30 años de la presentación del EPR. Historia que no acaba
El recuerdo de los 17 campesinos de la Organización Campesina de la Sierra del Sur en el vado de Aguas Blancas, Guerrero, seguía fresco en las heridas de las víctimas, en las flores sobre las tumbas de los asesinados, en los reclamos de los familiares, pero sobre todo en las organizaciones campesinas, indígenas, estudiantiles y populares que habían conformado el Frente Amplio para la Construcción del Movimiento para la Liberación Nacional (FAC-MLN). El pueblo mexicano vivía en carne propia los efectos devastadores del Neoliberalismo y la inconformidad buscaba alternativas políticas para derrocar al viejo, anquilosado y autoritario Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El 28 de junio de 1996, el FAC-MLN había convocado a conmemorar el primera aniversario de la masacre de Aguas Blancas, estaba parte de la plana mayor del hoy casi desaparecido Partido de la Revolución Democrática (PRD) Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, hijo del General Lázaro Cárdenas; Samuel del Villar, Felix Salgado Macedonio, ahora suspirante a la gobernatura del estado de Guerrero y los diputados Cuauhtémoc Sandoval y Antonio Tenorio. El PRD buscaba la alianza con el movimiento popular para obtener votos.
De pronto en medio de la ceremonia hombres uniformados y armados con el rostro cubierto con telas rojas con sólo dos pequeños hoyos para poder mirar se subieron al templete y anuciaron la aparición pública del Ejército Popular Revolucionario (EPR), leyeron también el Manifiesto de Aguas Blancas y tan abruptamente como habían llegado, se fueron en medio de la sierra guerrerense que nuevamente veía caminar a los herederos de Lucio Cabañas, de Genaro Vázquez y de miles de revolucionarios que han andado sus caminos en búsca de la democrácia verdadera, la libertad y en defensa de la dignidad y de la vida del pueblo humilde y oprimido.
¿Qué dijeron sobre el tema los representantes del PRD? “Reprobamos enérgicamente la presencia de un grupo formado por varias decenas de personas disfrazadas de guerrilleros, con el rostro cubierto y fuertemente armadas…la irrupción intempestiva de ese grupo, que montó una grotesca pantomima que carecería de importancia si no fuera por el pesado armamento que portaba, constituye una desconsideración y un agravio cometidos a los familiares de las víctimas…”
El pueblo presente ¿dijo algo? En un video del canal 6 de julio con relación a la aparición pública del EPR se pueden escuchar las voces de apoyo de los asistentes, el júbilo, la esperanza depositada por el pueblo para alcanzar la justicia negada por el Estado mexicano, pues los perpetradores intelectuales de la masacre Rubén Figeroa Alcocer y Mario Arturo Acosta Chaparro entre otros seguían libres.
Hay que entender ese México de hace 30 años: el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional el primero de enero de 1994, había puesto sobre la mesa la posibilidad de una vía revolucionaria de trasformación en un país donde el PRI había gobernado casi por 80 años.
Hace 30 años el EPR irrumpía no sólo públicamente, también irrumpía en las conciencias adormecidas de las masas populares e irrumpía en el corazón y las cenizas revolucionarias del pueblo más avanzado en su conciencia anticapitalista.

Desde la OLEP te invitamos a leer este otro articulo:
Cambió el gobierno, ¿ya no hay represión?
EPR Exige Justicia, el estado reprime
¿Qué hizo el Estado mexicano por medio de sus fuerzas armadas? Lo mismo que hacen siempre: por un lado, militarizar, a los dos días 30 camiones de efectivos del ejército federal llegaban a Chilpancingo, Gro., procedentes de la Ciudad de México, patrullas de la 35 zona militar en Chilpancingo salían a la sierra para realizar operativos.
Por otro lado, detener campesinos, el 4 de julio el ejército detenía a cuatro integrantes de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, Cleofas Sánchez Ortega, Pedro Barrios Sánchez, Gervasio Arce Gaspar y Gonzalo Sánchez Mauricio a quienes acusaban de participar en la presentación del EPR en el vado de Aguas Blancas, afirmaban las autoridades que habían sido contratados por 2mil pesos. El 16 de julio en Olinalá y en Iguala, Guerrero, lejos de Aguas Blancas el ejército detenía a cinco integrantes del FAC-MLN, todos eran integrantes también de la Unión Obrera Campecina Emiliano Zapata, otra vez acusados de ser integrantes del EPR.
La denuncia y la movilización del movimiento popular frenó la represión, que debemos remarcar, ya existía antes de la aparición pública del EPR, pero está no desapareció, pues obedecía a la decisión del gobierno autoritario de destruir a esa expresión insurgente del pueblo mexicano.
Estas fueron las palabras de Ernesto Zedillo, presidente priísta en su informe de gobierno del 1 de septiembre de ese año: “Perseguiremos cada acto terrorista con toda nuestra capacidad y aplicando todo el rigor de la ley. Invariablemente apegados al derecho, respetando las garantías individuales y los derechos humanos, actuaremos con toda la fuerza del Estado’”.
Y sí, aplicaron toda la fuerza del Estado, pero para ello violaron sus propias leyes, violaron los derechos humanos y así también conculcaron las garantías individuales de quienes eran detenidos, perseguidos, torturados, detenidos-desaparecidos, encarcelados o ejecutados extrajudicialmente. Pero desde antes aplicaban toda la fuerza del Estado contra el pueblo inconforme, hay que saber que para esos años el mencionado PRD contaba con una lista de más de 400 asesinados y un cuarto de estos había ocurrido en el estado de Guerrero.
La represión no es provocada por el pueblo inconforme; es al revés, una causa fundamental de la inconformidad es la represión, la corrupción, el burocratismo, la explotación, el despojo, la injusticia, la falta de condiciones dignas para vivir, la burla de las autoridades como respuesta a los justos reclamos, la violencia diaria y extensiva gracias a la cual los grandes capitalistas se hacen más ricos y los pobres más pobres, a pesar de los programas sociales.
El pueblo que lucha no ama la violencia, no la provoca; amamos la paz, la tranquilidad, amamos la vida y a la clase trabajadora de la cual somos parte y por eso mismo luchamos, nosotros haciendo uso de nuestros derechos humanos y constitucionales; dentro de las leyes, pues. Pero, no porque nosotros luchemos desde la legalidad, vamos a condenar a quienes eligan otra forma de luchar y por ello hoy están en condición de detenidos desaparecidos como los dos revolucionarios del EPR, Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya.
30 años en los tiempo de la historia no son nada, son un suspiro que nos toca conocer.
Correo: olep.contacto@gmail.com y fragua.contacto@gmail.com
Facebook: https://www.facebook.com/olep.fragua
Instagram: https://www.instagram.com/olep_fragua/?hl=es-la
Sigue nuestra página de internet: olep.org.mx