El litio: Entre la nacionalización y el imperialismo

“El mineral del futuro”

El 1.° de octubre de este año (2021) el presidente Andrés Manuel López Obrador envió una iniciativa de reforma energética para fortalecer la Comisión Federal de Electricidad haciendo que esta paraestatal produzca y despache por lo menos el 56% de la energía eléctrica en el país y dejando el 46% a la posibilidad de intervención privada.

Al mismo tiempo, lanzó una sonada propuesta para nacionalizar el litio, uno de los pilares de la “transición energética”, para dejar de lado el uso mayoritario de los derivados del petróleo. Es acerca de este último punto que nos enfocaremos para analizar la propuesta del gobierno federal y sus implicaciones no sólo para el país sino su desarrollo con el contexto del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (t-mec), es decir, de cómo queda parado el pueblo mexicano respecto al imperialismo.

Según datos del servicio geológico de los Estados Unidos (eua), nuestro país ocupa el noveno lugar respecto a cantidad de litio en el mundo, teniendo principalmente yacimientos de arcilla la cual tiene la menor concentración de litio y es la más difícil de extraer.

Sin embargo, esto no ha detenido el interés de las grandes empresas transnacionales por nuestro país para extraer este preciado mineral.

Empresas canadienses e inglesas (ambas con capital chino detrás), estadounidenses, australianas, españolas y un par de mexicanas son las que han mostrado mayor interés en el litio mexicano y actualmente tienen las mayores concesiones, principalmente en Sonora con presencia canadiense, inglesa y china.

Actualmente, hay 31 concesiones para explotar litio en nuestro país y se ha dicho que con la reforma no se elminarán sino que simplemente ya no habrá más, dejando la explotación del mineral al Estado mexicano.

Sin duda, esto representa un fuerte cambio en la política energética nacional y, bajo la lógica del actual gobierno federal, busca fortalecer las finanzas públicas para así mejorar la calidad de vida de la población mexicana sin llegar a expropiar a los empresarios que ya están ganando dinero con la explotación y la especulación de este mineral.

Al mismo tiempo, el gobierno mexicano se encuentra en una controversia contra eua donde se ha hecho “equipo” con el gobierno canadiense respecto a la cadena de suministros y las reglas de origen del T-MEC, ¿esto qué quiere decir? El gobierno de eua ha endurecido su postura respecto a la interpretación del tratado y busca que el 75% de los materiales usados en los productos dentro del tratado tengan un origen norteamericano.

Esto con tal de frenar las importaciones que México y Canadá tienen con China que, pese a sólo representar el 12.5% de las importaciones canadienses están incrementando en razón de 12% anual y ya son el segundo país con el que más comercia Canadá después de EUA.

Al mismo tiempo, se busca frenar la cadena de suministros que pudiera venir de países lejanos a las políticas de eua como el caso de Bolivia, el país con mayor concentración de litio del mundo y con quien el gobierno de México ha tenido acercamientos para la explotación del “mineral del futuro”.

En este sentido, la nacionalización del petróleo también resulta conveniente tanto para las políticas del gobierno de EUA como para el mexicano, pues limitará la entrada de capital extranjero chino, canadiense o boliviano lo cual va en sintonía con los intereses de los imperialistas del norte al tiempo que servirá para fortalecer las finanzas del Estado mexicano.

Esto es un ejemplo claro de que las políticas nacionalistas o del Estado benefactor impulsadas por la Cuarta Transformación no necesariamente van en contra de los grandes intereses imperialistas y que incluso fortalecen al gran capital monopolista transnacional de eua pues estos no tendrán inconveniente en vender la tecnología para la extracción de litio con tal de que México sea un buen lugar de origen para que ellos puedan transformarlo. Nuestro país seguirá su lógica de extractivismo al servicio del imperialismo pero con la diferencia de que este no estará en manos privadas (al menos por ahora) sino del Estado.

¿Esto quiere decir que estamos en contra de nacionalizar el litio? Claro que no, nosotros como OLEP tenemos muy clara la necesidad de recuperar nuestros recursos y lo planteamos en el punto número tres de nuestro Programa Mínimo de Lucha el cual se refiere a la recuperación de la soberanía nacional y control por parte del gobierno de nuestros recursos naturales para el beneficio del pueblo.

Consideramos que nacionalizar el litio es una necesidad urgente que debe realizarse, así como la cancelación y expropiación de todas las empresas privadas nacionales y extranjeras que explotan los recursos naturales del suelo y subsuelo: costas, riberas, mares e incluso el aire.

Lo del litio es sólo un primer paso que, como vimos, termina por fortalecer al imperialismo y por eso mismo debemos ir más allá.
Se deben cancelar todos los tratados comerciales y de seguridad que subordinen a nuestro país a los intereses imperialistas; debemos recuperar y nacionalizar la industria nacional para no depender de otros países para la extracción y uso de nuestros recursos y, principalmente, logar que la explotación de los recursos del país sean en beneficio del pueblo, protegiendo a las poblaciones que se encuentran cercanas a los yacimientos, protegiendo la naturaleza y que el dinero recaudado sirva para mejorar las condiciones sociales de todo el pueblo y no para gestar nuevos burgueses que luego se queden con la infraestructura generada por el Estado, como ya sucedió durante el neoliberalismo.

Como pueblo mexicano debemos defender nuestros recursos naturales, recuperar nuestra industria pero sobre todo, luchar de manera frontal contra este sistema de explotación, despojo y represión, y remplazarlo por uno donde sea el pueblo trabajador el que dirija la economía, el que decida sobre sus recursos, su alimentación, su destino y esto sólo será bajo un desarrollo socialista, pues el capitalismo sólo nos condena al atraso y la subordinación.

¡Contra el despojo, la represión y la explotación; resistencia, organización y lucha por el socialismo!

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