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María Arcelia Diaz, “la bolchevique”

La lucha en las fábricas

María Arcelia Díaz era una mujer que no encajó con los estándares de mujeres de su época, no concordaba con la imagen de la trabajadora soltera no calificada, apolítica, sumisa, débil, dependiente e inexperta.  una luchadora social que se encargó de defender los derechos de los y las trabajadoras de la industria textil. María Arcelia Díaz, conocida como “la bolchevique” fue una trocilera (obrera textil) y era secretaria de la Unión Obrera La Experiencia, organización laboral a favor de la lucha revolucionaria.

A sus ocho años María trabajó en una fábrica textil, en la cual en la cual trabajaba 16 horas diarias, ahí algunas de sus compañeras le enseñaron a leer y escribir.

Díaz trabajó en Río Blanco, la fábrica textil que sustituyó a La Escoba, y observó las primeras huelgas textiles en la región de Guadalajara. En 1910, a los 14 años participó en la organización de un sindicato, pero la despidieron. Se casó con Pablo Aranda, con quien procreó dos hijos que fallecieron siendo niños.

Ella al igual que otras mujeres y líderes obreros, participo en la lucha de los trabajadores dentro de la revolución mexicana. Así observó cómo no se otorgaba el salario mínimo, no se respetaba la jornada laboral además de otras inconsistencias que vivían los trabajadores.

En la década 1910 a 1920 en Jalisco se desarrolló un movimiento de acción social católica, en donde las mujeres tuvieron un papel fundamental, para defender los derechos civiles,  por otra parte Díaz y el círculo radical feminista estaban organizando a las trabajadoras con una visión opuesta a la católica la cual defendía el modelo naturalizado de la mujer sumisa y abnegada.

Los trabajadores de la fábrica La Experiencia, tras darse cuenta de sus necesidades crearon la Unión Obrera de la Experiencia, quienes se encargaron de defender a los obreros que eran despedidos de una manera injusta, además de denunciar los abusos de los porteros, que trataban de una manera injusta a los trabajadores, denunciaron las malas condiciones de trabajo, la falta de servicios y los bajos salarios.

El primero de agosto Díaz es despedida de la fábrica, sin ninguna justificación. Después de su despidió ella extendió su labor sindical a otras fábricas textiles. Gestiono demandas en contra de la fábrica de Atemajac, la compañía industrial de Guadalajara, la campaña hidroeléctrica de Chapala, llevo a cabo inspecciones laborales de diferentes fábricas textiles, además de reportar los fallos que se encontraban en ellas, además de pedir se les otorgara el sueldo de ley que correspondía a los trabajadores.

En 1925 el departamento del trabajo le otorgo una identificación como inspectora honoraria aunque no tuviera ese cargo, ya que esos los servicios los realizo por su propia iniciativa.

En 1927 Díaz y siete mujeres establecieron el círculo feminista de occidente el cual congregaba a textileras, tortilleras, maestras, trabajadoras domésticas, amas de casa. Su meta era luchar por el progreso moral y material de las trabajadoras, a través de comisiones de trabajo, justicia y mejoramiento. Fomentaba una mujer informada sobre sus derechos civiles, sociales y políticos.

En consecuencia podemos partir de las aportaciones de María Arcelia Díaz, para replantearnos el rol que mujeres y hombre tenemos en la sociedad actual. Su papel como sindicalista pero sobretodo como organizadora comprometida con las necesidades inmediatas e históricas del proletariado.


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