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Los nuevos movimientos sociales

Organizarnos en busca del socialismo

Varias expresiones populares levantan sus banderas, salen a las calles, algunos gritan consignas, otros se limitan a marchar con sus pancartas y algunos cuantos hacen performance, sin lugar a duda las expresiones de inconformidad cada vez hacen más eco, pero también algunas de esas marchas carecen de un objetivo más concreto y aquí tendremos mucho cuidado, seremos repetitivos hasta el cansancio y haremos un ejercicio de lo particular a lo general (y viceversa) para evitar caer en discusiones sin sentido.

Todo derecho que se ha ganado fue mediante la lucha popular y organizada, nos referimos al proceso ius hitórico del derecho, hay bastos ejemplos como los derechos laborales, sexuales y reproductivos, los de las mujeres, los niños y bueno, no podríamos acabar de mencionar la infinidad de derechos que hemos conseguido mediante las movilizaciones. El problema en cuestión es que hay una “amnesia colectiva”, pues muchas de las marchas que en su momento (tiempo y contexto) lograron grandes avances, hoy sólo se limitan a lo inmediato, con esto no queremos generalizar, sabemos que existen expresiones organizadas con agendas políticas, táctica, estrategia y todo lo necesario para ampliar y defender los derechos humanos. El problema es que algunos días históricos se han vuelto sólo eso: una fecha para salir a marchar, sin volver parte de nuestra vida la lucha por nuestros ideales.

Ese es el gran mérito del capitalismo, no importa qué fecha sea, si son los sindicatos los que salen el primero de mayo a marchar o los estudiantes de universidades el 2 de octubre, esos movimientos sociales que son parte de nuestra historia y que fueron luchas donde nosotros pusimos los cuerpos, la sangre, las lágrimas y toda la esperanza de un mejor futuro, quedan sepultadas por la “amnesia colectiva”. Otro ejemplo muy claro es el del 8 de marzo, una fecha histórica muy importante, que por lo menos en México se está tratando de cambiar al 9 de marzo, quitando así su valor histórico y tratando de borrar a las compañeras obreras asesinadas. El 27 de junio también otro día importante del que ya hemos escrito en Fragua un primer artículo: “El rojo el primer color del arcoíris”, un día en que podemos ver a empresas “apoyar” a la causa, empresas que existen desde el siglo pasado ahora son hasta “inclusivas” en sus series, programas y películas.

Recuerde, esta no es una crítica particular a alguna organización, movimiento o expresión popular, pero es una crítica general de cómo se pierden las banderas populares, nos arrebatan las banderas y nos ponen una agenda política donde la discusión se llevan en las instituciones, en la intelectualidad académica, donde el grueso de la población queda relegada y no se atienden las necesidades inmediatas. Al Estado, a la burguesía le es más fácil ser “inclusivo”.

Recordemos ¿qué es la inclusión?, tal cual es “incluir” ¿o sea que vivíamos separados, aislando a ciertos grupos sociales? Pues sí, creo que a nadie puede sorprender la respuesta, pero quienes nos separaron desde un inicio ( y quienes siguen haciéndolo) es el propio Estado, el mismo que nos da la educación, permite el contenido que vemos en redes sociales, el que permite la impunidad ante la injusticia, el que educa, crea costumbres y reprime a las expresiones populares, pero el Estado es un abstracto y el Estado se personifica, en cada parte de su estructura está alguien que es responsable de tal o cual cosa, que permite que exista el machismo, la homofobia o cualquier forma de odio.

Pero también el mismo Estado alimenta las ideologías más peligrosas, en un primer momento criticamos la inclusión, (pues la sociedad no debe de estar fraccionada) y que quien nos tenía excluidos era el Estado. Pero cae en una contradicción insalvable, si nos une nos hace fuertes, si nos divide nos hace débiles, pero estamos en periodos donde somos “inclusivos” y por tanto en teoría fuertes, pero una forma de contrarrestar el “problema” es alimentar a los movimientos radicales de derecha y movimientos extremistas que en vez de pelear contra el Estado, el sistema capitalista, llevan la pelea entre el propio pueblo, peleando pueblo contra pueblo, grupos sociales contra grupos sociales.

Tan es cómplice el Estado que para la marcha del 8 de marzo no garantizó la seguridad en otros estado de la república como en el norte donde fueron reprimidas las manifestantes o la ciudad de México donde un varón agredió a las manifestantes (se debió cortar la circulación de todo vehículo), se encuentra en libertad y por si fuera poco Ricardo Salinas Pliego le ofreció un regalo, una motocicleta nueva y mejor por su “valentía” -para andar regalando motos a machos si tiene dinero, pero para pagar impuestos no- ni hablemos de las marchas en las periferias que son relegadas, pues las televisoras solo proyectan una sola marcha “la más importante”.

No es una cuestión de particularidades, no es el género, el sexo, la etnia, ni la infinidad de variantes que existen en la humanidad, es una cuestión de lo general. ¿Qué es lo que le puede hacer a usted ser igual a mí? Usted no sabe si soy hombre o mujer, si tengo alguna preferencia sexo genérica o identidad de género, no sabe prácticamente nada de mí, más que una cosa de la que usted y yo no podemos escapar ni queriendo. Mientras usted tenga que ir a trabajar para otra persona o para su pequeño emprendimiento, es igual a mí, pero si usted es empresario y explota a sus trabajadores, es diferente de mí. En general solo existe el ser trabajador y explotador, en lo particular muchas cosas. Pero si nos vamos a todas las particularidades del mundo llegaremos a un espiral infinito en que nunca seremos iguales y por tanto nada puede ser, porque “cada cabeza será un mundo”, aunque la realidad sólo sea una. Por eso nosotros como organización tenemos una orientación clara y sabemos que esta es una lucha de clases, no de particularidades, debemos de partir de lo particular a lo general y no atomizarnos más. En la Organización de Lucha por la Emancipación Popular puedes encontrar un espacio para luchar, aquí nadie debe de sentirse incluido (entendiéndolo como que antes hubo una exclusión para después existir la inclusión) aquí podemos luchar desde diferentes frentes, desde las particularidades por la generalidad, por cambiar de raíz el sistema en el que vivimos, por la democracia popular y el socialismo. Solo así la sociedad podrá vivir en armonía sin sentirse excluida, debemos de luchar con la rabia de clase que tenemos en nuestro interior por una mejor vida y romper con todo pensamiento individual y fraccionalista, sólo nuestra unidad como clase trabajadora será la que nos de la fuerza para hacer una verdadera transformación.

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