ArtículosAnálisisFragua#113

Jornada de 40 h… sin límite de tiempo. Puro atole con el dedo

El pasado 3 de diciembre, se anunció la propuesta de reforma que enviaría Presidencia a las Cámaras para reducir la jornada semanal de trabajo de 48 a 40 h semanales. Hemos dado seguimiento puntual a este asunto, en un artículo de 2023 (prourls.link/blysdr) hicimos un análisis de la cuestión y previmos bien lo que de entonces a la fecha aconteció. No obstante, resulta nuevamente necesario explicar esta iniciativa a todo tipo de lectores y criticarla desde nuestros intereses como proletarios, trabajadoras y trabajadores.

Históricamente, la reducción de la jornada laboral es una demanda permanente de los trabajadores de todo el mundo. Desde 1935, la Organización Internacional del Trabajo aprobó un convenio para establecerla en 40 h semanales máximo, acuerdo del que forma parte México, pero que jamás implementó, pues aquí las leyes estipulan 48 h a la semana con un día de descanso.

Durante el siglo xx, decenas de países redujeron gradualmente sus horas de trabajo semanales gracias a la movilización de la clase obrera: Chile (2023-28), Francia (1936 a 40 h y luego en 1998-2000 a 35 h), Alemania (1967 a 40 h, en 1977 a 38.5 h, 1995 a 35 h), Colombia (2021-26), Australia (2009), Bélgica (2022), China (1986-97), Japón (2018-2020), Portugal (1996-97), Ecuador (2008-2011), etc.

En México, desde el 2010 se acumularon 17 iniciativas al respecto en la Cámara de Diputados, emitidas por casi todos los partidos políticos, pero sin mucha determinación para hacerlas realidad. A finales del sexenio de López Obrador, la demanda pareció realizable, sobre todo a partir de la propuesta de la diputada sindicalista y exmorenista Susana Prieto. No obstante, niguna iniciativa fue aprobada: simplemente nos dejaron colgados. Sheinbaum prometió aprobarla en campaña electoral. Llegó al poder y además con la mayoría calificada necesaria en el legislativo para aprobarla rapidísimo, como hicieron con otras de sus reformas. 

Pero a diputados y senadores de la 4T la propuesta de las 40 horas no les pareció suficientemente urgente. Ricardo Monreal y Pedro Haces operaron para bloquearla. Gerardo F. Noroña se confrontó con el pueblo que pedía respetaran la propuesta de campaña. Mejor le echaron la bolita a la presidenta para que ella presentara su versión de la propuesta, no retomaron alguna de las existentes, porque antes prefirieron pasar por la consabida farsa de sentarse a negociar en foros técnicos con la burguesía y los disque representantes de la clase trabajadora, a saber, los líderes sindicales charros. Y así, terminados estos fársicos foros en 2025 llegamos a la presentación de la propuesta del pasado 3 de diciembre.

¿VIDA DESPUÉS DEL TRABAJO?

En esos días, un compa preguntaba agridulcemente: “¿Acaso existe la vida después del trabajo?”. Todo trabajador mexicano ha padecido esa duda al ver su vida personal —su verdadera vida— empequeñecerse en las poquísimas horas de descanso. El gobierno conoce bien esta necesidad porque ellos mismos exponen algunos los siguientes datos que revelan la mayúscula importancia de reducir la jornada semanal de inmediato.

• Según la oms, México presenta el mayor porcentaje de casos de estrés laboral: 75% de los trabajadores y trabajadoras tienen algún grado de estrés vinculado al trabajo, superando las cifras de China y eu; y más de 18 mil infartos anuales en México tienen causas directamente laborales.

• Según la ocde, México es uno de los países que más trabaja: unas 2 mil 124 horas al año, muy por encima de promedios de otros países que se contabilizan en tan solo unas mil 687 horas. Es decir, trabajamos un 23% más que en otros países.

• Unos 14.6 millones de mexicanos trabajan incluso más de 48 horas a la semana (sea por horas extra o llanamente por ilegalidad).

• Además del tiempo laboral, los mexicanos tardamos en promedio 71 minutos en trasladarnos de casa al centro de trabajo, según la Cepal. En la cdmx este tiempo asciende a los 91 minutos, y se extiende en miles de casos hasta las dos horas y media.

Los trabajadores lo sabemos, es sumamente urgente para el mexicano reducir la jornada laboral, nos resulta urgente descansar y pasar más tiempo con nuestras familias, nos urge vivir para nosotros. La reducción de 48 a 40 h beneficiaría directamente a unos 13.5 millones de mexicanos más sus familias. No obstante, la propuesta de Sheinbaum distó mucho de satisfacer las expectativas obreras.

UNA PROPUESTA INSUFICIENTE

Muy al modo de la 4T, nos presentaron una propuesta insuficiente y tardía para la clase trabajadora. No atiende nuestras necesidades ni resuelve nuestros problemas de raíz, simplemente los alivia un poco. A grandes rasgos plantea lo siguiente:

• Gradualidad.

Se estipula reducir dos horas cada año, entre 2026 y 2030, hasta llegar a las 40 horas semanales. 

• Horas extra. 

