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Educación privada: muy mala y muy cara

Derechos laborales reprobados

En nuestro país aproximadamente el 11% de los estudiantes se encuentran inscritos en alguna escuela privada. En el Estado de Jalisco hay alrededor de 1700 colegios privados, si bien su número bajó durante la pandemia (cerraron cerca de 324 escuelas y en algunos casos el número de alumnos disminuyó hasta el 60%) hoy estas escuelas se están reactivando debido justo al regreso a clases presenciales y a que muchos jóvenes dejaron la escuela durante el periodo del 2020-2022 y hoy están retomando sus estudios. 

Con colegiaturas que van de los $930.00 hasta los $24,000.00 mensuales, estos colegios pagan en promedio $8,500 pesos al mes a sus profesores aunque en muchos de los casos el salario ronda el mínimo y decimos ronda porque a los maestros se les paga por hora y todo termina dependiendo del número de horas que se les asignen las cuales varían mucho debido a los propios modelos de que estas escuelas se inventan para tener más estudiantes, sacar más graduados por mes y, evidentemente, enriquecerse con la necesidad de tener acceso a la educación.

Ahora presentamos el caso de una profesora de una preparatoria privada cuyo modelo tienen a bien llamar “semi escolarizado” que no es más que apelmazar materias cada dos semanas para que los alumnos terminen rápido su bachillerato.

La compañera refiere que su salario “en un buen mes” es de $5,600 pesos, con “un buen mes” quiere decir que le dan 28 horas de clases a la semana pagadas a $50 pesos por clase, sin contar claro la preparación, ni las “capacitaciones” y las “reuniones de consejo” que son fuera de horario escolar y a las cuales deben asistir. Este salario no llega ni al salario mínimo.

“No tengo salario fijo, ni horario fijo, ni seguridad social. Justo ahorita me acaban de mandar un mensaje que dice que el sábado saldré a las 7:30 de la noche”, también refiere que cada dos semanas les cambian las horas y materias “yo soy psicóloga pero me dan materias de cualquier cosa que sea humanidades, español e incluso luego materias de las que no tengo idea”.

Para volver aún más irregular su situación, ella, como millones de trabajadores en México, es una trabajadora informal. Sí, es una maestra en la informalidad. No tiene contrato, no tiene prestaciones, le pagan su salario cada semana en un sobre amarillo y en efectivo, solamente firma en una hoja con los nombres de los otros profesores y sanseacabó.

Junto a ella, hay otros cinco profesores (a veces seis a veces cuatro) que ganan más o menos lo mismo y atienden a más o menos 150 alumnos. Esta escuela tiene cuatro planteles, lo que nos da un total de unos 24 profesores para 600 alumnos y una entrada de más o menos 600 mil pesos al mes en razón de colegiaturas.

El director/dueño de este “Instituto de Estudios Aranzazu” se ahorra, además, todas las cuotas patronales y cuando hay despidos no paga absolutamente nada pues “no están contratados” y se les paga por hora, es decir, cada profesor gana menos del 1% de lo que obtiene de entrada por colegiaturas la escuela.

Al mismo tiempo la compañera refiere que los contenidos de las materias no son revisados, los exámenes y clases se hacen “al vapor” y son sólo “para que pasen su prepa”. Esto no se le puede achacar a los profesores, pues ¿cómo se puede hacer un plan de estudios cada dos semanas y sin saber qué materia se dará ni cuántos alumnos? ¿Cuál es el contenido que los estudiantes tendrán y cuáles serán sus resultados académicos? Pues no se avizora que sea la mejor enseñanza de todas.

Si bien en nuestro país la amplia mayoría de los estudiantes están en educación pública no podemos dejar de ver este tipo de negocios que lucran con un derecho humano como lo es la educación y que, para dar un ejemplo, tiene entre sus beneficiarios a personajes como Ricardo Salinas Pliego quien ya cuenta con escuelas de todos los niveles con la recientemente anunciada “Universidad de la Libertad” o el ahora extinto Alberto Bailleres dueño del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), mejor conocido como la cuna de la generación dorada del neoliberalismo en México.

Si bien hay un universo de diferencia entre el dueño de una pequeña escuela patito en Jalisco y los hombres más ricos del país también es real que ambos son parte de la clase poseedora y que lucran con los derechos del pueblo.

Como OLEP luchamos por una educación laica, pública, científica, democrática y gratuita. Peleamos porque no se pueda lucrar con los derechos del pueblo y esto incluso es posible en el capitalismo, en Noruega, por ejemplo, hasta los 16 toda la educación es pública e incluso las escuelas que son financiadas con capital privado son gratuitas.

Por tal motivo es necesario que todas esas escuelas pasen a ser parte del Estado, que los profesores sean  basificados tomando en cuenta su antigüedad y todos los planes de estudio estandarizados para que realmente sirvan al desarrollo social e individual.

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