De reformas, garrote y cobros locos

El partido Morena se encuentra impulsando una serie de asambleas informativas para que el pueblo defienda la propuesta de Reforma Eléctrica del presidente Andrés Manuel López Obrador. Esta propuesta, la cual tiene como puntos fundamentales la nacionalización del litio (“el mineral del futuro”) y el control sobre el 54% de la generación de energía eléctrica en el país ha puesto a más de un burgués y uno que pequeño burgués (y hasta proletarios) con los pelos de punta.

Todo esto porque para el pensamiento burgués lo único que debería existir es la total privatización para que los empresarios tengan más dinero y, de algún modo, el pueblo de las ¿gracias? Por tener un país con muchos ricos… o algo así; ese es el razonamiento de los neoliberales y sus vástagos.

Sin embargo, al tiempo que se busca fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad (sin romper por completo con las empresas privadas neoliberales) el pueblo, una vez más, es el sacrificado de la ecuación.

Por un lado, nos hablan maravillas de la Reforma, ya hasta crearon un Frente con las fuerzas “progresistas” que se movilizarán para llevarla a cabo (o, diríamos nosotros, las fuerzas oportunistas a la cola del Morena).

Del otro lado, en las colonias populares, la CFE sigue cazando a quien se deje. Los cobros locos no dejan de llegar y el pasado neoliberal de la CFE aún vive en nuestros recibos de luz. ¿Cómo es posible que quieran cobrar 58 mil pesos por una reconexión? ¿Pagar deudas de más de 200 mil pesos? ¿Cómo es posible que de un bimestre a otro el cobro pase de 200 a 800 y luego a 1200 pesos?

Los progresista del Morena hablan como si de una nacionalización revolucionaria se tratara ésta Reforma que sólo limita en un cierto grado la ganancia de los burgueses pero que sigue dejando al gran capital monopolista transnacional a más de 60 millones de usuarios, vaya, es como si, en los hechos, se privatizara toda la energía de Centroamérica (y aún así se enojan porque no tienen llenadera).

Pero ¿qué dice el pueblo? El pueblo antes de pensar en el futuro exige cambios que mejoren sus condiciones de vida pues para muchos esa transformación simplemente no termina por llegar. Las organizaciones populares e independientes, tenemos la tarea y obligación de ser vanguardia de ese pueblo descontento, de ese pueblo que incluso apoya al presidente pero se da cuenta de sus limitaciones y del oportunismo que lo rodea, de ese pueblo que ha vivido con el agua hasta el cuello antes, durante y “después” del neoliberalismo.

Por eso, como organización consideramos necesario que, para paliar los efectos de la crisis y de la contingencia sanitaria que ha dejado cientos de miles de despidos y también miles de hogares sin sostén económico se establezca una moratoria de pagos en todo el servicio doméstico hasta que termine el sexenio para, posteriormente, establecer el “borrón y cuenta nueva” con una tarifa social justa que no rebase $1.70 por kilowatt.

Al mismo tiempo, que la reforma energética sea una que realmente cumpla los anhelos del pueblo: la total y completa expropiación de las empresas privadas de energía eléctrica mediante el uso de la Ley de Expropiación de 1936 para que el Estado genere, distribuya y provea el 100% de la energía eléctrica del país. Además, que todas las empresas que han evadido el pago de electricidad paguen toda la energía que deben.

Así y sólo así, será una reforma energética que cumpla realmente los anhelos del pueblo y no una que engorde a una empresa neoliberal del Estado.

El pueblo no puede ser el sacrificado de la conciliación entre el gobierno y la burguesía trasnacional y neoliberal, el pueblo no puede estar a la cola de las negociaciones que lo implican en cuerpo y alma. El pueblo debe enarbolar sus propias demandas, luchar por acabar de una vez y para siempre con el neoliberalismo y no sólo maquillar sus peores engendros, el pueblo debe pelear por la total recuperación de la industria energética, por la democracia popular y el socialismo.

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