia

Pablo Alvarado Flores

El domingo 12 de agosto de 2001, Pablo Alvarado Flores cenó con su familia y se fue a descansar para trabajar el día siguiente en su puesto ambulante donde vendía calcetines. Seguramente, antes de acostarse le dio un beso a su pequeña hija de cuatro años y le deseó dulces sueños.

El 13 de agosto a las cinco de la mañana, fue despertado de manera violenta por agentes federales que le exigían una verdad que no conocía. Destruyeron varias cosas en su casa, lo golpearon frente a su pequeña hija y su esposa, intentaron encontrar “pruebas” de la conexión con grupos subversivos, como propaganda de actividades que él no conocía, libros sobre marxismo y revistas Proceso. Les urgía encontrar una conexión de él con organizaciones políticas y/o estudiantiles.

Después de aterrorizar a su familia, fue trasladado a las instalaciones de la Unidad de Delincuencia Organizada, ubicada en Camarones, en el entonces Distrito Federal. En ese momento comenzaba la militarización de las instituciones de seguridad. El general Rafael Macedo de la Concha, era el titular de la Procurauoría General de la República (pgr). Él declaró ante los medios que había actuado con celeridad al encontrar a los responsables de las explosiones en un banco al Sur, del Distrito Federal.

La vida de Pablo Alvarado Flores dio un vuelco total

La vida de Pablo Alvarado Flores dio un vuelco total. La PGR necesitaba un galardón para demostrar que un general podía ser eficaz en el trabajo de Seguridad Pública, presentando a quien fuera por los hechos que llamaron “terroristas”. Agregar el nombre de Pablo Alvarado era importante para configurar la acusación de delincuencia organizada, porque tres integrantes de una familia no era suficiente.

Pablo Alvarado es un indígena náhuatl de una comunidad del estado de Hidalgo. Cursó la primaria y, como muchas personas, tuvo que migrar a la ciudad. En el entonces Distrito Federal, vivió y trabajó al servicio de una familia que, como pago por su trabajo, le compraban los útiles escolares para continuar con sus estudios. Trabajó como albañil, ayudante general y en el comercio ambulante.

Pablo hizo contacto con la familia de los hermanos Cerezo Contreras y acordaron luchar juntos para probar su inocencia. Su esposa se sumó a los esfuerzos de los familiares y amigos de los estudiantes, uniéndose al Comité Pro Liberación de los hermanos Cerezo y Pablo Alvarado Flores, y lucharon con marchas, foros, difusión del caso y la denuncia de las condiciones inhumanas que vivían en un penal de máxima seguridad, el cefereso n °. 1 “El Altiplano”.

Después de organizarse con los otros detenidos, Pablo siguió los consejos que le dieron para resistir dignamente la cárcel. Comenzó a escribir, hacer ejercicio, pintar cuadros al óleo y a estudiar. La experiencia que le dio la cárcel fue brutal, entendió lo injusto del sistema penal y la fabricación de culpables; sin embargo, también le dejó experiencias que cambiaron su vida: la solidaridad, la organización y la lucha por los presos de conciencia.

El 13 de agosto de 2006, después de cinco años de injusta reclusión, Pablo recuperó su libertad. Después de reencontrarse con su esposa e hija, decidió que su camino era el acompañamiento de la lucha por la libertad de los presos políticos y de conciencia. Comenzó a capacitarse en materia de derechos humanos, estudio de la Historia Universal y de México. Inmediatamente se integró al Comité Cerezo México.

Al preguntarle por lo que ha aprendido en estos 20 años de libertad, Pablo menciona que tiene un compromiso con la lucha del pueblo y el pueblo que se organiza. Para él, las luchas del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (fnls) y el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (mult), son ejemplo de resistencia, congruencia que lo animan a seguir en la lucha.

Hoy Pablo reflexiona sobre la situación del país, las acciones del gobierno de Donald Trump contra los países que resisten en América Latina. Lo que ha vivido reafirma que la solidaridad entre el pueblo organizado es necesaria, que cualquier lucha necesita el esfuerzo de todos, en especial la que transformará la sociedad a una no capitalista. La organización del pueblo es necesaria para acabar con la desigualdad y las injusticias. !

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