ArtículosEDITORIALFragua#121

La salud mental y la lucha por el socialismo. Algunos aprendizajes y compromisos

Salud Mental.

Camaradas, existe un tema que de manera constante aflora entre nosotros, tema que por su importancia debemos abordar con todo el amor y seriedad que nos debe el pueblo del cual somos parte: la salud mental.

Al poco tiempo de haber construido nuestra organización, resultado de la convivencia más cercana y de la planificación, realización y evaluación de nuestras actividades, comenzaron a expresarse actitudes, actos, sentimientos y emociones cuya naturaleza no comprendíamos del todo.

¿qué concluimos sobre la de la salud mental ?

Leímos textos de experiencias de otras organizaciones donde se trataba el tema de la salud mental y su relación con la participación política; al mismo tiempo, profundizamos el estudio del marxismo leninismo y de esta manera concluímos lo siguiente:

Las afectaciones a la salud mental son, fundamentalmente, resultado de la dinámica de explotación y opresión de la clase burguesa sobre el resto de la sociedad.

Las afectaciones a la salud mental son reflejo de la sociedad que se construye a imagen y semejanza de la clase burguesa dominante: deshumanizada, cruel y egoista; una sociedad que se funda y sostiene con base en la violencia contra la clase trabajadora, pues todos somos “apendices” de las máquinas o un “tornillo” más en la maquinaria de la producción de mercancías; para los patrones burgueses y el Estado, todo integrante de la clase trabajadora es
desechable.

Marx tenía razón en los Manuscritos económicos filosóficos ¡de 1844! Para el burgués el trabajador no es importante como ser humano, importa en tanto mercancía capaz de producir plusvalía, todo lo que suceda con él fuera del proceso de valorización del trabajo, no es importante, es decir no importa si enferma o no, si tiene problemas o no, si tiene familia, ama, odia o si tiene problemas con su salud mental, lo que importa es que produzca plusvalía.

El origen del crecimiento de los problemas de salud mental, algunos ya reconocidos como sociales por su gravedad y número (mas no por su origen) es el sistema de producción, distribución y consumo capitalista.

¿Qué hacer, entonces para resolver esta problemática?

El capitalismo enferma física y mentalmente. ¿Qué hacer, entonces para resolver esta problemática?

Decidimos acudir a la ayuda especializada: la psicología y la psiquiatría pasaron a ser ciencias necesarias…pero nos enfrentamos a que estas ciencias que deben servir para liberar al ser humano, también tienen un caracter de clase en su explicación sobre el tema de la salud mental y sobre la aplicación de sus métodos para enfrentar lo que nos afecta, por un lado, y, por el otro, que por la cercanía con personas especializadas, no podían atendernos con ellas.

Otro aspecto fue, y sigue siendo, el prejucio de algunos de nuestros camaradas a la atención especializada, luchamos contra ese prejuicio para que se acuda al psiquiatra o al psicológo. Algunos camaradas piensan que ir a un especialista en salud mental nos muestra débiles o pone en duda nuestras capacidades, como si ir fuera sinónimo de locura.

En la actualidad avanzamos en un breve protocolo cuando algún camarada muestra deseos de atención. Como la atención pública es un derecho y como tampoco contamos con los recursos económicos para la atención privada, que no por ser más rápida y cara es mejor, luchamos para hacer uso de las instituciones de salud pública.

Hemos aprendido en este camino que si existe salud mental puede existir madurez emocional, madurez política, una vida más plena y mejores aportes a la trasformación social de la cual somos parte. Hemos aprendido también, que parte de nuestra lucha por trasformar la sociedad capitalista es asumir responsablemente nuestra salud mental, ocuparnos de ella, sin olvidar que, aunque es una necesidad colectiva y la colectividad también está al pendiente de cada integrante que la conforma, enfrentar lo que debilita o nos quita nuestra salud mental es una desición personal, tan importante y radical como permanecer en una organización que pretende contribuir a la construcción del socialismo.

No podemos culpar a la colectividad de nuestra falta de responsabilidad frente a nuestra salud mental ni tampoco la colectividad desentenderse de la salud mental de cada integrante. La colectividad no puede sustituir la voluntad se sanar de la persona, ni la persona asumir lo que le corresponde a cada integrante de la colectividad.

La clase dominante nos impone las formas de sentir, pensar y expresarnos

Otro enseñanza a resaltar en este camino de lucha y organización es que la forma en que expresamos y enfrentamos o no enfrentamos nuestros problemas, tienen que ver con nuestro carácter de clase. Así es, enfrentar o no enfrentar los problemas y cómo los expresamos es atravesado por nuestra ideología más o menos proletaria, más o menos pequeñoburguesa e incluso burguesa, pues como decíamos anteriormente, la clase dominante nos impone las formas de sentir, pensar y expresarnos. En ocasiones el egoísmo exacerbado, culpar a los demás, no asumir nuestras responsabilidades, actuar como víctima pasiva, no ser solidario o incluso desatendernos de nuestros propios camaradas o del trabajo político con el cual nos comprometimos son expresiones de cómo asumimos el reto de mantener o recuperar nuestra salud mental.

Si una vez atendidos o auxiliados por las ciencias que tratan el tema de la salud mental, anteponemos nuestros problemas a la necesidad de luchar por un mundo mejor, si nuestros problemas se vuelven la razón para no colaborar de alguna manera con la lucha del pueblo, si queremos que la colectividad nos cargue, nos resuelva lo que nos toca resolver o la culpamos de todas nuestras desgracias… ¿seguirá siendo esta forma de actuar y percibir el mundo resultado de la falta de salud mental? O ¿no será que esconde mi desición de ya no querer luchar? ¿mi concepción profundamente pequeñoburguesa de asumir la vida misma?

Si tenemos conciencia de clase proletaria hacemos nuestra la necesidad de nunca y por ningún motivo suspender nuestra labor permanente de la formación política ideológica, pues sólo con el estudio y la práctica de una praxis transformadora podemos encontrar elementos vivenciales y teóricos para superar nuestros problemas y fortalecer nuestra convicción de que cualquier poblema personal puede ser resuelto en función de lograr la liberación de la humanidad del capitalismo, origen de la gran afectación a la clase trabajadora en su salud física y emocional.

Si existe conciencia política proletaria existe conciencia de la necesidad de la salud mental; aunque también puede existir conciencia de la salud mental sin necesidad de la conciencia política de construir la democracia popular y el socialismo.

Para nosotros, quienes hemos decidido luchar contra el capitalismo y el imperialismo, para quienes construimos nuestra esperanza de cambio y de un mundo mejor con base en nuestra misma práctica, la salud mental es importante, tan importante como no olvidar que miles de millones de seres humanos son víctimas del genocidio perpetuo que impone la clase burguesa asesina y que por todos ellos, por nuestros mártires, por los mártires de la humanidad: el pueblo palestino, vale la pena levantarse y resolver todo lo necesario para estar prestos al llamado de solidaridad, lucha y amor fraterno en el cual se fundan todas y cada una de nuestras actividades. !

¡Luchar, luchar,

con el pueblo organizado,  luchar hasta vencer!

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