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La soberanía no se compra

Expulsar a Iberdrola

¡La nacionalización es un hecho! Así mismo se congratula el ejecutivo federal por sus últimas acciones emprendidas en el sector energético, es decir, la compra de las plantas de la trasnacional española Iberdrola. Para algunos esto es un verdadero triunfo sobre la “corona” española, pero, ¿qué nos dice esta astuta jugada del ejecutivo federal en materia de energía? ¿Estamos más cerca de la soberanía energética? Eso lo vamos a responder en este artículo. Así que, lector, agárrese fuerte.

Antes que todo, si usted es nuevo lector de FRAGUA, le explicaremos quién es Iberdrola. Iberdrola es una empresa trasnacional de origen español que tiene presencia en distintos países y su ramo principal es la producción de energía eléctrica, esto no la excluye de tener otros negocios, como su propio equipo de futbol, pero su ramo más fuerte es el antes mencionado. Tan sólo por este “negocito” se ha llevado unas ganancias de 4.339 millones de euros en el año pasado ¡Un aumento del 12% en comparación al 2021!

Claro, esto con ciertos tropiezos, porque el mundo empresarial no siempre es sencillo. En su país natal ha enfrentado problemas de regulación, pero no porque el gobierno español sea malo, sino porque dicha empresa se ha encargado de sabotear el despacho eléctrico haciendo que aumente el costo de kilovatio por hora, generando mayores réditos en sus ganancias, pero ellos siempre lo han negado, ¡mentirosos!

Ahora bien, en nuestro país, la historia de Iberdrola comenzó en 1999, pero no es hasta el sexenio calderonista -como no se ha cansado de señalar López Obrador -cuando Felipe Claderón les permitió la expansión de su grandiosa innovación y les generó concesiones para construir sus primeras plantas eólicas en la zona de conocida como “La Ventosa” en el Istmo de Oaxaca, así comenzaron poco a poco su expansión. El pago de tan honroso favor fue darle a Calderón y a su secretaría de energía Cristina Kelssen puestos como socios en una empresa de Iberdrola en Estados Unidos, llamada Avangrid, porque “favor con favor se paga”.

Y desde ese momento la empresa española ha visto con buenos ojos a México, pues sus ganancias en el país son sustanciales, ya que representan un 7.5% de todos sus ingresos a nivel mundial, esto significa no poco menos de $4.079,5 millones de euros, por eso se mantenían reacios a cualquier medida que tocara sus intereses; con el sexenio peñista fueron inmaculados, no se les tocó y; al contrario resultaban beneficiarios de una reforma energética que le entregaba sectores y recursos a particulares.

Pasemos ahora a la disputa con el ejecutivo federal. López Obrador se planteaba barrer con el pasado, terminar con el neoliberalismo y con esas viejas prácticas que mantenía la mafia del poder. La consolidación del ramo energético no sería la excepción, la entrega de dicho sector significaba que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) perdiera su papel como ente estatal encargado de la producción y control sobre la industria eléctrica.

La disputa por dicho ramo se ha dado desde que la Secretaría de Energía (SENER) reformara la Ley de la industria eléctrica, dónde empezaba la regulación de las concesiones sobre despachos y autoconsumos, pues resulta que los ladrones se asociaban con empresas como Walmart, Femsa, Soriana y los Oxxos para no pagar su consumo eléctrico a la CFE. Por medio de sus negocios “acordaban” generar luz para ellos y que se le pagara a Iberdrola por su generación, lo que no decían estos “tíos” es que utilizaban toda la estructura del Estado para distribuir su energía y no pagaban ni un solo centavo. ¡Maravilloso negocio!

A partir de este punto el gobierno federal e Iberdrola estaban en un “toma y daca”, mientras se mantuvieran los permisos de autoabastecimiento. Lo que no se permitió fue que esa producción se vendiera a terceros, obligación que Iberdrola no cumplió con la energía producida en la planta Dulces Nombres, en Nuevo Leóm, y por ello fue multada con una cantidad histórica de 9 mil millones de pesos, sin embargo, su eficiente y capaz poder judicial, de la mano del juez Ramón Lozano Bernal, frenó el pago de la multa.

