La Voz del Pueblo: ¿CÓMO SEGUIR ANTE LA USURPACIÓN DE PROGRAMAS DE CULTURA COMUNITARIA?

Este pronunciamiento es enviado por los compañeros del Equipo Grietas y Derivas quienes han sufrido ataques a su fuente de trabajo por parte de las autoridades de la Secretaría de Cultura de la CDMX. Les recordamos que este es un espacio donde pueden enviar sus denuncias para que podamos construir la solidaridad y ampliar la lucha de todo el pueblo trabajador.

Ciudad de México a 22 del 2023

A las autoridades correspondientes

A los medios de comunicación

A los compañeros, compañeras talleristas y promotores independientes y/o de alguna institución cultural del país

A nuestros hijos, quienes en el futuro leerán estas memorias de lo que quisimos soñar.

¿Cómo seguir ante la usurpación de programas de cultura comunitaria?

Por medio del siguiente oficio les saludan los miembros del proyecto Grietas y Derivas quienes hasta hace unas semanas tenían como sede oficial el Centro Cultural El Rule de la Secretaría de Cultura.

Antes que cualquier cosa, es importante presentarnos. El proyecto Grietas y Derivas fue creado en el mes de octubre del 2021 dentro del Centro Cultural El Rule, con el fin de atender a la población que se encuentra en conflicto con la ley tanto desde la privación de su libertad, como a quienes están dentro del programa Reconecta con la paz. Asimismo, también se desarrolla como programa pedagógico para talleristas que trabajan en contexto de violencia y/o en privación de la libertad.. Cabe resaltar que este proyecto no atiende a las personas sólo con actividades artísticas con fines cuantitativos, sino que sus fines son cualitativos, pues nuestra visión es mucho más amplia y contempla la construcción de procesos de largo tiempo en los cuales las herramientas artísticas funcionen para reflexionar y sensibilizar a las poblaciones con las que trabajamos, para que poco a poco se construyan mejores entornos sociales y nuevos tejidos en y con las comunidades. Nuestra experiencia radica en la construcción de programas formativos que se centren en la sensibilidad, lo pedagógico y en la construcción de aparatos críticos para las mejoras sociales. Asimismo, en los últimos años hemos construido una plataforma crítica antipunitivista, ya que nos centramos en propiciar herramientas teórico-prácticas en torno a la justicia restaurativa o alternativa. Es por esto que en este camino nos vinculamos con el programa Reconecta con la Paz, de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Este programa busca atender a las personas que tienen un conflicto con la ley, siendo primodelincuentes o agentes de delitos menores, para brindarles la atención y acompañamiento por un periodo de 6, 9 o 12 meses para evitar la saturación de las cárceles y reducir la reincidencia en el delito.

En la primer semana del mes de febrero se nos comunicó de manera apresurada que el director del Centro Cultural El Rule, Alejandro Rincón (con quien estuvimos trabajando en el año 2022), sería removido al FARO COSMOS y que una persona cuyo nombre es Marco Polo Mendoza Díaz, tomaría el lugar de Alejandro. Cabe mencionar que dicha persona remarcó en varias ocasiones durante su presentación con el equipo, que él no venía a cambiar nada, que él respetaría los programas y el trabajo que se venía haciendo en este lugar, que sólo se sumaría y apoyaría en lo necesario. De esta manera, las siguientes semanas tuvimos juntas con él para explicarle la pertinencia de nuestro proyecto y cómo lo hemos desarrollado, mostrando cómo ha sido nuestra experiencia en esta labor. Al inicio parecía que, en efecto, él sólo estaba escuchando y parecía que no haría ninguna acción que afectara a las a los grupos con los que nos encontrábamos trabajando. Sin embargo, el domingo 19 de febrero se nos hizo llegar un correo en el que se nos solicitaba nuestra presencia en la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. El tema a tratar no se mencionaba, pero nos pedían presentarnos al día siguiente.  Fue así que llegamos a la sede de la Secretaría, y luego de esperar más de 40 minutos a que nos dejarán entrar a la oficina de las juntas, en dicha reunión se encontraban tanto el director del Centro Cultural El Rule, Marco Polo Mendoza Díaz, como el director de la red de Faros, Daniel Guzman. Se encontraban también Esteban Ayala, quien sería «nuestro coordinador» y la directora de Vinculación Comunitaria Magaly Cadena Amador. Esta última mencionó que a partir de ahora estaríamos bajo su cargo, debido a las características de la población con la cual trabajamos como programa; asimismo, nos dijo que a partir de este momento dejaríamos de laborar en el Centro Cultural El Rule y ordenó que todas nuestras actividades fueran detenidas de inmediato en lo que ella reformulaba toda nuestra labor. Todo esto fue dicho, evidentemente, sin conocimiento de lo que significa detener actividades ni lo que afecta a las poblaciones con las que trabajamos, pues por un lado llevábamos talleres al público en general (que ya habían sido activados), proyecciones documentales y cineclubs mensuales, y por otro lado, las solicitudes a los centros penitenciarios estaban detenidas porque no hay quien firme las cartas de reingreso, pues en las semanas anteriores Marco Polo dijo que no podría firmar; y por último, ya estábamos en labores con las personas que forman parte de los grupos del programa de Reconecta con la paz, y estos talleres son parte de las medidas jurídicas que se les propone como justicia alternativa. 

