Historias de fútbol y lucha
Año 2014. El sexenio de Peña Nieto ya se había consolidado. Tras el fraudulento proceso electoral del 2012, vinieron dos años de mucha represión y de las últimas reformas neoliberales que buscaban apuntalar el proyecto de privatización y expolio: la reforma educativa. Muchas organizaciones sufrieron actos represivos, la CNTE vivió tiempos complicados y muchos jóvenes que despertaron a la vida política en el movimiento YoSoy132 tomaban las calles.
En el 2014 la violencia contra el pueblo y sus organizaciones tuvo su cúspide en la detención-desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, pero tuvo otros momentos bastante álgidos: el 2 de mayo en la comunidad zapatista de La Realidad, un grupo paramilitar emboscó y ejecutó extrajudicialmente a José Luis Solís López, Galeano nombre de lucha.
Galeano no sólo era una base zapatista, sino que era un maestro, un formador político. Su ejecución mostró que el Estado buscaba eliminar cualquier forma de resistencia política. Derivado de esa acción, el EZLN llamó a la solidaridad de distintas formas para coberturarse y evitar mayores actos de represión.
En ese entonces yo formaba parte del Comité Cerezo México, había tomado la segunda escuela de derechos humanos y había participado en la tercera. Yo me sumé al activismo desde la espontaneidad del movimiento YoSoy132 donde conocí al Comité y a partir de ahí comencé mi formación política con los compañeros.
Algunos amigos que conocí en el YoSoy132 me buscaron para realizar algunas actividades en favor del EZLN, no teníamos mucha idea de qué hacer pero les propuse hacer un torneo de fútbol. Todos éramos muy fanáticos de dicho deporte y también había un cierto auge de hinchadas progresistas, de las cuales también varios formaban parte.
También por esos años conocí a unos compañeros de Colombia que igual buscaban construir lazos de solidaridad y de lucha mediante el fútbol, el proyecto se llamaba FútbolSubverso.
2014 fue año mundialista y como pasa hoy en México, la población brasileña se movilizó en contra del mundial porque representó despojo, violencia y represión de parte del gobierno progresista de Dilma Rousseff, la primer presidenta de Brasil… qué cosas.

Desde la OLEP te invitamos a leer este articulo de nuestro número 116 de Fragua: El mundial de la oligarquía
Las protestas por el mundial se volvieron un tema internacional y la situación de nuestro país hizo que pudiéramos identificarnos con las necesidades de nuestros hermanos sudamericanos. Así, planteamos crear ya no sólo un torneo para mostrar solidaridad con el EZLN sino hacer una serie de acciones en distintos países que fuera una especie de Mundial-mundial o sea un Mundial que fuera en distintas partes del mundo. Así nació el torneo “El dolor y la rabia”.
Pero las inquietudes internacionales no paraban ahí, creíamos que si era un torneo que tocaría las problemáticas internacionales debería tocar también la causa palestina así que el común denominador de los torneos en los distintos lugares (principalmente México y Colombia pero si no mal recuerdo también se hicieron algunos partidos en Centroamérica) era dedicar el torneo a la causa palestina, causa no tan conocida en aquellos años más allá de los círculos de activistas… y no en todos.
Así nació ese torneo que juntó a hinchadas, activistas y organizaciones populares no sólo para rodar el balón, sino para expresar la solidaridad con los pueblos que luchan a lo largo y ancho del planeta.
Posteriormente llegó el año 2018, yo ya había dejado el Comité Cerezo para formar parte de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular. Otro año mundialista, otro año con violencia contra el pueblo, otro año que decidimos hablar a través del fútbol.
Algunos compañeros de Fútbol Subverso deciden dejar el proyecto y crear Grada Roja, un proyecto con una estructura de base más concreta. Realizaban formación política y técnica en fútbol, escuelas en barrios y zonas populares de Colombia. Para ese entonces en la OLEP se estaba impulsando el trabajo con niños y jóvenes y queríamos involucrarlos dado que varios tenían inquietudes deportivas y más por el Mundial de Rusia.
Así que hablando con los compañeros de Grada Roja se me ocurre que ahora sí oficializáramos hacer un mundial distinto y pasamos de ser eventos deportivos en distintos espacios a tener una estructura y así creamos el Mundial de los Pueblos.
Ese evento igual se realizó en varios países de América Latina y también en Guadalajara se hicieron partidos. Se buscó que los niños y jóvenes con quienes teníamos trabajo político se involucraran en la preparación del mismo, se hicieron banderas de países como Palestina, País Vasco, la Región del Donbass y se les explicaba el por qué de la necesidad de mostrar solidaridad con los pueblos en lucha en cada uno de esos lugares.
Como estábamos dando un curso de verano con niños y jóvenes, decidimos que el curso y el torneo estuvieran dedicados a Humberto Morales Sántiz, niño de 13 años integrante del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), ejecutado por el grupo paramilitar Los Petules en Chiapas en 2017 y a Ahed al Tamimi, joven palestina de entonces 17 años, símbolo de la resistencia de Cisjordania quien estaba presa en las cárceles de exterminio sionista. Ahed, por cierto, desde niña siempre fue fanática del fútbol y no ocultaba que uno de sus sueños era ser futbolista profesional.
Así, usamos el fútbol para denunciar la violencia del capital contra las infancias y juventudes que resisten y se organizan a lo largo y ancho del planeta. Al mismo tiempo, recopilamos datos de equipos de fútbol y jugadores profesionales que fueran de izquierda y comunistas, resultó que no había pocos trabajadores del deporte que también apoyaban luchas o formaban parte de proyectos organizados e incluso revolucionarios.
Posterior a eso realizamos algunos torneos de fútbol para sacar recursos para la organización y para algunos casos de temas laborales. Debido a la pandemia el mundial del 2022 se hizo en diciembre y ese año no participamos con el mundial de los pueblos que igual fue un esfuerzo más aislado debido a las condiciones que existían en el periodo de la llamada “nueva normalidad”.
Hoy de nuevo los compañeros de Grada Roja están impulsado el Mundial de los Pueblos, al tiempo que organizaciones de distintos sectores han hecho retas y torneos contra el mundial y la mafia de la fifa así como para denunciar casos de desaparición forzada, gentrificación y violencia capitalista.
El fútbol nació de la lucha de clases y por eso mismo debe ser retomado como un valor popular. No podemos dejar que las grandes mafias capitalistas nos roben algo que es tan bello, al contrario, debemos recuperarlo, debemos practicarlo, debemos hacerlo parte de las luchas del pueblo.
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