Trasporte público y digno para el pueblo

POR LAS CALLES, en las redes sociales y por todas partes se podía escuchar y pensar al usuario que no debían haber subido la tarifa de transporte, dan pésimo servicio, que son muy lentos, que hacen lo que quieren los choferes, y manejan como si llevaran ganado. Los usuarios expresaron que no estaba bien el aumento o que en últimas que sí estaba bien, pero que mejoraran el servicio. Mientras los choferes y los dueños de flotillas de transporte dijeron que hacía muchos años no se subía la tarifa y que ha subido la gasolina, las refacciones y que así les era imposible dar un buen servicio, más los trámites ante el gobierno y las mordidas que tienen que dar. Todo parece una disputa entre los usuarios contra los dueños y los choferes, pero veamos con más detalle varios orígenes de la agudización de este problema que le llaman ahora “movilidad” en la ciudad y dejemos claro con cifras y ejemplos que el principal responsable es el gobierno de la CDMX desde varias administraciones pasadas sin ser esta la excepción.
La mayoría de nosotros los trabajadores gastamos varias horas en el transporte público (Metro, tren ligero, trolebús, RTP) y en el transporte concesionado o de inversión mixta entre gobierno y empresas (Metrobús, cablebus, micros, combis, van, etc.). Esas horas no nos las cuentan como parte de la jornada de trabajo, algunos venimos incluso de los estados cercanos a trabajar a la CDMX. Según investigaciones del Inegi, una persona en CDMX gasta en un viaje de 30 minutos a 2 horas; se realizan 34.5 millones de viajes, de los cuales 15.5 millones son en transporte y 6.6 millones en carro particular. Ahora si hacemos el conteo de ida y regreso son dos viajes, es decir que usamos de nuestra vida diaria entre una hora y cuatro horas en el transporte. Según otra investigación no gubernamental una persona en el valle de México gasta a 480 horas al año en trasporte en promedio, lo que equivale a 20 días al año. Esto implica, dicen los empresarios, una pérdida de 47, 000 mil millones de pesos al año. También nos dice esta investigación del 2020 que el 39 % de la población utilizamos el transporte público y que el gobierno sólo destinaba en ese año el 1.2% de 57, 000 mil millones de pesos. Es decir, 684 millones del presupuesto para la movilidad y para el automóvil particular el 47% cuando sólo el 25 % de la población utiliza el auto particular. Otra investigación periodística de junio de 2022 nos dice que en promedio gastamos 1,815 pesos al mes en transporte y esto ubica a México entre los países que más reportan en gasto de transporte en las naciones que forman la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En el 2021 se decía ante la OCDE que una familia gasta entre el 19% y 22.4% en transporte del ingreso mensual y que muchas personas tardamos de 4 a 6 horas de transporte del hogar al trabajo, sobre todo si vivimos en el Estado de México y trabajamos en CDMX.
En el 2019, el Gobierno de la CDMX anunció la inversión de 77 mil 600 millones de pesos, pero no nos dijo qué porcentaje era para el transporte público. Justo el 7 de junio de 2022, Claudia Sheinbaum anunció que durante su actual administración se invertirán alrededor de 80 mil millones de pesos. Tampoco nos dice cual porcentaje es para el transporte masivo, ya sea público, de capital mixto o concesionado ni nos dice cuánto será para la movilidad de los autos particulares.
Hasta aquí de cifras que sólo nos confirman que estamos jodidos porque el trasporte cuesta más y que el gobierno, a pesar de hacer inversiones “históricas”, no resuelve el problema. Entonces, ¿la pelea debemos realizarla entre los usuarios y los choferes del transporte?, pues no, la pelea es contra quienes no han invertido en el trasporte público y quien favorece el transporte de inversión mixta. Es decir, quien favorece a las empresas privadas, como ADO, que se enriquecen con base en el lucro de la necesidad de trasporte de la clase trabajadora.
El gobierno de la “ciudad de derechos” favorece el neoliberalismo también en el trasporte, aunque esta política no es exclusiva de este gobierno.
¿Cuál es la alternativa? Primero, como trabajadores y proletarios organizados debemos tener claro que mucho de lo que llaman transporte público no es público. Ejemplo, el Metrobús línea 1 es una inversión mixta de gobierno y privados, lo cual por lo regular se convierte en que el gobierno sostiene a los empresarios parásitos. Esto pasa en varias líneas de Metrobús y de Cablebus. Segundo, Claudia Sheinbaum debe tener el valor, el coraje, la honestidad para ver por el beneficio de la mayoría de las personas que vivimos en esta CDMX aumentando el porcentaje de inversión para el transporte realmente público. No en el mejoramiento de calles para que transiten los autos particulares ni en la creación de algunas nuevas líneas de Metrobús que son capital mixto y resuelven el problema de movilidad momentáneamente, pero en nada resuelven a largo plazo como lo haría una línea de metro, bien hecha, por supuesto.
No estamos en contra de los choferes, proletarios que se ganan el pan de cada día a veces trabajando más de 10 horas y que en muchos casos ni siquiera es su transporte y tienen que entregar cada vez cuentas más altas. Estamos contra los grandes empresarios que aliados del gobierno aumentan sus ganancias con base en la necesidad del trasporte de la clase trabajadora y de la política neoliberal del gobierno de la CDMX.
Si de verdad el gobierno de esta ciudad se considera antineoliberal, debe fortalecer las redes de transporte público, donde brinde salarios dignos a los choferes, jornadas de trabajo de no más de 8 horas y acceso a la seguridad social.
Este gobierno también debe garantizar al pequeño empresario dueño de varias unidades de transporte, apoyarlos para obtener nuevas unidades que sustituyan las viejas, pero siempre priorizando la creación de rutas de transporte o sustituyendo las existentes por transporte realmente público y dándole a los choferes de esas rutas el empleo en condiciones dignas. La realidad es triste porque a pesar de los millones que votaron por Claudia Sheinbaum para que gobernara esta CDMX, ella prefiere darle continuidad a políticas neoliberales en lugar de crear un real y efectivo sistema de transporte urbano, pensando en la gente trabajadora. La verdad es que no quiere afectar a un puñado de millonarios que lucran con nuestra necesidad de transportarnos. Ahora estas acciones propuestas deberían realizarse en al menos todos los estados que gobierna Morena, ya que se dicen progresistas y estar al lado de la gente.
Parece un sueño tener un transporte público y digno, pero este sueño se puede hacer si nos organizamos juntos, no sólo por un transporte público digno, sino el acceso al agua potable, por las tarifas justas de predial y luz, por un cambio de raíz de este sistema que nos domina: el capitalismo. Lamentablemente, en México siguen habiendo políticas neoliberales desde el gobierno federal hasta locales y debemos luchar contra ellas de manera organizada, con la agitación y propaganda, convenciendo a los amigos, pareja, hijos, vecinos, porque más vale alzar la cara con dignidad ante los que realmente abusan de nosotros y de todos que creernos más ante otra persona igual de jodida que nosotros que busca la chuleta todos los días.
Que nuestro valor, nuestro enojo, nuestro estrés por el transporte ineficiente, por no tener un salario digno, aunque trabajemos 12 horas, se transforme en organización popular que poco a poco vaya teniendo la fuerza para doblar a los gobiernos y nos hagan caso o quitarlos y poner otros emanados de la voluntad popular. Únete a la OLEP y luchemos juntos contra las injusticias y por una sociedad nueva y socialista.

¡Contra el despojo, la represión y la explotación; resistencia, organización y lucha por el socialismo!

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