Antes de retirarnos de lo que parecía una junta que sólo duraría 5 minutos, nosotras pedimos que nos escucharan, pues de otra forma sólo sería una junta informativa e impositiva. Alegamos que nos gustaría compartir nuestro proyecto, e inmediatamente Magaly dijo conocerlo de antemano, pero aún así insistimos en explicar a detalle las actividades y el por qué no podían ser detenidas. Pero a pesar de las explicaciones, se nos dijo simplemente que se detuvieran porque serían rediseñadas, todas. En ese momento no entendimos para nada cuál sería ese rediseño, bajo qué parámetros y sobre todo el por qué se haría o cuál era el motivo o el programa pedagógico que ahora se echaría andar, porque en realidad nunca se nos presentó ninguna propuesta operativa, además de que dichas personas no tienen experiencia en el campo de las actividades en contexto de encierro.

De tal manera, el lunes 27 de febrero alrededor de las 9 de la mañana, en la agenda de programación del Centro Cultural El Rule que nos hacen llegar vía whatsapp, no aparecieron las actividades de los talleres que impartimos. Por tanto, nosotros hicimos mención de que era necesario que tuviéramos un espacio físico, porque varios de los asistentes a los talleres vienen de muy lejos y hacerles esto sería atentar, primero, contra su proceso jurídico y, por otra parte, sería una vez más violentar el acceso a las actividades culturales a las poblaciones marginadas. Después de varías discusiones, el actual director de El Rule, Marco Polo dijo que no podía abrir un espacio para los talleres porque eran «órdenes de arriba»; nosotros seguimos insistiendo, apelando a que sensibilizara acerca de lo que afecta a una población una acción tan radical como ésta, pero él no entendió y simplemente hizo caso omiso, incluso eliminó del grupo del whatsapp a uno de nuestros compañeros quien había pedido dignidad ante esta situación. Posteriormente y ante  la presencia de los jóvenes del programa Reconecta con la Paz en el lugar, se permitió tener un espacio para trabajar sólo por el momento. 

Así las cosas, cada semana desde entonces hemos estado persiguiendo a las autoridades para que se nos brinde de nuevo el espacio en el Centro Cultural el Rule, u otro lugar, y aunque se nos repite que ya no habrá problemas de programación en el Rule, ahora nos mandan a los lugares menos aptos para dar un taller de estas necesidades. Sumado a esto, cabe mencionar que el espacio llamado “El cubo” que se encuentra en el tercer piso, y era utilizado por el equipo de Grietas y Derivas con fines pedagógicos, administrativos y operativos, se nos fue retirado de la noche a la mañana, por lo que todas las cosas (como libros y revistas), el material artístico que emergió el año pasado en los diferentes centros penitenciarios (cuadros, pinturas y fotografías) fue removido de forma violenta de ese lugar. Todos los insumos fueron maltratados y dañados al ser metidos dentro de una de las bodegas, sin ser conscientes que el material ahí reunido era resultado de los talleres impartidos durante el año 2022.

