La idea burguesa de libertad

Por el placer de explotar

Hace unas semanas el tercer hombre más rico de México, Ricardo Salinas Pliego, bajo el lema “libertad para la innovación y la prosperidad incluyente”, fundó el Centro Ricardo B. Salinas Pliego, con el cual busca que los jóvenes expresen sus diversos puntos de vista en lo económico, político, social y cultural. Hasta aquí parece coherente su creación, pero no podemos quedarnos tranquilos si viene por parte de la burguesía. Bien sabemos que esta clase burguesa siempre busca el acaparamiento de los recursos, y entre ellos, la fuerza de trabajo de los jóvenes, futuros explotados. Sabemos que la ideología burguesa lleva desarrollándose siglos y ha hecho creer a las masas, al proletariado, que la precariedad es lo máximo a lo que pueden aspirar. Engels nos dice que el proletariado es aquel que vende su fuerza de trabajo y sin ello dejaría de existir. Esto no sólo queda en el dicho, sino en el hecho. Pregúntese qué pasaría si deja de laborar la mitad del tiempo que actualmente labora, ¿le alcanzaría para vivir? Por supuesto que no. Lo cual, nuestro frecuentemente citado Salinas Pliego no acepta.

Para entender por qué este Centro es un intento de brindarle a la clase proletaria ideología burguesa, tenemos que saber qué es este Centro y cuáles son sus propósitos. Primero que nada, es una empresa, y como empresa tiene trabajadores que serán explotados, generando una ganancia por el plusvalor, así como lo hacen Banco Azteca, Elektra, Tv Azteca. En cuanto a contenido, el Centro tiene seis ejes que se guían bajo “la libertad”: (1) emprendimiento e innovación, (2) liderazgo, (3) estado de derecho y cultura de la legalidad, (4) educación, (5) ciencia y tecnología y (6) arte y cultura.

Pero ¿a qué libertad se refieren? Para la burguesía libertad significa varias cosas: una de ellas es el mercado libre donde todos son “libres” de competir entre todos para apropiarse de los medios de producción y explotar a otros para generar su propia riqueza, partiendo de la “innovación y el esfuerzo”. También se refiere a libertad como una manifestación de libre expresión de cada individuo. Pero, ¿existe la libertad como la concibe este personaje? La libre expresión, como la comunicación neutral, no existe dado que como individuos es difícil escapar de las ideas colectivas, de las ideas de las clases sociales antagónicas que existen desde hace siglos. En cuanto al libre mercado, si nos vamos a los datos, el pasado año 2020 la riqueza de Salinas Pliego creció un 7% mientras que el porcentaje de personas que perciben un ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos creció a un 56.7%. ¿Y dónde está “mi libertad” de generar una fortuna estimada en 12,520 millones de dólares?

Sobre el emprendimiento e innovación del punto 1, toma por ejemplo la Revolución Industrial del siglo XIX que innovó “con máquinas de vapor y otras tecnologías” que se utilizaron con libertad para generar cambios tanto en la industria (la burguesía en ascenso) como en los trabajadores (el proletariado). Una vez más carece de análisis histórico, pues la Revolución Industrial sólo benefició a una clase en concreto, a la burguesía. Este burgués habla de la libertad de explotar a los trabajadores, lo cual abarca el punto 2, el liderazgo. ¿Si las masas lideran una justa repartición de las riquezas seguiría estando de acuerdo? Evidentemente no, y de nuevo nos vamos a los hechos: miles de sus trabajadores de Banco Azteca y Elektra siguieron laborando en plena pandemia, pues su liderazgo dicta que las ganancias están por encima de la vida humana. Sobre el “estado de derecho y cultura a la legalidad” no queda más que decir que las leyes están hechas para la clase burguesa. ¿Si le preguntamos por los 40 mil millones de pesos estimados que debe de impuestos seguirá creyendo en la legalidad? ¿Si le preguntamos sobre el derecho legal del pueblo a las pensiones seguirá creyendo en la legalidad? Libertad, libertad, libertad.

Libertad, libertad, libertad. Repite una y otra vez en artículos, discursos, conferencias. No sólo estos puntos expresan el pensamiento tanto del Centro como de su dueño, también dentro del portal de este mismo Centro se pueden leer algunos artículos que dejan ver una vez más tanto sus intereses de clase como su ideología. En uno de ellos, titulado “La libertad no es de izquierda ni de derecha” declara que “el desarrollo económico es consecuencia de la libertad”, nosotros preguntamos: ¿para quiénes? Pues ahora resulta que no es un burgués capitalista, sino un libertario, y la libertad no es de izquierda ni de derecha. Una vez más la dichosa “libertad”, la cual según él, es la capacidad de generar las condiciones de igualdad para ricos y pobres, en donde el Estado no debe intervenir en proteger el comercio, pues a la larga esto corrompe a las sociedades. Conveniente aquí mencionar que Ricardo Salinas Pliego es parte del Consejo Empresarial del actual gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, quien concedió en 2019 a Banco Azteca, propiedad de Salinas, un contrato que le generó 300 millones de pesos por manejar tarjetas de programas sociales. Todavía en el mismo artículo dice que el dinero no es un fin en sí mismo, pues es erróneo pensar que los empresarios velan sólo por sus ganancias. Pero la libertad tiene un límite. La libertad tiene contradicciones que no son a la vista perceptibles. Hasta ahora, entendemos que este empresario mantiene como ideales: a) la libertad, b) la prosperidad, que cada individuo tiene derecho de ejercer, según él. Pero él mismo se contradice: el pasado mes de abril declaró que la pobreza “es una condición natural de la vida y del ser humano”, porque lo que no genera dinero, pues no es libertad. Entonces, quedan claros sus intereses que esconde bajo la palabra “libertad”, que la usa al estilo del Lobo, “para comernos mejor”. ¡No basta con Centros multidisciplinarios que tras ellos esconden la verdadera razón de la pobreza! ¡No basta entender las ideas burguesas! ¡Es necesario actuar contra las ideas de la burguesía!

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