ArtículosFragua#116Mujeres construyendo el futuro

El ejército de los cabellos largos

El ejército de los cabellos largos

“Que las mujeres del Norte derramen más sudor

para que sus hermanas del Sur derramen menos sangre”

Consigna de las mujeres vietnamitas.

ES CONOCIDA LA HISTORIA de la guerra de Vietnam y su triunfo frente al imperialismo estadounidense, pero es menos conocida la participación puntual de las mujeres en el logro de crear las condiciones para generar una estrategia ofensiva, en la que la superioridad técnica y militar del invasor fue derrotada por la superioridad política y organizativa de las masas. Es común también, pensar que en el contexto de la guerra, las mujeres ocupan papeles pasivos, esperando a ser defendidas o rescatadas; no obstante, la experiencia histórica del Ejército de los Cabellos Largos nos enseña lo contrario, que la creatividad táctica y la determinación de los pueblos que luchan logran hacer frente a ejércitos (como sucede actualmente en Irán) e incluso derrotarlos. Revisar casos en donde la victoria ha pasa- do de objetivo a realidad, debe servirnos de ejemplo para luchar frente al imperialismo que sigue intentando imponerse hasta hoy.

Durante la guerra de Vietnam, Estados Unidos (EE.UU). cometió un sinfín de crímenes de guerra hacia la población. Particularmente, las mujeres fueron víctimas de la violencia sexual sistemática que ejercieron militares yanquis contra adultas y niñas, atacándolas en violaciones grupales, secuestrándolas para su prostitución, sin distinción entre combatientes o civiles. En este contexto nació el Ejército de los Cabellos Largos que tuvo su origen durante la insurrección de 1960 en la provincia de Bên Tre al sur de Vietnam. Este territorio tenía di- versas características, como la cercanía a Saigón, capital de Vietnam del Sur (centro político, económico y militar del gobierno anticomunista financiado por EE.UU), que dejó familias en las que los hombres habían sido asesinados, debido a la ley de 10/59, que decretaba la pena de muerte a cualquier sospechoso de ser comunista, pasando así las mujeres a ser jefas de familia y también líderes de la resistencia. Previo a la insurrección, la represión sufrida por la provincia había sido brutal: quema de aldeas enteras, el entierro de 39 personas en una fosa común y la apertura de vientres y mutilación de cadáveres como escarmiento. Al frente de las mujeres de Bên Tre, estaba Nguyen Thi Dinh, una mujer combativa que gracias al éxito de su trabajo, meses después se convertiría en la subcomandante del Frente Nacional de Liberación de Vietnam, ya que la experiencia de Bên Tre fue sistematizada como un modelo de estrategia para implementar en todas las fuerzas de liberación del sur.

El Ejército de los Cabellos Largos

Como decíamos, la lucha del pueblo de Vietnam por su liberación estuvo enmarcada en un contexto de desventaja armamentista y militar, por lo que para defenderse tuvieron que hacer uso de la más alta creatividad. El Ejército de los Cabellos Largos, conformado en su mayoría por mujeres vietnamitas, llevó a cabo una estrategia de guerra a la que llamaron “las tres caras”, la cual incluyó la implementación de tres frentes: la lucha política, la agitación entre las tropas enemigas y la lucha armada.

La lucha política consistió en la tarea de convencer a la gente de unirse a la lucha, organizar manifestaciones de protesta, planear concentraciones para levantar el espíritu de la gente y persuadir a los soldados del ejército de Saigón (ejército anticomunista del gobierno de Vietnam del Sur) para desertar. Esta herramienta de lucha ayudó a defender la soberanía del pueblo y a educarlo políticamente, pues había regiones del país en las que el pueblo armado no podía acceder militarmente ya que no existía el apoyo de la gente, por lo que las mujeres se aseguraban de preparar políticamente a las masas para que entendieran la necesidad de defenderse del ejército enemigo.

En el frente de la lucha política, cada mujer tenía que hablar con otras tres y persuadirlas para participar activamente en la defensa de su pueblo, y cada una de ellas debía hablar con tres más, estudiando su historia, sus creencias y sentimientos para evitar cualquier in- filtración. Este frente les permitió organizar aldeas completas para defenderse del ejército de Saigón, llegando a organizar manifestaciones de hasta 20 mil personas, casi todas mujeres, ancianos y niños, quienes impedían el avance de las tropas enemigas. Cuando las tropas de Saigón amenazaban con disparar, las mujeres organizadas empleaban el frente de agitación entre las tropas enemigas, para lo cual las mujeres más preparadas políticamente tomaban los megáfonos para concientizar a los soldados vietnamitas traidores incitándolos a desertar.

Las mujeres que conformaron el Ejército de los Cabellos Largos

Las mujeres que conformaron el Ejército de los Cabellos Largos se convirtieron en ex- pertas organizadoras políticas y cada vez fueron asumiendo más posiciones de dirección. Ante las agresiones de EE.UU y el régimen títere de Saigón decidieron unirse a la lucha armada. Las mujeres tuvieron que recurrir a la organización de guerrillas en las zonas rurales, en las que usaban armas artesanales, como palos de bambú a manera de lanzas o cuchillos. Para pasar desapercibidas, en un principio se disfrazaban de vendedoras ambulantes. Así mismo, usaron claves o señales para comunicarse entre ellas sin quedar expuestas ante los soldados; por ejemplo, si llevaban un pañuelo en la cabeza era señal de que no había peligro, portarlo en los hombros, estado de alerta, y su ausencia, peligro inminente. Conforme fue avanzando la intensidad de la ofensiva estadounidense, las mujeres se alistaron formalmente en el ejército de libe- ración, llegando a representar hasta un 40% de oficiales que resistieron a los estadounidenses. Bien dijo Lenin que el reparto territorial del mundo (y por lo tanto, de sus riquezas) es una característica del imperialismo, la fase superior del capitalismo. La victoria de Vietnam, un pueblo mayoritariamente campesino, semifeudal y también con una profunda con- ciencia de clase y determinación revolucionaria, es un ejemplo de lucha para nuestra clase proletaria. En primera instancia, porque forjó una lucha anticolonial que ganó en contra del dominio francés y luego japonés, para posteriormente, frenar con determinación, combatividad y una ejemplar creatividad táctica el sádico intento de Estados Unidos por apoderarse de su territorio y recursos. Vietnam venció a los yanquis en una lucha no sólo antiimperialista sino también anticapitalista y a favor del socialismo.

Actualmente, somos testigos de la ofensiva criminal y sistemática del imperialismo yanqui, encabezado por el reaccionario Trump, en contra de Venezuela, Irán, Palestina y Cuba. El ejemplo del Ejército de los Cabellos Largos nos muestra cómo las mujeres han participado en la lucha por la emancipación, en contra del imperialismo y en favor del socialismo, aún en las condiciones más adversas. Aunque las mujeres empezaron con una iniciativa local en Ben Tre, con el paso de los años se convirtieron en una fuerza de más de un millón de mujeres dispuestas a luchar desde varios frentes al mismo tiempo como lo demuestra la estrategia de las tres caras. En ese sentido, las mujeres lograron un auténtico movimiento de masas. Nos queda honrar al victorioso pueblo de Vietnam, aprender de los pasos que nos han antecedido y enaltecer la valentía de quienes han escogido librarse de sus cadenas, construyendo nuestra propia valentía para luchar y forjar un camino diferente, el único camino para nuestra emancipación como mujeres proletarias: el socialismo.

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