Garantías de no repetición

El oportunismo se pretende adueñar de la bandera que el movimiento popular democrático e independiente levantó en los momentos más oscuros de la guerra que le impuso Felipe Calderón al pueblo, y no es que las banderas sean propiedad exclusiva de alguien, pues la lucha por la Memoria, la Verdad, la Justicia, la Reparación integral del daño, pero sobre todo por las Garantías de no repetición de las graves y sistemáticas violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, son banderas (derechos de las víctimas) que se han construido y se han dotado de contenido a largo de décadas, por lo menos en América Latina.

En México, en los años posteriores al triunfo de Vicente Fox (a partir del año 2000) el movimiento popular democrático e independiente tuvo un reflujo, pues durante los sexenios de Carlos Salinas de Gortari, pero sobre todo de Ernesto Zedillo, fue golpeado por la represión del Estado. En aquellos años se pudieron contar cientos de encarcelados, exiliados, perseguidos políticos, torturados, ejecutados extrajudicialmente y desaparecidos de manera forzada.

La prometida “primavera democrática” del panismo se convirtió en la profundización de la política neoliberal por medio del terrorismo de Estado. Fue el movimiento popular quien recogió nuevamente la bandera de la presentación con vida de los detenidos-desaparecidos después de las grandes represiones policiacas-militares y paramilitares en contra del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco, Estado de México, en mayo de 2006; de la feroz represión contra la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca durante el último semestre de ese año; y del fraude electoral en contra de Andrés Manuel López Obrador.

La desaparición forzada de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, ambos integrantes del Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario cometida por fuerzas militares y policiacas el 25 de mayo de 2007 en la ciudad de Oaxaca, obligó a sus familiares a denunciar este crimen de lesa humanidad, a luchar por la Verdad y la Justicia en este caso y en otros.

En esos momentos, luchar por la presentación con vida de estos dos revolucionarios se convirtió en cuestión de arriesgar la vida, pues quienes pedían por su presentación con vida de inmediato fueron vigilados, hostigados, amenazados y reprimidos hasta el día de hoy.

Familiares de los revolucionarios e integrantes del recién creado Frente Nacional de Lucha por el Socialismo tomaron y levantaron la bandera de presentación con vida de todos los detenidos-desaparecidos en el país. En 2010, estas organizaciones junto con otras como el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui y el Comité Cerezo México, entre otras, formaron la Campaña Nacional contra la Desaparición Forzada y levantaron también las banderas de Memoria, Verdad, Justicia, Reparación integral del daño para todas las víctimas del terror estatal.

Eran los años del terror, del gran desplazamiento forzado interno, de los llamados operativos conjuntos en los cuales el ejército federal coordinó a todas las fuerzas policiacas y paramilitares para asolar regiones enteras del país y beneficiar a las grandes empresas trasnacionales que hoy continúan impunes.

Sin embargo, fue en 2011 cuando la lucha por los llamados derechos de las víctimas tomó un gran auge, pues se abrió la coyuntura que se creó con el llamado Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, nombrado así no gracias a las posiciones oportunistas y conservadoras de parte del movimiento, sino gracias a que la parte consecuente retomó una vieja consigna del zapatismo para correr del movimiento a las organizaciones de supuesta defensa de los derechos humanos financiadas por el gobierno de Calderón y los empresarios.

Frente a las ideas de la llamada “Justicia Transicional” que sacrifica la Verdad, la Memoria, la Justicia y sobre todo las Garantías de no repetición en nombre la “Paz”, las organizaciones independientes, democráticas y populares explicamos y retomamos la experiencia histórica del pueblo mexicano y de los pueblos hermanos de Latinoamérica en la lucha por los derechos de las víctimas.

Pocas organizaciones expusieron que sin Verdad no puede haber Justicia, que sin Verdad y Justicia no puede haber Reparación integral del daño y que la Reparación integral del daño no se reducía a la indemnización monetaria, sino que incluía un aspecto más relevante: las Garantías de no repetición, lo cual significa el desmonte de las estructuras económicas, políticas, legales e ilegales que originaban y permitían la continua violación de derechos humanos en contra de millones de mexicanos.

Ahora que el oportunismo quiere apropiarse de un proceso como lo fue el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), un tribunal ético de carácter internacional, habría que preguntarles: ¿Qué han hecho en estos tres años que son gobierno para desmontar las estructuras económicas, políticas, legales e ilegales, como el paramilitarismo, y resarcir así el daño causado a millones de mexicanos? ¿Cuáles son las garantías de no repetición ante las graves violaciones de derechos humanos que se siguen cometiendo contra parte del pueblo mexicano?

Repetimos: sin Verdad no puede haber Justicia y Justicia es castigar a los violadores de derechos humanos y empresarios con sentencias proporcionales a sus crímenes, sin Verdad y Justicia no puede haber Reparación Integral del Daño y mucho menos no pueden construirse Garantías de no repetición.

Nos alegra -—puesto que ya en ese tiempo existíamos como Organización de Lucha por la Emancipación Popular— que se retomen las enseñanzas de procesos como el tpp en el cual participamos en su último año (2014); pero sabemos que, como en esos años, una característica del oportunismo es siempre limitar el filo de las banderas del proletariado. Hoy piden Memoria y Justicia, pero no dicen nada de las Garantías de no repetición y con oportunas amnesias olvidan que ya no son oposición y que muchos son ya parte del gobierno.

El oportunismo pequeño burgués pretende nuevamente robar las banderas al movimiento democrático, popular e independiente. El actual gobierno pretende alcanzar la Verdad y la Justicia con base en la impunidad, lo cual es contradictorio e imposible.

Nuestra tarea es explicar pacientemente al pueblo el significado de cada propuesta política, sus alcances y sus limitaciones, reforzar nuestros vínculos políticos y ampliarlos, pues si el oportunismo nos quiere aislar y apagar nuestras voces, nosotros tenemos que estrechar nuestros lazos con el pueblo trabajador que sufre en carne propia la continuidad del neoliberalismo para demostrar en la práctica que somos los demócratas más consecuentes y que el socialismo es la única alternativa para lograr Verdad, Justicia, Memoria, reparación integral del daño y sobre todo Garantías de no repetición del terror contra el pueblo.

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