Eduardo Tricia Haro: criminal de cuna de oro

Grupo Lala, más agua que leche

“La leche Lala es más agua que leche” es una expresión que todo lagunero sabe decir muy bien después de haberle dado un buen sorbo a un vaso de leche. Un dicho popular que tiene, lamentablemente, cierto grado de verdad, porque Grupo Lala, empresa de una de las familias más ricas del país, la familia Tricio, se ha convertido en la principal productora y comercializadora de productos lácteos en México, y una de las principales empresas del ramo en el continente (con presencia en Brasil, Estado Unidos de América, Guatemala, Nicaragua y Costa Rica), a un gran costo: ha dejado sin agua a toda la región de La Laguna, Coahuila.

Grupo Lala no sólo ha acaparado grandes volúmenes de este líquido vital. La principal actividad productiva de la familia Tricio ha tenido consecuencias ecológico-sociales negativas sobre La Laguna, pues, por un lado ha alterado la capacidad de recarga de los mantos acuíferos como resultado de la sobreexplotación (se requiere de mil a dos mil litros de agua para producir un litro de leche) y por otro, ha dejado efectos negativos sobre la salud de miles de familias que se ven en la necesidad de tomar, y eso si hay, agua con arsénico (según datos conservadores, el agua en La Laguna ha llegado a sobrepasar los 25 microgramos por litro, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda que no exceda los 10 microgramos por litro).

¡Sí, esa agua que parece agua de limón, pero sabe a metal, es el líquido “vital” que se bebe en algunas comunidades de La Laguna! ¡Esa agua que mancha no sólo los dientes de por vida, sino también los tejidos de la ropa o sábanas de la cama! ¡Esa agua que predispone a los laguneros a enfermedades como el cáncer de pulmón, piel, pecho, próstata, riñones, hígado, vesícula, como también a lesiones cutáneas, enfermedad del pie negro, esterilidad, abortos espontáneos, y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y diabetes!

Sin embargo, no faltará quien salga al quite de la burguesía, y repita el credo empresarial: “qué tanto es tantita agua con arsénico, si los empresarios corren el mayor riesgo con su inversión y además nos dan trabajo”. Ni corren el mayor riesgo con su inversión ni nos “dan” empleo. Eduardo Tricio Haro, presidente del Consejo de Grupo Lala y principal referente de la familia Tricio, ha hecho su fortuna a costa de la explotación de miles de sus “colaboradores” y “colaboradoras” (más de 38,000 trabajadores, aproximadamente), y al amparo de las diferentes instituciones del gobierno en sus tres niveles.

Tal es el caso del mismísimo expresidente Vicente Fox Quesada, quien tuvo como director de la Comisión Nacional del Agua a Cristóbal Jaime Jaquez, exdirector general de Grupo Industrial Lala. Sin miedo a equivocarnos, podríamos decir que Eduardo Tricio Haro y Grupo Lala son un ejemplo más de cómo los negocios prosperan cuando se tiene al personal de confianza en el gobierno y a gobiernos serviles, son un ejemplo más de prosperidad neoliberal.

Esto último es tan cierto como el hecho de que el apellido Tricio forma parte del Consejo Mexicano de Negocios, la agrupación política que es conocida por ser “la cúpula de cúpulas” de los empresarios, pues entre sus miembros están los criminales de cuna de oro más ricos y poderosos de nuestro país (como Carlos Slim Helú, otro capitalista de quien ya hemos hablado en FRAGUA); pero también por ser una de las fuentes de financiamiento de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, la plataforma sobre la cual Claudio X. González Guajardo ha construido el proyecto político-electoral antagónico a la actual administración que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

A propósito de la tan censurada “oposición” en nuestro país, Eduardo Tricio Haro ha sido, abiertamente, parte de ella, destacándose por haber sido uno de los principales promotores de la campaña contra López Obrador “un peligro para México” que tanto se desató en el contexto de las elecciones federales del año 2006. Sin embargo, amlo ha hecho como si pasara nada, como si este empresario no hubiera cometido crímenes contra la salud de miles de adultos mayores, mujeres embarazadas, niños, etc., y lo ha presentado como un empresario con compromiso social al anunciar que “donará” 55 millones de metros cúbicos de su agua para el proyecto Agua Saludable para La Laguna (mañanera del pasado 15 de agosto).

Con este proyecto el gobierno de amlo pretende darle solución a un problema que se ha agravado con el ir y venir de diferentes administraciones locales, estales y federales. La falta de agua apta para consumo humano, esto es agua sin altos niveles de arsénico y otros metales pesados, que ha sido identificada por académicos especialistas en la materia desde la década de 1960, cuando la presencia de arsénico y flúor se reducía a pozos ubicados en la zona rural, principalmente en los municipios de Francisco I. Madero y San Pedro, en el estado de Coahuila y Tlahualilo, en el estado de Durango. Posteriormente, el problema se agudizó en los lugares mencionados durante la década de 1970, e incluso comenzó a manifestarse en algunos pozos del área urbana como lo es el municipio de Torreón.

Pero, ¿será suficiente que Eduardo Tricio Haro, principal responsable de crímenes contra la salud de miles de laguneros, se gane el cielo con la “donación” del agua que les ha robado y les sigue robando? Claro que no. Por más que amlo quiera convencernos del compromiso social de este empresario, la verdad es que debería ser juzgado por sus crímenes contra el pueblo, por ser parte de los impulsores y beneficiarios directos del neoliberalismo en México. Además, debería ser expropiado y utilizado su riqueza para dar un cambio al modelo de desarrollo regional que vele por los intereses del pueblo trabajador, y no en beneficio de una sola familia como los son los Tricio.

Agua Saludable para La Laguna beneficiará a millones de personas (según amlo, 5 millones), lo que representa una mejora en la calidad de vida de los laguneros. Sin embargo, seguirá siendo una solución conservadora mientras no se acabe con el neoliberalismo de raíz, con esa política económica de la cual Eduardo Tricio Haro es uno de los hijos más destacados.

¡Con impunidad para los burgueses no puede haber transformación!

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