T-MEC: Los falsos profetas de la democracia sindical

“GUARDAOS DE LOS FALSOS PROFETAS, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?” Mateo 7 15-16.
Jesús, ese niño pobre nacido en Belén, explicó hace muchos años un principio fundamental de nosotros los materialistas: debemos debatir hechos con hechos y no ideas con ideas. En política, las posiciones de los distintos agrupamientos deben ser estudiadas a la luz no de las buenas intenciones, sino de los resultados concretos y de las prácticas concretas, pues muchos vienen con piel de oveja, pero no son más que lobos rapaces. No cabe duda, por sus frutos los conoceréis.
Esta narrativa viene a cuento en tiempos cuando algunos compañeros sindicalistas comienzan a echar campanas al vuelo por las medidas que los sindicatos norteamericanos y el gobierno del país del norte comienzan a impulsar so pretexto de defender la “democracia sindical” y el derecho a la “libre sindicalización” en tierras mexicanas. Ya saben que el águila calva de la libertad gringa siempre debe acudir al llamado de la libertad a toda tierra impía donde ésta sea negada.
Ésta situación se da con la aplicación del llamado Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR), el cual forma parte del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y que, fundamentalmente, es un procedimiento único en el mundo que busca “reforzar el cumplimiento de los compromisos laborales asumidos en el T-MEC (…) para hacer efectiva la democracia sindical y el ejercicio pleno de la libertad de asociación” mediante la aplicación de sanciones comerciales a las empresas que no cumplan con las mencionadas medidas en las empresas que sean parte del tratado en los tres países.
Sin embargo, como en los tiempos bíblicos, existen los fariseos, los doctos de la ley que la aplican a su conveniencia y que hoy se montan de manera oportunista en la “libertad sindical”, no para dotar de mayor capacidad a las fuerzas proletarias, sino al contrario para sujetarlas aún más al control de los agrupamientos políticos que representan al gran capital monopolista transnacional y al intervencionismo imperialista. Nos explicamos.
El MLRR es un lobo con piel de oveja y sus aplaudidores son esos falsos profetas que buscan encandilarnos con sus palabras llenas de fe, pero cuyo fruto está podrido. Este mecanismo no es más que una forma para subordinar a las empresas que se “salgan del huacal” y que vayan en contrasentido de los intereses del imperialismo norteamericano como lo es el caso de General Motors, pues la filial en México no es cualquier cosa, sino que es una de las 10 empresas que más ganancias obtiene en nuestro país debido a varios factores: la cadena de suministros, bajos salarios y prestaciones, facilidades arancelarias y fiscales. Ante esto, varias administraciones buscaron que ésta empresa regresara sus fábricas y, por tanto, fuentes de empleo (y cadenas de suministros) a EUA y así fortalecer las finanzas norteamericanas, pero como la GM contaba con el beneplácito neoliberal era difícil que volviera a las tierras del norte por lo cual se utilizaron las justas demandas de los trabajadores de la empresa como punta de lanza para presionar con sanciones económicas a la GM y empezar el jaloneo para que dejara, al menos en parte, de invertir en México.
Es decir, en términos generales existen distintas contradicciones pero debemos entender cuál es la principal, cuál arrastra a las demás y dónde queda el proletariado. El caso de la GM nos muestra la contradicción burguesía, monopolista transnacional y proletariado, el cual es una contradicción antagónica e irreconciliable. Al mismo tiempo, existe la contradicción entre dos facciones de la misma burguesía monopolista transnacional, una que está en contra de las medidas proteccionistas hacia adentro de EUA representada por GM y otra en favor de estas medidas, en ciertos aspectos representada por el gobierno imperialistas de EUA. Esta contradicción interburguesa no es antagónica y se finalizará con la conciliación, pero habrá conflicto. También tenemos la contradicción entre el gobierno de EUA y el gobierno mexicano, el primero que busca intervenir en las políticas públicas del segundo y el gobierno de nuestro país que se resiste a una intervención descarada en ciertos aspectos.
En esta pugna entre el imperialismo de EUA y el gobierno Mexicano, y entre el imperialismo y la empresa monopolista transnacional, GM, el proletariado mexicano, es utilizado como moneda de cambio, como estandarte de los falsos profetas que hablan de libertad y democracia para obtener beneficio doble: por una parte doblegan a una empresa que se les había “salido del huacal” y por otra, buscan intervenir en las políticas nacionales (no olvidemos que EUA destinará 150 millones de dólares al año para quienes busquen crear sindicatos en nuestro país).
Por eso decimos, por sus frutos los conoceréis y llamamos a los trabajadores organizados a no bajar la guardia a luchar de manera independiente y si bien se pueden aprovechar las pugnas interburguesas para avanzar en la defensa y ampliación de nuestros derechos, no nos debemos dejar encandilar por esos lobos con piel de oveja pues se infiltrarán en nuestro rebaño y nos devorarán por dentro.
Al contrario, debemos seguir luchando contra los tratados comerciales como el T-MEC que subordinan a nuestro país a los intereses imperialistas, debemos luchar tanto por libertad y democracia sindical como por libertad y democracia para todo el pueblo mexicano, pues sólo así los trabajadores obtendremos verdadera justicia laboral.
Y así como no se recogen uvas de los espinos, no se recogerá democracia de los imperialistas. Por eso luchemos con independencia de clase, de forma combativa, democrática y con carácter de clase proletario.

¡Trabajo digno, salario justo y seguridad social!

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