Pronunciamiento de Jessica Trejo ante violencia laboral por parte de Radio UNAM contra ella y sus compañeras de trabajo.
Pronunciamiento del 6 de Marzo del 2026
¡A las mujeres que hoy alzan la voz!
¡A las que resisten la violencia institucional!
¡A las comunidades organizadas de Chiapas, a sus mujeres y sus infancias que resisten!
¡A quienes defienden la vida y el territorio frente a un Estado capitalista y depredador!,
¡A las organizaciones y gente solidaría que nos acompañan!
Hoy alzo la voz también en nombre de principios que las instituciones dicen defender: la dignidad humana, la igualdad sustantiva, la no discriminación, la justicia social y una vida libre de violencia. No son consignas; son obligaciones constitucionales y éticas.
Hoy no vengo a pedir un espacio; vengo a denunciar que nos están arrebatando el derecho a una vida digna y libre de violencia a través de la precariedad. Soy trabajadora de la clase proletaria, soy de las de abajo, y hoy ejerzo mi derecho a la protesta con rabia y dignidad.
Amo mi profesión. Soy productora y documentalista sonora. Creo en la radio como herramienta de transformación social. Pero Radio UNAM es hoy un monumento a la simulación laboral. A las mujeres nos roban el derecho a nombrarnos trabajadoras, nos imponen contratos leoninos, nos excluyen en la repartición de labores y su remuneración —ni justa ni sustantiva—; nos hunden en una vida sin libertad y llena de violencias, sin equidad ni justicia.
¡Si el trabajo es real, los derechos también deben serlo! Porque la excelencia y la responsabilidad social que la Universidad enarbola no pueden sostenerse sobre la precarización ni la desigualdad.
Llevo 17 años produciendo contenidos valiosos para Radio UNAM. Diez de ellos bajo la dirección de Benito Adolfo Taibo Mahojo. Y hoy lo digo claro: bajo su gestión he sido víctima de violencia institucional, económica y la discriminación salarial por condición de género. He agotado todas las instancias posibles y la respuesta ha sido una sola: invisibilizarme.
Estos son los nombres de quienes han decidido proteger al agresor y abandonar a la trabajadora:
Denuncio a la Sexta Visitaduría de la CNDH y a su encargada de despacho Teresa Guadalupe Reyes Sahagún. El 30 de enero de este año decidieron aceptar la versión institucional, de la Dirección General de Radio UNAM, antes que las pruebas de discriminación salarial. La Comisión que debe proteger, promover y defender los derechos humanos no puede legitimar la violencia institucional con su silencio ni avalar la desigualdad con su omisión. La CNDH hoy avala que la UNAM viole la Constitución y los tratados internacionales ¡La CNDH es cómplice por su inacción y falta a sus valores! No importa mi forma de contratación, los derechos humanos son irrenunciables.
Denuncio a Yolanda Vilchis López, Subdirectora en la Secretaría de las Mujeres. Por instrucción presidencial me atendió en enero, para después ignorar mis llamadas y dejar mi caso en el abandono absoluto. Una Secretaría creada para garantizar la igualdad sustantiva y la perspectiva de género no puede convertirse en un espacio de simulación burocrática ni de indiferencia ante la violencia. ¡Su Secretaría es un cascarón vacío que no tiene la voluntad de proteger a quienes denuncian!
Denuncio a Flavio Hernández Peralta, de la Secretaría de Gobernación. El 14 de enero de este 2026 tuvo el cinismo de decirme que “por respeto a la autonomía universitaria” la SEGOB no podía intervenir. Me sugirió “dialogar” con mi agresor. A los agresores no se les pide diálogo; a las instituciones se les exige garantizar la justicia. La autonomía no puede ser pretexto para la omisión cuando hay violaciones a derechos humanos. ¡A la SEGOB le digo: el diálogo con el agresor es una sentencia de más violencia para la víctima!
Denuncio al Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) y al Licenciado Pablo Martínez, quien después de tres meses de silencio absoluto, se comunicó de parte del Consejo conmigo este 4 de marzo solo para intentar cerrar mi expediente con mentiras. Me acusaron de no “ratificar” una queja cuando nunca me informaron del trámite; me dijeron que mis antecedentes habían “expirado” y tuvieron el cinismo de decirme que el CONAPRED no tiene facultades para sancionar, que si acaso, solo ofrecen “cursos” de sensibilización. Olvida que el Conapred emite sanciones administrativas y medidas de reparación cuando se comprueba el hecho. No queremos cursos, queremos justicia, queremos que dejen de robarnos el salario. El Licenciado Martínez y el CONAPRED son hoy el último eslabón de una cadena de complicidades que pretende cansarme. ¡Pero no, no me voy a cansar!
Denuncio a la Defensoría de la UNAM, a Mariel Olivares y a su titular Guadalupe Barrena Nájera, quienes intentaron convencerme de que la violencia no era de género, sino “técnica”. Con su inacción validaron la violencia. Validaron que en la Universidad la discriminación pueda disfrazarse de trámite administrativo.
Señora Presidenta, Claudia Sheinbaum: Usted habla de una “República de y para las Mujeres”. Usted habla de elevar la igualdad sustantiva a rango constitucional. ¡Míreme! Aquí está la igualdad sustantiva siendo pisoteada por funcionarios de instituciones federales. Si ninguna reconoce que una brecha salarial del 47% es violencia, entonces el discurso se convierte en simulación.
¿En manos de quiénes estamos las mujeres para defender y garantizar nuestros derechos?
Lo que yo vivo tiene nombre: se llama violencia institucional y económica, discriminación por condición de género. Son maltratos y omisiones de servidores públicos que obstaculizan mis derechos. La igualdad sustantiva no es retórica: es garantizar condiciones reales de justicia, no discriminación y acceso efectivo a derechos.
Solicito su intervención directa. Mi caso no es un expediente; es la prueba de que en Radio UNAM la dirección es misógina y castiga con desigualdad a las mujeres que alzamos la voz. No es falta de presupuesto; es un castigo político por no ser sumisas.
La radio pública no puede ser plural ni transformadora si sus trabajadoras están reprimidas y precarizadas. La excelencia universitaria no puede construirse sobre el hambre ni sobre la discriminación salarial de las mujeres. La autonomía universitaria debe estar acompañada de ética, responsabilidad social y respeto irrestricto a los derechos humanos.
¡Justicia laboral para las mujeres!
¡No discriminación, no simulación y pleno respeto a nuestros derechos humanos!
Gracias a mis compañeras. ¡La palabra es nuestra!

Te invitamos a leer el siguiente artículo del Fragua#96: Es tiempo de mujeres, pero de mujeres proletarias
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