La situación de los obreros fronterizos ante el repunte

Frontera maquiladora en rojo

 Durante 2019, en México, después de varios meses que jamás olvidaremos, los semáforos comenzaron a pasar a naranja, amarillo e incluso verde. No obstante, a la fecha de cierre de esta edición (27 de octubre) Chihuahua regresó a color rojo. Este repunte no es casual, se explica en gran medida por la actividad maquiladora en el estado fronterizo.

El 25 de octubre, obreros de las maquiladoras Electrolux y Aptiv, en Ciudad Juárez y el Parral, Chihuahua, denunciaron los rebrotes de Covid-19 dentro de sus instalaciones, causados por incumplimientos de protocolos sanitarios y de sana distancia, falta de desinfección en las naves industriales y ocultamiento de información por parte del departamento de Recursos Humanos. En Aptiv, los obreros pararon labores la noche del 23 de octubre, ante el contagio de un supervisor y la muerte de dos compañeros; a uno de ellos se le negó el servicio de ambulancia y lo sacaron en un auto particular. La planta cuenta con tres turnos laborales y 1,500 trabajadores, todos ellos en riesgo junto con sus familias. Recursos humanos les ofrece convenios laborales de sólo 25% de su sueldo en caso de detener operaciones; lo cual es una burla si consideramos que los salarios completos de los operadores generales de Aptiv rondan los $4,500 pesos mensuales.

La situación de los obreros de Aptiv no es un caso aislado. Aparece como una tendencia en el rubro manufacturero, por ello repetimos que el repunte de Covid-19 en Chihuahua tiene su explicación en gran medida en las injustas relaciones de trabajo y explotación que caracterizan a dicho estado y que establecen los empresarios. En Electrolux se reportaron 42 empleados contagiados. En otra firma llamada Vitesco, los obreros reportaron que “tiene muchos contagiados en el primer y el segundo turnos, además de que les sirven la comida en platos y vasos normales, y no los lavan bien”. En Baja California, otro estado maquilador y fronterizo ya se registra una segunda ola de contagios.

Para el lunes 26 de ocutubre, trabajadores de otras 32 maquiladoras en Chihuahua afirmaron que, a pesar de que sus empresas no califican como “esenciales”, se niegan a parar actividades, lo cual es lo mismo que decir que se niegan a cuidar a sus empleados para cuidar sus contratos y ganancias. Entre las empresas denunciadas por Susana Prieto —la abogada que llevó los procesos de huelga en Tamaulipas conocidos como 20/32 a inicios de 2019— están una productora de equipos para persianas (Amesbury), un fabricante de micrófonos (Shure), un fabricante de ductos de aire (Flutec), y un impresor de cupones para tiendas en Estados unidos (NCH). No entran en la categoría de empresas “esenciales”, pero ninguna ha sido obligada por el gobierno a parar actividades.

Ante este panorama, ¿qué declaran y hacen los dueños de las maquilas? Lo primero es que amenazan con llevarse sus operaciones a otro estado u otro país, pues según ellos no pueden soportar reducir el aforo a 80 o 60%. Asimismo amenazan con enormes reducciones salariales en caso de detener operaciones. El vocero de lo maquiladores, Luis Carlos Ramírez López, presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index) Chihuahua, incluso advierte “volver a traerlos, sería terriblemente difícil”. En esa entrevista del 24 de octubre, Luis Ramírez dio a entender que diseñarán una estrategia para confirmar empresa por empresa el cumplimiento de las reglas sanitarias de operación como que “los choferes traigan cubrebocas, que tomen la temperatura a los usuarios, ofrezcan gel, cuiden la sana distancia y desinfecten los camiones antes y después de sus viajes”. En suma, dio a entender que todo el protocolo no les importó nada durante los meses de semáforos naranja y amarillos, ellos simplemente querían regresar a operar, incluso a costa de la vida de sus empleados. Cosas tan básicas como el uso de mascarillas, toma de temperatura o uso de gel debieron haberlas implementado y supervisado desde las reaperturas y no ahora que los contagios están dentro de sus fábricas. Con todo ello amedrentan a los obreros para seguir laborando a costa de la muerte.

En estas declaraciones asoman los intereses de clase de los empresarios y su desdén por sus trabajadores. A este tipo de afirmaciones se suman, por ejemplo, la de Rogelio García Treviño, presidente de la Cámara de la Industria de la Transformación (Canacintra) en Matamoros, otra ciudad fronteriza en riesgo: “Se ha hecho mucha concientización de los trabajadores porque en la planta productiva, en la fábrica nada más están 8 horas, el resto del día están en su casa o en los transportes y es en donde se da mucho contagio, en fiestas y eventos sociales”. ¿Nada más ocho horas? Y es que se le hace poco, si por ellos fueran regresaríamos a las jornadas laborales de sol a sol. Además, García Treviño se lava las manos y culpabiliza a los obreros de los contagios, porque van a “fiestas”…

Por su parte, ¿qué hace el gobierno? Vemos que Javier Corral, gobernador de Chihuahua, le hace la segunda a los empresarios al decir que “los obreros maquiladores “están más seguros en sus trabajos que en su casa”. Por su parte, Ana Luisa Herrera, secretaria del Trabajo y Previsión Social en Chihuahua, explicó que este semáforo rojo es distinto al primero, pues ya se ha avanzado en la implementación de medidas sanitarias. En suma, aun con semáforo en rojo no hay cierre total. ¿Por qué? ¿Acaso ahora el virus no es igual de peligroso? ¿Acaso no es fácil ver que las medidas sanitarias no se implementaron correctamente por parte de las empresas? ¿Acaso no la prueba más clara es que los obreros están enfermando y muriendo? Así, Ana Luisa Herrera, en vez de cerrar las maquilas y revisar protocolos para reapertura, simplemente deja a los empresarios laborar y les echa la bolita: “la responsabilidad está del lado de la industria para poder aumentar su aforo laboral”. Zoé Robledo, director del imss, informó que remitirán 247 camas a Ciudad Juárez, adicionales a las 450 disponibles, medida a todas luces insuficiente.

Los obreros de las maquiladoras se enfrentan a una situación desesperada. Corresponde al pueblo organizado denunciar y difundir la injusta situación que padecen a manos de funcionarios y empresarios. Corresponde a las organizaciones populares explicar concienzudamente el porqué de sus condiciones de vida, evidenciar a los enemigos de clase de los obreros. Corresponde al gobierno, en lo inmediato, cerrar las maquilas garantizando goce de sueldo completo a los trabajadores hasta que su vida deje de estar en riesgo.

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