México. La SCJN defiende a la burguesía del pueblo

Votaron que sí, pero sin juicio a los verdugos

DE UN TIEMPO para la fecha (más o menos de diciembre de 2018) el Poder Judicial salió de las sombras y pasó a tomar relevancia pública. No es que antes no la tuviera, pero en el ahora llamado “viejo régimen” las autoridades judiciales simplemente reaccionaban según la tónica de las políticas neoliberales avalando cualquier cantidad de cambios constitucionales, como las reformas neoliberales elaboradas desde 1982, sin ningún miramiento frente a la constante violación a derechos humanos de los mismos y dando algunas resoluciones “democráticas” cada tanto para que no dijeran que sólo eran seres de ultra tumba.

Y es precisamente esta oscura esencia la que quedó demostrada al volverse la trinchera jurídica de los neoliberales, quienes comenzaron a lanzar amparos a diestra y siniestra (más a la diestra, obviamente) en contra de cualquier proyecto o resolución del Ejecutivo que limitara su ganancia en un ejercicio de justicia pronta y expedita no visto en décadas… aunque, claro, la dilación de los amparos continúa para las comunidades y organizaciones independientes combativas, quienes llevamos años luchando contra las políticas neoliberales y el capitalismo. Porque sí, la justicia no es la misma para todos.

Esta discusión volvió a la palestra pública debido a la controversial decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), tomada el 1 de octubre que declara constitucional la consulta para enjuiciar a los expresidentes, aunque con una pregunta que ya no habla de enjuiciarlos.

Ante esta decisión, hoy los caudillos de la justicia burguesa, los adalides de la libertad y democracia burguesas, gritan a los cuatro vientos: “¡División de Poderes! ¡Democracia representativa! ¡No a las consultas populistas! ¡Defensa de (mis) los derechos humanos!”. Gritan, chillan para que existan contrapesos y respeto a las instituciones donde antes no lo había, supuran porque la democracia no debe ser participativa, sino meramente representativa, una en donde ellos sean quienes la representan porque entonces tendrán a la muchedumbre diciéndoles qué hacer y eso es poco menos que un pecado contra natura.

Esta pugna entre los Poderes que salió con una victoria raspada, pero victoria para el Ejecutivo, demuestra en los hechos lo que desde FRAGUA decimos desde hace ya varios números: existen contradicciones en el propio gobierno y la burguesía que, si bien no son contradicciones de esencia en lo referente a la permanencia del capitalismo, sí en cuanto a la forma de cómo continuarlo y desarrollarlo.

Mientras algunos agrupamientos políticos buscan continuar con la lógica de despojo, explotación y represión neoliberal (Confederación Patronal de la República Mexicana [coparmex], partidos del Pacto por México, por ejemplo), los agrupamientos políticos representados por el Poder Ejecutivo tratan de limitar la ganancia y meterlos en regla para desarrollar ciertas ramas de la industria que aporten más recaudación a las arcas del Estado y poder redistribuirlo de una manera más equitativa. Eso, claro, sin acabar totalmente con el despojo, la explotación y la represión, como se ve en la termoeléctrica de Huexca, la continuidad de la subcontratación y los actos represivos en Michoacán donde ha participado la Guardia Nacional en los ataques contra los profesores que mantienen tomadas las vías del tren.

Sin embargo, estas pugnas pueden y se van a resolver: los agrupamientos políticos como el Consejo Coordinador Empresarial (cce) y el Consejo Mexicano de Negocios (cmn), que por momentos han demostrado su descontento con las decisiones del gobierno federal, han anunciado un plan de reactivación económica en coordinación con las autoridades vía la oportuna intervención del burgués Alfonso Romo, actual jefe de la oficina de la presidencia. Ahora sí, como quien dice: “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”, en estas peleas al final las monedas deben seguir fluyendo.

Ante esto, ¿qué papel juega el pueblo y sus organizaciones? ¿Qué decimos quienes luchamos no sólo contra el neoliberalismo, sino también contra el capitalismo y por el socialismo? En este escenario, el movimiento independiente se encuentra entre el oportunismo y el infantilismo de izquierda, entre quienes van a la cola del gobierno federal, del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), y quienes buscan ser tan diferentes al gobierno federal que acaban usando casi los mismos argumentos de la Coparmex y el Partido Acción Nacional (pan).

No podemos dejar de lado que una gran masa del pueblo se encuentra en la tónica del gobierno; tampoco que hay otra amplia masa que cada vez advierte más las limitaciones del proyecto de la Cuarta Transformación y busca una alternativa real y concreta para mejorar sus condiciones inmediatas de vida y, en no pocos casos, luchar por algo más.

En este sentido, el movimiento independiente no puede perder la iniciativa política, no puede dormirse en sus laureles ni enconcharse en sus espacios. Al contrario, la actual coyuntura política despertó a la vida política a millones de personas, quienes de una u otra manera opinan respecto a lo que está pasando, muchas de las cuales adquirieron consciencia antineoliberal.

Tenemos que aprovechar esas brechas no para fundirnos con los agrupamientos políticos como Morena, sino para ampliar la agitación y propaganda entre la gente, estigmatizar a los burgueses y explotar las contradicciones que existen entre los distintos agrupamientos políticos de la burguesía, entre los que quieren mantener el neoliberalismo y quienes lo quieren limitar. Todo esto con el fin de explicarle al pueblo que nuestro enemigo principal es el capitalismo, que nuestros enemigos inmediatos son los neoliberales y que la única forma de desterrar a la política económica neoliberal de manera real y completa es construyendo la democracia popular y el socialismo.

Debemos ampliar aún más el marco democrático, avanzar en la lucha por la democracia popular plena, una donde el pueblo decida sobre su destino y no lo deje a los caprichos e intereses de la estrecha legalidad burguesa defendida, como acabamos de ver, por la scjn. Aprovechemos al ánimo de las masas, no denostemos su creatividad ni su iniciativa, sino conduzcámoslas por medio de la explicación tenaz y paciente, enseñando nuestra metodología y propuesta, sin despegarnos de las necesidades prácticas de las masas y sin desligarlas de la lucha por el socialismo y la democracia popular.

¡Terminar con el neoliberalismo de raíz para construir el socialismo!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la portada del No. 58 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP),Octubre 2020.

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