Por si esto fuera poco, fuimos convocados posteriormente a una cita el martes 7 de marzo a las 4 de la tarde, para hacernos saber cuál sería nuestra participación a lo que las autoridades llaman Eje transversal de personas privadas de su libertad, para el cual no tienen ninguna la experiencia en construir un programa hacia estas poblaciones. Llegamos como equipo a esta junta desde las 4 de la tarde y, después de esperar 30 minutos, llegó la directora argumentando que la junta no era sino hasta las 6 de la tarde; posteriormente, Esteban, el que se supone es nuestro actual coordinador, nos comentó que en efecto la reunión era a las 4, pero hubo una equivocación De tal modo, tuvimos que esperar en la sala de juntas, pero lo que parecería ser una espera de 2 horas, fue de 4 horas, pues pasando las 8 de la noche, la directora llegó sólo a decirnos que no tenía tiempo para la junta, pero que ella ya había organizado nuestros horarios y que se los había mandado a Esteban. 

Y en efecto, cuando vimos su distribución de horarios, confirmamos que hizo caso omiso a nuestra plantilla laboral y de atención a las comunidades, pues cada una de las sesiones que nosotros proponemos están basadas en la experiencia de la atención a cada uno de los grupos, tanto pedagógicamente, conceptualmente pero también en términos geográficos. De esto, la directora no tiene ningún conocimiento, y lo pudimos observar pues nunca se nos presentó ningún plan operativo, ni formativo en torno al trabajo en estos contextos; y además, la directora modificó a su voluntad un plan laboral que hemos ejercido por más de 10 años de manera independiente y durante un año y medio dentro de la Secretaría de Cultura. Su «argumento» es que somos muchas personas de teatro dentro del proyecto y que le estaban pidiendo en los centros otro tipo de actividades más enfocadas a los oficios. Y esto no es nada nuevo, las políticas culturales en este país siguen poniendo énfasis en que se lleven sólo oficios en los centros penitenciarios, pensando  que su único fin es que las personas aprendan un oficio con el cual puedan trabajar una vez que salgan de ahí, pero sin comprender que aquí lo importante de nuestro proyecto no radica en la enseñanza de oficios, sino en que a través de la educación popular compartimos herramientas artísticas para cuestionar el mundo en el que vivimos, así como  que las personas que son parte de los talleres puedan reflexionar sobre lo que quieren hacer y ser en un mundo en el que cada vez más las poblaciones marginadas tienen menos derechos. Sabemos por experiencia que el arte apoya en canalizar de manera tangible los deseos de cada una de las personas que se encuentran privadas de su libertad, no tanto para que sean profesionales del arte (mucho menos en un mundo que no valora el arte), sino al  ofrecer herramientas que pueden ser apropiadas para compartir sus inquietudes en la vida hacia su entorno. 

Así pues, la directora nos deja plantados en las juntas y, a pesar de que en un inicio intentamos ser flexibles yendo a los recorridos que se hicieron por los diferentes centros de especialización para adolescentes (antes correccionales), además de haber sido flexibles en más de tres ocasiones tratando de sumar actividades para estos espacios, de su parte lo único que hemos recibido es omisión, falta de escucha y usurpación del Programa Reconecta con la paz, cuando en realidad quienes lo operamos desde la vinculación con Secretaría de Cultura, desde que se inició en el mes de octubre del 2021, somos el equipo Grietas y Derivas tanto las gestiones como los programas formativos y pedagógicos quienes lo hemos llevado somos nosotros. Al imponer en la total ignorancia de cómo funcionan estos proyectos y en su sed de ambición de abarcar más con fines políticos, la directora se está llevando de por medio los procesos generados con las comunidades privadas de su libertad y las personas que se encuentran en conflicto con la ley dentro del Programa Reconecta con la paz. Pero, sobre todo, está dejando de lado a grupos de personas que históricamente han sido violentados, de manera que aunque en estos tiempos parecía que poco a poco existiría una justicia cultural, resultó que sólo había más de lo mismo que hemos venido atravesando en las políticas culturales de este país.

