AnálisisArtículos

¿Qué tan básica es la canasta básica?

Entre el salario y el hambre

Cada tanto escuchamos en los grandes medios de comunicación que “subirá la canasta básica” y, en el actual gobierno, se defiende que los precios de la misma se estabilizarán ya por las medidas anti inflación ya por el aumento del salario mínimo y la distribución masiva de programas sociales. Sin embargo, en medio de todo, hay que señalar: ¿qué es la canasta básica?

Para empezar, la canasta básica no es una ni es la que cuesta $1,038.00 pesos según el gobierno federal. Esa es únicamente la canasta básica alimentaria que consta de 24 alimentos que deben ser consumidos durante un mes por un individuo para la satisfacción de sus necesidades calóricas, para que tenga una alimentación sana pues. Estos productos son los incluidos en la imagen 1.

Partiendo de los $1,038.00 pesos de la actual canasta básica alimentaria una familia mexicana de cuatro integrantes tendría que gastar $4,512.00 pesos al mes para tener una adecuada alimentación.

A esto, debemos sumarle la canasta básica no alimentaria que según el Coneval debe contener los productos de la Imagen 2, que según cálculos nuestros derivados de los gastos referidos por el Inegi, es de aproximadamente $7,571.00 al mes por una familia de cuatro integrantes. Esto significa que, tan sólo para cumplir los estándares del gobierno en materia de canasta básica alimentaria y no alimentaria son necesarios $11,723.00 pesos. Más de diez veces lo que ha referido el gobierno federal y casi el doble del salario mínimo para los estados no fronterizos.

Sin embargo, a estos 24 productos el actual gobierno viene diciendo desde 2019 que se le sumarán otros 16 para alcanzar una canasta básica alimentaria de 40 productos, pero la pandemia y la inflación han retrasado dicha actualización, pues, al final, lo que vale no es el hambre ni la salud, sino el precio de las mercancías, eso a pesar de que la propia Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural ya ha publicado cuál es la lista de esos 40 productos y que son los que están destinados para su venta en las tiendas SEGALMEX (Imagen 3) los cuales, según cálculos propios, tienen un costo aproximado de $3,095.51 pesos por persona y $12,382.04 por familia. Si a esto sumamos la canasta básica no alimentaria nos da un total de $19,953.04 pesos por familia, casi 20 veces más que la canasta básica referida por el gobierno federal.

Aunado a esto, existe la canasta completa de satisfactores que incluye bienes, servicios y actividades. Según el Observatorio del Salario si sumamos la canasta alimentaria, no alimentaria y la completa de satisfactores el salario mínimo diario (para noviembre de 2022) debería ser de $817.80 pesos, cuatro veces más que el salario actual.

Ahora bien… ¿qué es el salario? El salario, contrario a lo planteado en la superficie de la sociedad burguesa, no es el precio del trabajo realizado, es decir, no es lo que te pagan por la actividad que realizas, sino es el estimado global necesario para que un obrero y su familia puedan sobrevivir y reproducirse. Las necesidades de vida del trabajador son históricas, así que el salario debe cubrir no sólo la comida sino hoy cosas como la telefonía celular y el internet que para muchos trabajos y estudios son indispensables.

En este sentido, el salario mínimo del trabajador debe estar, al menos emparejado al de $817.80 para cumplir el mínimo constitucional establecido en el Artículo 123 fracción VI y para que cumpla con el cometido de ser un salario que alcance para la supervivencia y reproducción de la vida.

Con esto no queremos negar el hecho de que el salario mínimo ha subido, pues en términos reales el aumento ha mejorado la calidad de vida de una parte de la población e incluso ha sido el pretexto para la organización como la ola de huelgas y paros del movimiento 20/32 en Tamaulipas, pero esto no significa que termine por satisfacer ni siquiera los estándares constitucionales y de derechos humanos para tener lo mínimo indispensable.

Por eso, es necesario que como pueblo trabajador conozcamos realmente el contenido de las palabras, que sepamos más allá de las abstracciones a qué se refieren cuando hablan de los salarios y del costo de la vida, pues aunque lo tengamos claro con el hambre que queda y el dinero que no alcanza, también debemos entender que tenemos derecho a más de lo que hoy nos dicen es “lo máximo y lo posible”.

Al mismo tiempo, debemos construir una alternativa política para que alcancemos no sólo lo mínimo indispensable, sino alcancemos realmente una vida digna, donde podamos gozar del fruto de nuestro trabajo. Esto también porque, al final, el salario en el capitalismo es un robo. Como mencionamos, no es el precio del trabajo realizado sino el mínimo para sobrevivir.

El salario que nos dan los patrones viene del trabajo que realizamos, pero, además, ellos obtienen ganancias y no el 10% de rentabilidad que nos dicen los pobres empresarios panistas sino, para datos del 2012, nuestro salario se pagaba con 9 minutos de chamba y todo lo demás se divide entre la reposición de la materia de trabajo y máquinas para la producción y la ganancia de los burgueses.

Entonces, ¿será posible alcanzar el salario mínimo de $817.80? Claro que sí, no sólo es posible sino es lo necesario y urgente. ¿Cómo hacerlo? Pues organizándonos ¿En dónde? Junto a nosotros, junto a la OLEP.

Por eso, debemos exigir que el Estado garantice a todo el pueblo el acceso a una vida digna, a una canasta básica digna, que cumpla con lo establecido en la constitución y que el salario sea en verdad un reflejo de nuestras necesidades y no de un cálculo para favorecer a los burgueses.

¡Por un salario digno para todo el pueblo!

Contacto:
olep.contacto@gmail.com
fragua.olep@gmail.com
Facebook: olep.fragua

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

seventeen + 6 =