ArtículosRecuperando la historia

La organización obrera construye justicia

La lucha es la llave maestra

La historia del movimiento laboral en nuestro país tiene mucha historia, las victorias del pueblo en esta materia no han sido gratis, sin embargo, la burguesía y los gobernantes se han encargado paulatinamente de aplastar esas victorias.

El día de hoy debemos recuperar la historia y no solo para el ejercicio de memoria; por el contrario, debemos seguir impulsando la organización hasta alcanzar trabajo digno, salario justo y seguridad social. Por eso en este artículo recordaremos parte de esa historia.

Así nos que remontarnos a 1920, época post revolucionaria donde México se encontraba aún en la búsqueda de la estabilidad después de la revolución para derrocar a Porfirio Díaz, El fin del conflicto armado no agotó las contradicciones entre los distintos agrupamientos políticos que se disputaban el poder, hoy sabemos que la derrota se la llevaron los movimientos más radicales frente que buscaban mejoras para el pueblo, caerían Magón, Zapata y Villa para darle paso al ascenso de Carranza para ser derrocado por Obregón. Sería el propio Obregón uno de los responsables de profundizar las relaciones capitalistas en nuestro país, su figura era de peso, era un combatiente revolucionario, maestro y ranchero de Sonora que se había ganado su reputación en la batalla, y jefe de los constitucionalistas a lado de Carranza, además sería uno de los principales personajes del periodo denominado como caudillismo revolucionario.

Sin embargo, el propio caudillismo traería consecuencias negativas, al no tener una base social fuertes en el pueblo, se preveían golpes a dichos gobiernos. Obregón siendo presidente previó dicho escenario y pacto en 1919 con la Confederación Regional Obrera de México (CROM), que había nacido un año anterior como una agrupación que agrupaba distintos sindicatos en el país, ahí fue donde se estableció la alianza sindical-estatal y que le atraería grandes atrasos al movimiento proletario nacional. El sindicalismo charro o allegado al gobierno encontraría su “gallina de los huevos de oro” al final del periodo obregonista y sería durante el mandato de Plutarco Elías Calles (1924-1928) que fungiría ya no sólo como la base social y de contención del gobierno, sino como verdaderos magnates que lucrarían de su alianza.

La CROM por medio de su representante Luis Morones apoyaría al gobierno callista para contener a los agrupamientos independientes que se quisieran “salir del corral”, pero a cambio la cúpula de la confederación fue haciéndose cada vez más rica a costa de los recursos que robaba de los trabajadores, el papel que tuvo dicha organización en este periodo significaría un grave retroceso en el movimiento proletario que se vería cada vez más oprimido. Durante este periodo la CROM también tendría un papel político en tanto que algunos de sus dirigentes llegarían a ocupar cargos de gobierno como lo hizo Morones como secretario de Industria y Trabajo, además de contar con 11 senadores, 40 diputados y la regencia del antes Distrito Federal.

Dentro de ese papel que jugaron, serían los que junto a Calles llamarían a la intervención del capital internacional, principalmente estadounidense,  generando una dependencia brutal de la clase obrera y del empresariado al monopolio trasnacional. La CROM perdería poder a finales del gobierno callista, gracias a la lucha de obreros, campesinos y  de algunos  empresarios que veían con malos ojos las prácticas por ellos impulsadas. Además, con la nueva elección presidencial los obregonistas denunciaron sus actitudes y fueron expuestos por medios impresos, esto no significaba tampoco que Obregón y sus partidarios quisieran liberar a la clase obrera o ayudarla alcanzar su independencia, querían ganar votos y lo consiguieron.

Aunque la segunda etapa de Obregón como presidente no se materializó por su asesinato, la CROM ya no ostentaba el mismo poder, durante el periodo presidencial de Emilio Portes Gil tampoco se les permitió tener ya más poder y poco a poco fueron mermados. Durante este gobierno, en 1928 comenzaron las primeras reuniones para crear una Ley Federal del Trabajo, misma que fue vista con malos ojos por los charros, que no pudieron impedir su promulgación en 1931. Pese a dicha promulgación las contradicciones entre los obreros y la burguesía monopolista no cesaron, aunque se regulaba ya el derecho a la huelga todo tenía que contar con el visto bueno de las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje, de lo contrario eran declaradas nulas y el movimiento aplastado.

Pese a estos esfuerzos, en la década de 1930, los obreros y campesinos tuvieron que tomar la ley en sus manos y hacerla valer en los hechos, al gobierno al verse acorralado no le quedaba de otra más que ceder y fue así que lograran conseguir el salario mínimo de cuatro pesos diarios. Podríamos hablar más a detalle de los valientes esfuerzos de obreros y campesinos que guiados por su instinto de clase salieron a las calles a luchar por su derecho al trabajo digno, como el caso de la huelga de la Alimpa en 1933, en Puebla; cuando los obreros textileros lograron convocar a cerca de 20 mil obreros y declarar la huelga general para firmar que los empresarios cedieran al contrato colectivo de trabajo.

La historia nos enseña que el pueblo puede tener el poder en sus manos, que no es menor la unidad de los trabajadores del campo y la ciudad, la cual es sumamente fuerte y que significa romper con la cadena del miedo que nos ataca e impide conseguir mejores condiciones.

Hoy los nuevos charros y timoratos repiten lo que hace 90 años aplicaban los de la CROM y callistas, “no podemos ceder 40 horas a los trabajadores”, pues ahuyentaríamos a los inversionistas extranjeros; la burguesía muestra su carácter conservador negándose a ceder en lo más mínimo, son ruines e hipócritas, saben que hacerlo sería perder unas migajas del plusvalor que nos quitan. Por ello, la lucha de forma independiente y con carácter de clase proletaria seguirá siendo necesaria, contra los abusos laborales, contra las formas de simulación laboral que niegan el derecho a un trabajo digno.

Nosotros como OLEP luchamos por todos los trabajadores y trabajadoras, luchamos no sólo por materia laboral, lucharemos por extirpar de raíz el capitalismo, sólo el socialismo es la victoria total del proletariado, súmate, compañero y compañera, luchemos por la democracia popular y socialismo.

¡Salario justo, trabajo digno y seguridad social!

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