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José Antonio Kast: hijo del fascismo chileno. Del progre al facho y del facho al progreso

José Antonio Kast

La derecha asciende en América Latina y la socialdemocracia vacilante tiene su parte de responsabilidad en dicha situación, aunque les duela a algunos. Queremos que el pueblo entienda el riesgo del ascenso de una derecha conservadora, antidemocrática, violenta y fascista. En ese sentido, analizaremos la disputa presidencial actual de Chile.

Chile es uno de los países que más padeció el neoliberalismo, fue su germen y campo de pruebas en América Latina luego del golpe fascista de Pinochet contra el gobierno del presidente socialista Salvador Allende, aquel fatídico 11 de septiembre de 1973. La dictadura se convirtió en una cacería contra disidentes, organizaciones populares, defensores de derechos humanos y contra el pueblo en general.

En dicho período, Pinochet fue un títere del imperialismo norteamericano. Abrió los mercados, privatizó sectores estratégicos y los derechos pasaron a ser privilegios. Los costos de la vida se encarecieron de forma exponencial, la educación se volvió moneda de cambio para endeudar de por vida a la juventud, la salud se tornó precaria, los jubilados no gozarían ya de pensiones, etc. ¿Le suena parecido? Todo eso fue el período pinochetista y fascista para los chilenos.

Luego de la caída de este dictador han pasado por la Casa de la Moneda seis encargados del ejecutivo: Patricio Aylwin (1990-1994), Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), Ricardo Lagos Escobar (2000-2006), Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018), Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022) y el actual, Gabriel Boric. ¿Tienen algo en común todos ellos? Sí, que no han implementado cambios profundos al sistema pinochetista y dictatorial que sigue permitiendo la opresión del pueblo trabajador chileno.

Que el actual presidente, Boric, haya ganado es sólo un síntoma de que la derecha estaba desgastada. Surgió del descontento del último mandato de Piñeira, mismo que fue un golpe directo a los derechos humanos y movilizó a varios sectores del pueblo frente a la amenaza fascista neoliberal. Sin embargo, el gobierno de Boric fue y es más pena que gloria. Mercadeado como “la joven izquierda” (sic) no hizo mucho por remover los cimientos del pinochetismo, y cuando lo intentaron a través de la constituyente, simplemente perdieron.

José Antonio Kast y Johannes Kaiser, representantes del Partido Republicano

Hoy en Chile se realizan nuevas elecciones. En la palestra tenemos a la centro izquierda, representada por Jeannette Jara del Partido Comunista y otros partidos de izquierda; a la derecha fascista neoliberal, representada en dos personas: José Antonio Kast y Johannes Kaiser, representantes del Partido Republicano, el Partido Social Cristiano y el Partido Libertario Nacional; y por último, a Evelyn Matthei representante en la coalición Chile Unido. Hay otros candidatos, pero no pasarán a la segunda vuelta.

¿Pero por qué es peligrosa la llegada de Kast? Esta es su semblanza. Proviene de familia conservadora y de descendencia alemana. Su padre, Michael Kast, fue un soldado en activo durante la Segunda Guerra Mundial, perteneciente al partido hitleriano; su hermano, Miguel Kast, formó parte de Unión Demócrata Independiente (udi), una agrupación formada por Jaime Guzmán, digno representante e ideólogo del pinochetismo, quien acercó a Miguel a la política concediéndole el cargo de ministro (1978-1982) y de director del Banco Central (1982). Por otro lado, el joven José Antonio Kast tenía 17 años cuando conoció a Jaime Guzmán y se adhirió a su línea. Fue diputado en 2002. Se presenta como cristiano, conservador y protector de los ideales de la familia tradicional (un homofóbico), que ha estado en contra de la educación sexual en escuelas y del aborto, entre otras cosas. José Antonio Kast rompió con la udi en 2016, según sus palabras “no podía permanecer indiferente cuando sentí que la udi a la que yo entré comenzó a alejarse de su proyecto fundador, de su base fundamental, y que lentamente se transformó en algo muy distinto, dominada por un afán de ser el partido más grande a cualquier costo”. En 2019 fundó el Partido Republicano con el que hoy llega a las elecciones, aunque ya había competido en 2018 como independiente y ganó el 8% de los votos.

¿Cómo pinta la cosa en estas elecciones? El pasado 16 de noviembre se dio la primera vuelta y los resultados quedaron de la siguiente forma: Jeannette Jara, 26.85 %; José Antonio Kast, 23.92 %; Evelyn Matthei, 12.46 %; el resto de votos se dividen entre los candidatos menores. Esta elección fue histórica en participación, pero por la razón de que si no votabas te multaban con 50 a 100 dólares.

Pese a que Jara ganó la primera vuelta, sólo sacó un 3% de ventaja al fascista Kast. No obstante, para la segunda vuelta se prevé que algunos agrupamientos de derecha podrían ceder sus votantes a Kast, lo que haría que de buenas a primeras termine con un estimado de 50% de votos, mientras que Jara, si bien le va, contabilizará un 22 a 25%.

¿Qué nos dice esto a las organizaciones independientes y al pueblo mexicano? Bueno, vayamos a las lecciones: 1) el triunfo de la derecha se debe a la falta de congruencia de la socialdemocracia, aunque les duela a algunos, porque la propia izquierda ha jugado en la cancha de la derecha, sin trastocar los principios pinochetistas, sin responder al interés popular y cometiendo políticas represivas, como Boric reprimiendo a los movimientos populares y mapuches; 2) la derecha se agrupa y se beneficia del descontento de la socialdemocracia, puede ser vacilante pero jamás oculta sus intenciones, hoy Kast afirma que hará un recorte de 6 mil millones de dólares en gastos de beneficio social y hasta habla de campos para encarcelar migrantes, muy a lo Trump; y 3) a la derecha no se le gana sólo en las urnas, se le gana en la organización popular, en convertir el descontento en hechos y garantías para el pueblo. En México tenemos una amenaza equiparable, si el segundo piso de la 4t comienza a caerse, ¿quién tomará el poder? ¿El “tío Richie” o qué engendro de la derecha? No lo permitamos.

Camaradas, redoblemos esfuerzos, estudiemos, formémonos y organicémonos dentro del movimiento popular independiente. La derecha no perdona, hoy asciende y quiere clavar su yugo en los pueblos para oprimirlos y explotarlos. Es momento de convertir el miedo y la oscilación del pueblo, contagiado por la socialdemocracia, en rabia y resistencia. No permitamos que la izquierda que sólo se dedica a administrar el capitalismo, siga adormeciendo el espíritu de lucha por mejorar nuestras condiciones de vida. Nuestro presente y futuro es construir la democracia popular y el socialismo. !

¡Al fascismo no se le discute, se le combate!

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