Las Repúblicas Populares de Donetsk y de Lugansk

El derecho a la libre autodeterminación

El carácter de la guerra está definido por los intereses que enarbolan las clases sociales que se confrontan. ¿Qué intereses de clase enarbolan los contendientes en la actual guerra que se desarrolla militarmente en los territorios de  las Repúblicas Populares de Donetsk y de Lugansk y Ucrania?

El gobierno de los Estados Unidos de América,  los gobiernos agrupados en la Organización del Atlántico Norte (OTAN) y el gobierno de Ucrania, títere de los anteriores, representan los intereses de la clase burguesa monopolista trasnacional que lucha por todos los medios por mantener su hegemonía y el control económico, político y militar de una zona rica en metales, carbón y trigo, entre muchos otras materias primas; por el otro lado el gobierno de Rusia también representa a la clase burguesa monopolista trasnacional de su país y lucha por lo mismo que sus contrincantes. Visto así, muchos analistas piensan que es otra guerra imperialista más.

Sin embargo, existe otro agrupamiento político y militar que participa en la guerra con sus propios intereses de clase, algunas de las milicias de las Repúblicas Populares de Donetsk y de Lugansk, que conforman la región del Donbass, y quienes no luchan por mantener dividida esa región sino por conformar un sólo gobierno en la región que ellos proponer llamar Novorossiya.

En dichas milicias participan fuerzas y dirigentes abiertamente socialistas, fuerzas que luchan porque esas repúblicas tengan un gobierno socialista que represente los intereses de la clase proletaria. Ejemplo de esas milicias de carácter comunista es la Brigada Prizrak o Fantasma en español.

Estas fuerzas junto con otras fueron las que resistieron y enfrentaron desde 2014 la ofensiva del imperialismo norteamericano nazi-fascista para imponer en Ucrania un gobierno de ese tipo, que no es más que la versión real, descarnada y sin maquillaje del imperialismo.

Nuevamente, como en otros momentos de la historia los comunistas consecuentes fueron quienes pusieron el pecho frente a las fuerzas de ideología nazi-fascista, quienes organizaron la resistencia armada y quienes frenaron el avance de la reacción.

Las milicias que luchan por el socialismo en el Donbass o las que luchan por la libre autodeterminación de la misma han recibido ayuda material por parte del Partido Comunista de la Federación Rusa, según este Partido envió desde 2014 a la fecha 13 mil toneladas de ayuda humanitaria y cientos de comunistas rusos y de otros países han acudido a la lucha contra el nazi-fascismo, renovando así el internacionalismo proletario y reviviendo con hechos las brigadas internacionalistas, famosas durante la guerra civil española.

Nosotros pensamos que se debe reconocer el resultado del referéndum realizado en mayo de 2014, cuándo el 87% de las personas que votaron lo hicieron por la independencia de las Repúblicas Populares de Donetsk y de Lugansk; con base en el reconocimiento del resultado de ese ejercicio democrático todos los gobiernos, incluido el mexicano, deben reconocer el derecho de las naciones a la autodeterminación y reconocer a las repúblicas como países independientes. Esta es la única forma de que no se fortalezca el  nazi-fascismo de las clases burguesas confrontadas.

Frente al nuevo reparto mundial, frente a esta necesidad del imperialismo de explotar con más eficacia los viejos mercados, frente a la necesidad del imperialismo norteamericano de mantener su dominación mundial, la socialdemocracia que votó por la guerra, los empréstitos y la masacre entre los proletarios a favor de las grandes potencias imperialistas en 1914, vota hoy nuevamente por la carnicería entre proletarios, por el ascenso del nazi-fascismo como salida a la grave y prolongada crisis económica del capitalismo mundial, por el nuevo reparto mundial y por el aplastamiento de las alternativas proletarias, que intentan hoy con más fuerza desde la caída del campo socialista hace poco más de 30 años, reconstruir el socialismo.

La posición más simple en este momento es declarase en contra de toda guerra sin analizar el carácter de la guerra y de las clases sociales que se confrontan. Hablar del pueblo ucraniano y del Donbass sin expresar que en esos pueblos las contradicciones entre las clases sociales han cobrado forma en los agrupamientos políticos y militares que se confrontan; es utilizar un concepto sin el contenido histórico que adquieren en este momento en esa parte del mundo.

Exigir estar con el imperialismo nazi-fascista norteamericano, sus aliados y sus títeres o con la burguesía monopolista trasnacional que gobierna Rusia es pretender ocultar que la clase proletaria existe y que lucha por derrocar al imperialismo y destruir el capitalismo antes de que este acabe con el planeta.

Frente a los análisis superficiales y frente al ocultamiento en muchos países, entre ellos el nuestro, de que existe una alternativa al capitalismo en su disfraz de Estado benefactor,  nuestro deber es continuar dando a conocer a nuestro pueblo que la única alternativa a la guerra imperialista es el socialismo,  la única paz posible es la paz que el socialismo y la democracia popular garantiza a todos los pueblos.

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