AnálisisArtículosFragua#118

Ni negocio ni privilegio: lactancia para el pueblo

Todo es negocio bajo el capitalismo, todo se transforma en mercancía. Incluso la lactancia materna, uno de los vínculos más profundos y esenciales entre madre e hijo, queda subordinada a las exigencias de la ganancia. Millones de mujeres trabajadoras se enfrentan a jornadas extenuantes y condiciones laborales que les impiden ejercer plenamente su derecho a amamantar. Obligadas a regresar al trabajo para garantizar su subsistencia, muchas recurren a sustitutos de leche materna, asumiendo así un costo económico adicional que afecta a la economía familiar. Así, el capital no sólo explota la fuerza de trabajo de las mujeres, sino que también interfiere en una de las relaciones más fundamentales para la reproducción de la vida.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna es la forma más eficaz de garantizar la salud y supervivencia de las y los recién nacidos. Por ello, recomienda que sea el alimento exclusivo durante los primeros seis meses de vida del bebé y complementario hasta los dos años. La lactancia aporta al bebé anticuerpos que fortalecen su sistema inmunológico, además de favorecer su desarrollo emocional y cognitivo. Asimismo, aporta beneficios a la madre, ya que permite una mejor recuperación del útero tras el parto y reduce la probabilidad de desarrollar diversas enfermedades, entre ellas, el cáncer de mama.

La lactancia: De suma importancia

La lactancia materna es un derecho humano que deriva tanto del derecho de la infancia a una alimentación adecuada como del derecho de las mujeres a ejercer la maternidad en condiciones dignas. Este derecho está reconocido en instrumentos internacionales como la Convención sobre los Derechos del Niño y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como en la Constitución mexicana y sus leyes derivadas. Sin embargo, su reconocimiento legal no basta. Para hacerlo efectivo, el Estado debe garantizar condiciones materiales que permitan ejercerlo, entre ellas, el acceso universal a los derechos laborales y a la seguridad social.

Como organización que lucha por los derechos del pueblo trabajador, nuestros marcos de referencia son los países que han alcanzado el máximo de derechos para su población, uno de ellos es la Unión Soviética, el primer país socialista en el mundo y el primero que logró un sistema de seguridad social que no sólo contemplaba la prevención y atención a la salud, sino también la infraestructura para la recreación de las y los trabajadores y la socialización del trabajo doméstico y de cuidados.

En ese contexto, la lactancia materna fue impulsada mediante licencias por maternidad de hasta un año y estableciendo prestaciones para el cuidado de las y los hijos, las cuales podían ser usadas por los padres. Contrario a ello, en México, más de un siglo después, sólo uno de cada tres bebés recibe leche materna de manera exclusiva. Esto se debe a que las madres reciben apenas tres meses de licencia por maternidad y los padres sólo cinco días.


Es tiempo de mujeres, pero de mujeres proletarias

Desde la OLEP te invitamos a leer este articulo de nuestro número 96 de Fragua: Es Tiempo de mujeres, pero de mujeres proletarias


En México, casi la mitad de la población trabajadora somos mujeres, de las cuales, 14.5 millones estamos en edad fértil (15 a 49 años). Esto significa que cualquiera de nosotras podría estar o quedar embarazada. No obstante, las empresas no cumplen la normatividad vigente para que las mujeres en lactancia puedan ejercer su derecho a proveer una alimentación adecuada para sus bebés.

Un claro ejemplo de esta problemática lo encontramos en el Estado de México, donde, desde el 2019, existe una ley que obliga a los centros de trabajo a instalar salas de lactancia. Pese a ello, para finales de 2025 sólo había 308 salas en todo el Estado, de las cuales 283 se encuentran en dependencias estatales y únicamente 25 en empresas privadas.

Por otro lado, el 55.2% de las mujeres que trabajan lo hacen en la informalidad, ya sea en empresas, instituciones de gobierno o actividades informales, bajo esquemas de contratación por honorarios, como beneficiarias de programas sociales o sin un contrato que reconozca la relación laboral. En estas condiciones de trabajo, resulta casi imposible ejercer el derecho a la lactancia, debido a que no existen las condiciones legales para defenderse ante los abusos de los patrones. Además, muchas de estas mujeres trabajan en vía pública o en espacios que cuentan con las condiciones mínimas de higiene para extraer y almacenar adecuadamente la leche o amamantar a sus bebés en condiciones cómodas y seguras.

Lactancia, otro negocio para el capitalismo

Según una investigación universitaria, las empresas que comercializan sustitutos de leche materna han contribuido a reducir la práctica de la lactancia hasta en un 62%. Esto ocurre porque violan de manera sistemática el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, que restringe la promoción de estos productos para menores de un año. En su búsqueda de ganancias, estas empresas contactan e influyen en las madres para que sustituyan la leche materna por productos costosos que no ofrecen los mismos beneficios en la salud de los bebés o de ellas mismas.

Como hemos señalado, el Estado mexicano no ha garantizado plenamente el derecho a la lactancia materna porque aplica medidas aisladas sin fortalecer el sistema de seguridad social ni asegurar los derechos laborales de toda la población trabajadora. Por ello, no bastan las reformas legales ni la instalación de lactarios en los centros de trabajo.

Para que este derecho sea una realidad, se requiere de un sistema de seguridad social sólido que garantice condiciones laborales dignas para todas las personas trabajadoras. Alcanzar este objetivo exige una transformación social profunda, basada en la democracia popular y el socialismo. Por ello, te invitamos a organizarte con nosotras y nosotros, y luchar por las propuestas de nuestro Programa Mínimo de Lucha y nuestra Política Laboral y en el Especial de Derechos Laborales 2026, orientadas a garantizar los derechos a la salud, la seguridad social, el trabajo y la lactancia materna.


¡Trabajo digno, salario justo y seguridad social!

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