Viejas mentiras: “nuevo consejo empresarial”. Slim y sus compinches
El gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum, con Marcelo Ebrard como secretario de Economía, anunció el pasado 3 de diciembre del 2025, la creación de un Consejo de Promoción de Inversiones. Según lo dicho por ambos, el objetivo es que los empresarios inviertan más y que la inversión privada llegue al 25% de lo que produce el país.
La propuesta se presenta como parte del llamado Plan México y se explica como una vía para impulsar el crecimiento económico en 2026. Para muchas personas esto puede sonar positivo: inversión, empleo, desarrollo. Sin embargo, esta es una estrategia ya muy vieja y que año con año se anuncia con bombo y platillos, pero para entender qué significa realmente este consejo, es necesario ver con quiénes decide reunirse el gobierno y qué intereses representan.
¿Quiénes acompañan a Sheinbaum y Ebrard en el consejo empresarial?
En este (aparente) nuevo consejo participan algunos de los empresarios más ricos y poderosos de México. Entre ellos están como siempre Carlos Slim y su hijo Carlos Slim Domit, dueño de grupo Carso y de empresas clave en telecomunicaciones e infraestructura; Bernardo Gómez y Alfonso de Angoitia, altos directivos de Televisa; Alejandro Baillères, del Grupo Bal; Carlos Hank González, del Grupo Financiero Banorte; y Altagracia Gómez, de Grupo Minsa. También forman parte del consejo empresarios de aeropuertos, inmobiliarias y espectáculos, como Pablo Chico Pardo (asur), Salvador Daniel Kabbaz (Fibra Danhos), Alejandro Soberón (ocesa), Guadalupe de la Vega y Laura Diez Barroso, ligadas a grupos aeroportuarios y al sector financiero. Es decir, participan la “crema y nata” de los grandes capitales burgueses, pero a este banquete no están invitados ni trabajadores, ni pequeños comerciantes, no se invita a sindicatos ni cooperativas. Aparentemente, estas almas caritativas tienen en sus manos las mejores ideas, el suficiente dinero y sobre todo las mejores intenciones de hacernos ricos a todos los mexicanos.
¡Pero, por favor! Basta de mentiras, muchos de estos empresarios se hicieron de medios de producción durante el periodo neoliberal, cuando el Estado privatizó empresas públicas, entregó concesiones y permitió monopolios. El caso más conocido es el de Carlos Slim, cuya fortuna se consolidó con la privatización de Telmex, que pasó de ser una empresa del Estado a un negocio privado con control casi total del sector.
Algo parecido ocurrió con otros grupos presentes en el mencionado consejo: concesiones mineras, control de medios de comunicación, uso intensivo de recursos naturales como el agua, control de aeropuertos y espacios públicos y dominio del sistema financiero. No se enriquecieron solos, lo hicieron gracias a decisiones del Estado que beneficiaron a unos cuantos y perjudicaron a la mayoría. No es que tengan grandes ideas o sean unos tiburones en los negocios, es más bien que el Estado mexicano durante décadas les ha hecho gordo el caldo.

Te invitamos a leer el artículo publicado en Fragua de enero del 2025: Plan México: consolidar a la burguesía, desorganizar al proletariado
Mire usted, Marcelo Ebrard ha dicho que el gobierno no está pidiendo inversiones riesgosas (no vayan a perder su dinero), sino proyectos seguros, que ya funcionan y que tienen ganancias aseguradas. En palabras sencillas, esto significa que el Estado crea las condiciones para que los empresarios no se arriesguen, para que inviertan sólo donde saben que van a ganar.
El gobierno pone infraestructura, permisos, estabilidad, garantiza la explotación de la fuerza de trabajo y, en muchos casos, recursos públicos. Los empresarios ponen el capital y se quedan con las ganancias. Así funciona este modelo económico, que no cambia la lógica de la ganancia, que no cambia la lógica del capitalismo, ni la función del Estado, no importa qué partido tenga el poder, sólo que algunos son más desvergonzados que otros.
En este caso, la dirigencia de Morena ha intentado disfrazar la realidad del capitalismo y trata a toda costa de presentar a esta élite carroñera como una fuerza aliada del pueblo, pero ¿por qué estas personas serían aliadas del pueblo? Sí, las decisiones económicas que nos afectan a todos se toman entre el gobierno y los grandes empresarios, dejando fuera al pueblo trabajador en la discusión sobre el rumbo del país, so pretexto de que son nuestros aliados.
A esta política que impulsan Sheinbaum y Ebrard se le llama socialdemocracia y es una política en la que se nos pide confiar en que los grandes empresarios, dialogando con el Estado, pueden impulsar el desarrollo nacional. Mentira, y ya la historia nos ha demostrado la falsedad de esta política, porque el problema es que los burgueses siempre defienden sus propios intereses, no los del pueblo trabajador.
Esta es la más tremenda contradicción de la dirigencia del Morena y su gobierno, que por un lado trata de parecer un gobierno de avanzada, donde primero están los pobres, pero en los hechos los ricos siguen obteniendo privilegios, concesiones, permisos para acabar con todo y con todos, ellos son el enemigo natural del pueblo, nunca han sido ni serán nuestros aliados.
Ese consejo lleva años trabajando, anuncios van y vienen, proyectos que terminan cobrando vidas que paga el pueblo trabajador: caída de la línea 12 del Metro, accidente en el tren interoceánico, etc. ¿Quién asume los costos y muertos? Nosotros, las y los trabajadores. Pues en estos casos el gobierno minimiza y encubre la responsabilidad de estos empresarios que siguen muy a gusto en sus mansiones, disfrutando solo las ganancias de sus inversiones y proyectos asesinos.
Desde la Organización de lucha por la Emancipación Popular (OLEP) decimos que no hay transformación profunda mientras el poder económico siga concentrado en pocas manos. El crecimiento basado en los grandes capitales puede dar estabilidad momentánea, pero no elimina la explotación ni la desigualdad.
Por eso es importante desenmascarar esta estratagema y entender quién es nuestro enemigo. Así, desde nuestra tribuna exigimos un cambio real. La burguesía mexicana con intereses ya en diferentes países no es ni será nunca un aliado y mientras no se integre realmente al pueblo en las decisiones que nos afectan a todos, seguiremos luchando.
Te invitamos a que te unas a este esfuerzo organizativo y juntos alcancemos la ¡democracia popular y el socialismo!
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