La ley actual permite trabajar tres horas extra diarias máximo hasta tres días seguidos: nueve horas. La propuesta actual aumenta esas horas extras a 12 por semana (cuatro diarias máximo, cuatro días seguidos). Asimismo, antes hasta la novena hora extra semanal se pagan al doble, y a partir de una décima hora se pagarían al triple. Ahora se pagan al doble hasta la doceava hora extra y, lo peor, luego de esa doceava hora ya no hay como antes un límite, lo cual legaliza las jornadas de más de 12 horas.

• Jornadas nocturna y diurna. 

No se propuso modificación.

• Sin día de descanso adicional. 

La propuesta jamás estipula que se tendrán dos días de descanso obligatorio, manteniendo la redacción de un día por cada seis laborados. Por supuesto, no contempla primas sabatinas.

• Sin medidas de vigilancia ni sanciones.

Por ahora, no hay estipulación alguna de cómo se lograría implementar la ley ni qué sanciones implica romperla.

¿Qué opina usted de esta iniciativa? Diferentes organizaciones que trabajamos demandas laborales y nos movilizamos por la reducción de la jornada advertimos de inmediato su insuficiencia. He aquí la crítica. Advertimos, de entrada, que necesitamos el descanso ya mismo y no de forma gradual. Preocupa mucho el aumento de las horas extra.

En las condiciones mexicanas, no es exageración decir que esta reforma en los hechos y a través del aumento de horas extra termina aumentando la jornada laboral en vez de reducirla. Contrario a lo que dijeron al presentar la propuesta, los trabajadores rara vez laboramos horas extra de manera “voluntaria”, los patrones las imponen sin consideración nuestra, a través de chantajes, cohersiones y hostigamiento, y si las “aceptamos voluntariamente”, pues es sencillamente, porque los salarios no nos alcanzan: las aceptamos “voluntariamente a huevo”. Por lo demás, ahora cuatro de las horas extra semanales se pagarán al doble y no al triple. De las tan nocivas jornadas nocturnas de siete horas y mixta de seis y media nada se redujeron…

Otro aspecto mayor es que la demanda de los trabajadores siempre fue clara en que se pedían dos días de descanso obligatorios a la semana. Respecto a ello, caso omiso: no se propuso modificación alguna a las leyes actuales. Esto permitirá que algunos patrones nos obliguen a laborar seis días a la semana, distribuyendo los horarios a su parecer aunque algunos días tengan menos horas, pero sí obligándonos a desplazarnos y rompiendo el descanso. El resultado para el trabajador es insatisfactorio, lo que pedimos es descansar dos días completos. ¿Qué haría usted con ese tiempo libre?, por ejemplo.

Finalmente, no hay en la iniciativa nada que mencione sanciones o medidas de vigilancia. Sabemos que ley la laboral en México es papel muerto, que los empresarios la violan todos los días, que el gobierno también lo hace. ¿Cómo creer que con sólo 600 inspectores laborales a nivel nacional lograrán hacer ley? ¿Cómo creer que se respetara la ley si jamás hemos visto castigos ejemplares a las diarias y multitudinarias violaciones al derecho laboral?

¿Y AHORA?

La propuesta pasará al legislativo en este periodo. Acaso, muy al modo “cuatroteísta”, se le modificará otro poquitín a favor de los trabajadores para presumir a los cuatro vientos el carácter disque popular del gobierno. Pero usted es el principal juez. ¿Cree que estas condiciones laborales son las que nos merecemos? Por lo pronto, el autor de este texto ya fue informado en sabroso “chisme de pasillo” cómo su patrón, mente de tiburón, va violar y reviolar la ley.

Le cuento que en ese centro laboral, como en miles, no hemos logrado que nos reconozcan el salario pleno ante el imss, de modo que una buena parte del mismo se paga en el infame “sobrecito”. Pues bien, de ahí del sobrecito descontará lo correspondiente a las horas que se reduzcan. ¿Es legal reducir el salario? ¡NO! ¡En absoluto! Pero en esas andamos, con la Constitución y la lft todas violadas. Sobre los argumentos típicos de los burgueses (que si la inflación, que si la crisis, que si las pymes se van a morir) ni hablamos. Si quiere saber nuestro pensar al respecto, le recomiendo el artículo cuyo enlace aparece en el primer párrafo.

Y bueno, este artículo no es para desanimarlo. Sí, para indignarlo. Y para que esa indignación se convierta en dignidad a través de la lucha por sus derechos. “¿Qué sigue?”, nos preguntamos muchos ese tres de diciembre, entre enojados y decepcionados. ¿Pedir las 35 h semanales? Adelante. ¿Pedir un órgano de vigilancia autónomo? Adelante ¿Huelga general? Adelante. ¿Luchar por la vida digna? Adelante.

Sepamos que todas esas iniciativas son realizables, pero su requisito es una clase obrera organizada. La organización popular puede generar las demandas, las soluciones y sustentar las mismas necesidades materiales para esas luchas. Por eso la invitación permanente a organizarnos de manera profesional. La olep y el fragua siempre han sido un espacio para ello. Por lo pronto, este año replicaremos y multiplicaremos nuestra Escuela General de Derechos Humanos Laborales “Ricardo Flores Magón”. Bienvenidos.

¡Trabajo digno, salario justo y seguridad social!

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