Una vez narrado lo anterior, exigimos que de manera inmediata y pública se respete nuestro proyecto, de acuerdo a los siguientes puntos:

  • Respeto a su pedagogía en forma, contenido, con énfasis en que no sólo compartimos una herramienta artística sino que ésta se encuentra al servicio de la  experiencia que apela a lo sensible, de la consciencia social y del pensamiento crítico
  • Respeto en su forma logística y operativa: los talleres que impartimos ocurren en lugares y en tiempos que hemos contemplado como respuesta a las necesidades de cada una de las comunidades con las que trabajamos. 
  • Respeto al proyecto de Grietas y Derivas en su forma y valor. No seremos parte de ningún eje transversal improvisado y sin fundamento pedagógico ni estructural, ni mucho menos seremos parte de una suma de actividades que sólo buscan cuantificar su programa para elevar los números sin pensar en los procesos.
  • No estaremos bajo el mando impositivo de nadie, sobre todo porque esos puestos sólo son meramente administrativos e improvisados. Si este trabajo ha sido realizado de manera horizontal y colectiva con buenos resultados, no entendemos por qué poner a alguien sin experiencia a que nos dé órdenes sin entender la lógica operativa de estos contextos.
  • Ya no queremos más juntas en donde sólo se cuestione nuestro proyecto o que se nos deje plantados y se falte al respeto a nuestro tiempo y demás actividades.
  • Exigimos que sigamos siendo nosotros quienes llevemos la comunicación con el Programa Reconecta con la Paz como lo ha sido en este año y medio, pues nosotros somos quienes entendemos el contexto en su forma relacional, pedagógica y en la operatividad. Porque sumar acciones sin conocer el contexto es violentar no sólo a nuestros tiempos sino a las comunidades que se encuentran en conflicto con la ley. 
  • Exigimos un lugar físico para llevar a cabo nuestras actividades formativas pedagógicas, pues el desalojo que sufrimos en el tercer piso por parte del actual director atenta contra nuestros derechos y nuestra dignidad.
  • Exigimos que se nos pague en los 5 días posteriores a cada mes, no como ahora que hemos trabajado desde Enero y siendo 22 de marzo apenas se pagó el mes de febrero, argumentando que en las reglas de operación aparece que 15 días hábiles a mes vencido, lo que es un argumento obvio para violentar los apoyos económicos pues formulan reglas de operación a su beneficio sin pensar en las afectaciones simbólicas y económicas para quienes llevamos las actividades culturales.
  • Exigimos que se nos pague el mes de marzo pues nuestros talleres han continuado hasta a la fecha.
  • Exigimos una disculpa pública por las veces en las que se nos citó a juntas y estas no se tuvieron o simplemente fueron para aleccionar de lo que supuestamente la dirección entiende por violencia institucional, cuando es evidente que  la acción violenta misma es ejercida en el momento por la directora.

Así, en caso de que no se acepte nuestras exigencias, el equipo del proyecto de Grietas y Derivas dejará sus labores dentro de la Secretaría de Cultura para continuar (como lo ha hecho también paralelamente durante este tiempo) de forma independiente y autónoma en sus procesos, dejando clara la violencia institucional que vivimos por parte de la directora Magaly Cadena Amador en su objetivo de imponer un “nuevo eje”, cuando en realidad este ya llevaba operando desde antes de que ella fuera directora de Vinculación Comunitaria. Por todo esto, dejamos esta memoria como forma de documentar un episodio más de los que se han venido llevando durante su gestión, en donde otros programas, proyectos y personas se han visto afectadas por su incompetencia y ambición.

Saludos.

Equipo Grietas y Derivas.

Fotografías que muestra el despojo de los objetos de la oficina de grietas y Derivas por parte de Marco Polo Mendoza Díaz:

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