REFORMA LABORAL: ESTAFA PATRONAL
Reforma Laboral
El año pasado, durante el 2025, nuestro país se posicionó en el primer lugar de los países que más horas trabaja a la semana dentro de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (ocde). 9.5 millones de personas trabajan más de 48 horas a la semana y 36 millones entre 40 y 48 horas. En promedio, trabajamos 20% más que la media global.
Este nada honroso lugar es la muestra clara de la necesidad de reducir la jornada laboral a la que no pocos empresarios, partidos neoliberales y sindicatos patronales se opusieron durante años hasta que llegó “la justicia laboral” de la Cuarta Transformación.
Sin duda más de uno sonrió de la alegría al ver que la anhelada jornada laboral de 40 horas semanales era publicada en el Diario Oficial de la Federación, sin embargo y como siempre, esta reforma viene con letras chiquitas que nos arrancan la sonrisa de los labios.
La jornada se reducirá gradualmente hasta el año 2030
En primer lugar, que la jornada se reducirá gradualmente hasta el año 2030, pero no se preocupen, ya falta menos. Posteriormente encontramos un extraño concepto “trabajo extraordinario” el cual podrá ser de hasta 12 horas dividido en hasta cuatro horas por día cuatro días a la semana… y sí, las multiplicaciones no le fallan ni es una errata nuestra, cuatro horas en cuatro días son 16 horas más. Esta incongruencia ya ha dado pie a que algunos medios y abogados patronales digan que el tiempo extraordinario es de 16 horas porque, básicamente, la redacción se presta a eso.
Otro punto es que pasando esas 12 horas el máximo de horas extras se puede extender al “infinito y más allá”. Pero eso sí, la revolución de las conciencias nos concede que te estarán pagando el triple del salario que te tocaría por esas horas extras interminables. Porque aquí lo que prevalece es el interés de la clase trabajadora.
La cereza en el pastel es que no dan dos días de descanso por cada cinco de trabajo, sino que se mantiene la redacción de seis días por uno de descanso, como lo hizo diosito al crear el mundo.
Entonces, con esa redacción bien se podría acumular una jornada sabatina de 4 horas extras más otras cuatro horas al triple del salario y qué barbaridad, volvemos a la misma jornada de antes de la reforma.
Como olep hemos exigido la jornada de 40 horas con cinco días de trabajo por dos de descanso desde que el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, por aquello de que la presidenta dice que no sabemos pedir (o más bien, alguien no sabe escuchar).
Las jornadas amplias no tienen nada que ver con la productividad, tienen que ver con la extracción de plusvalor y se llama específicamente plusvalía absoluta. Pues México es el país 35 de 38 de la ocde en cuanto a productividad, es decir, más horas trabajadas no se materializan en mejores resultados.
REFORMA LABORAL
Por eso, los argumentos de la burguesía más déspota y atrasada no se sostienen ni siquiera en cuanto a resultados capitalistas. Esta burguesía atrasada (en términos capitalistas) tiene un pensamiento casi feudal y sólo busca mantenernos sometidos a la miseria, pero ni siquiera busca desarrollarse como clase, busca sostener un status quo que a los únicos que les sirve es al gran capital monopolista transnacional que se beneficia de ese plusvalor obtenido por horas y horas de trabajo sin necesidad de invertir en mejoras tecnológicas o logísticas.
En este sentido, la incoherencia del gobierno de la Cuarta Transformación en cuanto a ni siquiera plantear dos días de descanso y aumentar el “trabajo extraordinario” al infinito se sostiene por su sumisión a la clase que sigue siendo la voz mandante en el país: la burguesía y en particular la burguesía monopolista transnacional.
Someter al trabajador a jornadas ampliadas
No hay motivo económico para sostener que a más horas de trabajo mayor productividad, no hay motivo económico para someter al trabajador a jornadas ampliadas sin límites, no hay motivo más que el hambre de ganancias de la burguesía que obtiene gracias a la explotación.
Por eso, no debemos conformarnos con migajas ni con leyes que son obra de lobos vestidos de ovejas. Porque esas organizaciones charras y neocharras que fueron “consultadas” junto a la burguesía para construir esa reforma, no nos representan. Porque la tibieza y la incongruencia de un gobierno que aún teniendo el 73% de aprobación popular prefiere escuchar los corifeos de la minoría rapaz, tampoco nos representa.
Quienes nos representan son los millones de proletarias y proletarios del país que llevan décadas viviendo para trabajar y no trabajando para vivir. Porque nos representa ese pueblo que trabaja ocho, nueve, diez horas sin descanso, que hace tres horas de ida y tres de regreso para llegar a su casa y cuyo hogar solo es un dormitorio.
Porque nosotros somos parte de ese pueblo cansado del trabajo; pero que no se cansa de luchar, porque debemos seguir avanzando por un salario que nos dé para vivir una vida verdaderamente digna y una jornada laboral que nos deje vivir y no sólo existir para el patrón.
No debemos quitar el dedo del renglón, no debemos dejar que los gritos “revolucionarios” que ahora dicen que ya llegó la justicia para el pueblo apaguen nuestra voz. A seguir luchando por la jornada de 40 horas, cinco días a la semana ¡ya! !
¡Trabajo digno, salario justo y seguridad social!
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