Elvia Carrillo Puerto

Socialismo en el suroeste

ELVIA CARRILLO PUERTO fue una líder feminista a quien le llamaron la Monja Roja, debido a su ideología socialista y porque su vida la consagró luchando política y socialmente, junto con otras mujeres, por lograr el sufragio femenino, legado del que gozamos.

Elvia nació en Motul, Yucatán, en el año de 1878, un 6 de diciembre dentro de una familia proletaria numerosa. Siempre estuvo muy unida a su hermano Felipe Carrillo Puerto, quien fue un caudillo revolucionario y un buen gobernador en Yucatán, dedicado a generar bienestar a la población y sobre todo a los indígenas, además de apoyar el movimiento feminista.

La Monja Roja tuvo gran influencia de diversas mujeres: poetisas, literatas, filosofas, varias de ellas con una convicción política socialistas; muchas de ellas pioneras del feminismo en otros países. Rita Cetina Gutiérrez fue su maestra, una mujer que había fundado la primera secundaria para mujeres en Yucatán, ella la inspiró y la involucró en las organizaciones feministas que buscaron transformar las condiciones de la mujer en el ámbito familiar, laboral y político.

Su convicción de cambiar la realidad pensando en su pueblo se reflejó en diversos aspectos. Participó el 10 de mayo de 1910 en la rebelión de Valladolid, bautizada posteriormente como “la chispa de la Revolución Mexicana”, originada por el Plan de Dzelkoop, (nombre de la hacienda en donde lo firmó junto con su hermano y otros antirreeleccionistas), para acabar en contra de la dictadura porfirista representada en el Estado de Yucatán por Olegario Molina y el espurio gobernador Enrique Muñoz Arístegui, quienes se dedicaban a esclavizar a los indígenas con los trabajos forzados y los malos tratos, y de apoderarse de las riquezas del país.

Dos años después, 1912, fundó la primera organización femenina de campesinas cuya finalidad era que las jefas de familia lucharan para que tuvieran los mismos derechos que los hombres en la distribución de la tierra. Este fue el inicio de la proliferación de dichas organizaciones en Yucatán, entre 1915 y 1924, para transformar las condiciones de la mujer. Estas ligas feministas apoyaron y se apoyaron del Partido Socialista del Sureste (PSS) cuyo objetivo era modernizar a la sociedad para que fuera menos religiosa y más alfabetizada, racionalista y saludable, por lo que los intereses tanto de las ligas como del partido no estaban lejanos. El feminismo y el socialismo iban de la mano. Además, colaboraron con otros grupos feministas de otras partes de México y del mundo, por lo que se consideraron como parte del movimiento internacional.

En 1919, Elvia junto con otras mujeres fundó la liga Rita Cetina Gutiérrez, dicha liga era reconocida internacionalmente por su participación en distintas conferencias, dentro de sus luchas por erradicar el alcoholismo, el uso de drogas, la prostitución, la creación de cocinas comunitarias, la alfabetización, la elección de estudiar algún oficio, la decisión del número de hijos, así como una cultura de higiene; también, estaban muy interesadas porque tuvieran participación en la vida política y por la igualdad entre los hombres y las mujeres, por lo que estaban a favor del voto.

En 1916, en Yucatán, se celebró el primer Congreso Feminista de México. Se discutieron diversos asuntos, debido a la falta de unidad y la mentalidad conservadora de varias mujeres que se veían como “el ángel del hogar” no se logró el apoyo al sufragio y a la educación sexual en las escuelas.

Elvia reclamó el voto en varios Congresos y protestó contra quienes estaban en contra. Ella junto con las mujeres organizadas ganaron varias batallas y algunos derechos, en sus campañas argumentaron los siguiente:

  • La mujer tenía el derecho de votar como todo ser humano
  • La mujer mejoraría la esfera pública

En 1922 solicitó junto con la Liga Rita Cetina Gutiérrez, al Congreso estatal una reforma de la ley electoral que permitiera a las mujeres votar y ocupar cargos de elección popular. Había ganado simpatía de varios diputados y estando como gobernador su hermano Felipe Carrillo Puerto, quien propuso a Elvia, Raquel Dzib y Beatriz Peniche de Ponce como candidatas para diputadas estatales por el Partido Socialista del Sureste (PSS) y a Rosa Torre como regidora del Ayuntamiento de Mérida. Ganaron las elecciones, por un electorado masculino. Estando en su cargo Elvia, tuvo que renunciar por las amenazas de muerte que sufrió. Su hermano Felipe ya había sido asesinado, así que se fue a la Ciudad de México. Ahí fundó La Liga Orientadora Femenina Socialista donde apoyó a madres solteras y a menores desamparados. Tiempo después, se transformó en la Liga de Acción Femenil, donde retomó la lucha por el voto de la mujer.

Sus convicciones, sus ideales, su tenacidad, su congruencia y su lucha, junto con el de otras mujeres, tuvo frutos. En 1947 con el presidente Miguel Alemán se aprobó el derecho a la mujer a votar en las elecciones municipales y en 1953 con el presidente Adolfo Ruíz Cortines reconoció el derecho a las mujeres a votar en todas las elecciones del país.

Elvia Carrillo Puerto estuvo activa en el foro político del país por todas nosotras. Organizó a las mujeres con propuestas concretas y las llevó a la realidad, fue así que se convirtió en una de las primeras mujeres mexicanas electas. Su legado es la importancia de la organización para poder exigir nuestros derechos.

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