Como verá usted, lector, este conflicto no es nuevo, es un pleito sobre el control de un sector estratégico de la producción que durante los años del neoliberalismo fue entregado a particulares, lo que les ha permitido acumular grandes riquezas y crear monopolios sobre esos sectores, Iberdrola sólo es uno de tantos monopolios que siguen en nuestro país y que no quieren “dar su brazo a torcer” ante las medidas del gobierno federal.

Ahora bien, ¿qué implica la compra de las plantas? Ante su fallido intento de reformar la industria eléctrica el presidente optó una vez más por conciliar, ¿por qué perdió? Por su carácter de clase, no querer agudizar las contradicciones entre los millones de proletarios y unos cuantos burgueses, ¿acaso no hubiese sido aprobada la reforma con el apoyo popular? Miles hubieran salido a las calles a exigir que se nacionalice ese sector que fue usurpado por unos cuantos, pero no, se le teme a las repercusiones, se dice que no es posible, que es preferible negociar con los usurpadores y sanguijuelas.

Con ese intento fallido de reforma se estableció que la CFE tuviera el 54% de producción energética, mientras tanto, los particulares podrían seguir produciendo un 46%, un golpe más, sin embargo, no es suficiente. Ahora con la compra de las 13 plantas de Iberdrola se considera que aumentará la producción en un año aproximadamente a 55%, actualmente la paraestatal produce sólo el 39%.

Fueron 13 las plantas adquiridas (12 de ciclo combinado y una eólica) con una capacidad de generación conjunta por 8,539 megawatts (MW), por casi 6 mil millones de dólares. Hoy los bancos buitres llamados de inversión quieren prestar dinero para el pago, incluidos BBVA, Santander y Bank of America. Lo que es un hecho es que el gobierno por medio del secretario de hacienda Rogelio Ramírez de la O, anunció que el pago será a través del Fondo Nacional de Infraestructura.

¿Somos más soberanos por esta compra? Nosotros decimos que no, si bien es cierto se recupera cierto porcentaje de generación eléctrica, seguimos ante la dependencia del capital trasnacional. No es que Iberdrola abandone el país, no es que se hayan cancelado los contratos de privados para generar energía, ellos siguen con su afán de generar riqueza, ¿qué pasará cuando se termine el periodo del Estado de Bienestar y vuelva la reacción? ¿Hasta dónde habrá de llegar este impulso “nacionalista” y de querer mejorar las cosas si llega un nuevo Peña Nieto y vuelve la privatización?

Los timoratos y faltos de carácter le temen a expropiar, no debe existir miedo si el respaldo está en el pueblo, el pueblo está llamado a profundizar la lucha antineoliberal, anticapitalista y a arrancarle de una vez por todas a la burguesía lo que siempre ha sido nuestro. No podemos seguir teniendo miedo al “se van a llevar la inversión”, “nos posicionaremos mal ante el mundo”, eso sólo desmoviliza y no genera las condiciones reales para que el pueblo sea más consciente de que sólo organizados obtendremos victorias más profundas y beneficiosas.

Señor, señora que nos lee: hoy más que nunca es urgente la movilización, las acciones, pasarnos el chisme político, crear esa conciencia de clase proletaria fuerte y que nos permita cohesionarnos como clase proletaria, debemos dar ese salto del proyecto del Estado de Bienestar a uno más profundo, es momento de romper la barrera de lo posible o de lo que se puede hacer, por ello te invitamos a leer y repartir el periódico Fragua a conocernos y conocer nuestras propuestas agrupadas en el Programa Mínimo de Lucha de la OLEP, en él decimos que la soberanía será alcanzadas hasta recuperar lo que nos han arrebatado por años, es tú programa, es el programa del pueblo.

Juntos rebasemos lo posible, organicémonos por la transformación, luchemos hoy más que nunca por la democracia popular y el socialismo.

¡Luchar con dignidad, con el pueblo organizado luchar hasta vencer!

Contacto:
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