ArtículosFragua#118Internacional

Operación Carlota.

Operación Carlota. Para nosotros como socialistas es importante comprender que todas las revoluciones proletarias forman parte de una misma lucha de clases y no de eventos separados, pues, al ser el capitalismo un sistema que nos aqueja a todos de manera universal es importante unirnos como clase para combatirlo, a esto se le conoce como internacionalismo proletario, un concepto ya introducido en la célebre frase del Manifiesto del Partido Comunista “Proletarios del mundo, ¡Uníos!”.

Un buen ejemplo de este internacionalismo proletario es la República de Cuba, un país que, como bien sabemos, no duda en extender ayuda cuando otro pueblo la necesita, como lo hicieron con México y otros países de Latinoamérica durante la crisis sanitaria por la pandemia de covid-19, enviando personal de salud especializado a brindar apoyo.

Operación Carlota

Sin embargo, el apoyo de Cuba no se limita a batas y botiquines , va mucho más allá, y un ejemplo concreto es la llamada “Operación Carlota”, que llevó el nombre de una esclava a quién llamaban “Negra Carlota” que se levantó machete en mano al frente de una rebelión de esclavos en el histórico ingenio Triunvirato, en Matanzas, y que Gabriel García Márquez describe en el texto homónimo, publicado en 1977.

Esta operación se llevó a cabo en la República de Angola, país que hasta antes de su insurrección había sido oprimido por el colonialismo portugués. Fue el Che Guevara quien estableció un primer contacto con los angoleñis durante su estancia en el Congo, gracias a este contacto es que años después las fuerzas revolucionarias angoleñas solicitan ayuda cubana.

También es importante mencionar que existía y existe una relación histórica entre Cuba y Angola pues aquella Negra Carlota y los esclavos insurrectos de Matanzas provenían de dicha región la igual que muchísimos cubanos quienes son descendientes de esclavos angoleños.

El apoyo cubano no solo fue de médicos, sino también armamento, hombres de tropa, especialistas militares y técnicos civiles cubanos con el objetivo de capacitar a la guerrilla que formaba parte del Movimiento Popular de Liberación de Angola (Movimento Popular de Libertação de Angola, mpla), al tiempo que el Frente Nacional para la Liberación de Angola (Frente Nacional de Libertação de Angola, fnla) contaba con el respaldo estadounidense de la cia y del gobierno de Zairen.

Ell mpla, a pesar de ser el movimiento de liberación más antiguo y con mayor base popular y armamento soviético, carecían del entrenamiento adecuado, colocándoles en mayor desventaja militar. Viendo este panorama, fue que Cuba decidió firmemente enviar el apoyo solicitado.

Se relata que no fue una operación fácil, pues además de la desventaja tecnológica, era un territorio desconocido para los cubanos, sin embargo, se llevó adelante; a través de rigurosos filtros, se entrenaron a miles de revolucionarias y revolucionarios angoleños, aún se enfrentaron al ejército de Sudáfrica del apartheid y lograron inclusive ganar batallas al fnla que los cubanos celebraron como una victoria en común.

Esta operación, como la revolución misma no concluyó pronto, pues fue un trabajo constante, que permaneció durante el curso de la guerra civil hasta 1991.

Testimonio vivo de esta muestra de solidaridad, narra García Márquez en su visita a la isla, son los hombres repatriados caminando en las calles de Cuba o aquellos que volvieron de Angola, integrando palabras en portugués a su lenguaje cotidiano.

Podemos ver en Cuba, entonces, un verdadero ejemplo del internacionalismo proletario, un apoyo real y tangible  en la lucha por la liberación de los pueblos oprimidos por el imperialismo, que se extiende mucho más allá de la “caridad” burguesa y pequeño burguesa que se ofrece únicamente cuando hay un interés de por medio, o cuando es conveniente. En ese sentido, en el contexto actual donde se recrudecen las políticas de bloqueo económico, y los intentos intervencionistas por parte del imperialismo yanqui, es importante que, como clase trabajadora, y más aún, como socialistas, nos solidaricemos con la revolución cubana, no sólo con esa Cuba “buena onda” que nos envía médicos en la pandemia y rescatistas en los sismos, sino también con la Cuba revolucionaria que lucha y resiste día a día frente al imperialismo yanqui, pues solidarizarse de manera consciente con Cuba, significa también solidarizarse con la lucha popular y anticapitalista, es nuestro deber histórico como clase proletaria oprimida. !

¡Contra la ofensiva imperialista, resistencia, organización y lucha por el socialismo!

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