Fidel Castro: un legado revolucionario
Fidel Castro. En la historia de la lucha de clases hay personas, hombres y mujeres, que forjan un camino que ilustra con el ejemplo a las masas en su camino hacia la emancipación. Uno de ellos fue Fidel Castro Ruz, quien el próximo 13 de agosto, se cumplirán 100 años de su natalicio. Hoy, con las presiones que vive la isla, es importante recordar al comandante en jefe; pero más que su biografía, queremos hablar del revolucionario, de sus ideas, de su legado y del amor al pueblo que siempre emanó.
Hoy las imágenes que se imponen de Cuba, son las que el imperialismo hegemónico quiere que creamos, ocultándonos o deformando un sinfín de luchas y de personas solidarias que han dado su vida por la revolución.
Fidel Castro. su historia
Y como nosotros, hemos no somos nacido de las luchas justas del pueblo retomamos la vida y la lucha revolucionaria de Fidel, quien, al terminar sus estudios de abogacía, comprendió la realidad que vivía el pueblo de Cuba bajo la dictadura de Fulgencio Batista que, en 1952 había tomado el control del gobierno, por la vía armada militar, mediante un golpe de Estado contra el pueblo cubano.
Los resultados de esos hechos causaron un profundo sentimiento de rechazo al gobierno de Batista en distintos sectores, los cuales Fidel conocía de manera directa y buscaba organizar. Como atestiguan los innumerables relatos de quienes lo conocieron en aquel proceso, Fidel siempre fue un organizador, buscaba a las personas y les preguntaba cómo concebían las cosas, cómo colocar a cada uno en el papel que le correspondía en la revolución.
El dirigente, de origen humilde, con ascendencia española, pero criado en las zonas humildes de una región golpeada, subordinada y dependiente de las potencias extranjeras, concibió dados los hechos que sólo la lucha armada revolucionaria llevaría al pueblo a una verdadera independencia.
Martiano y bolivariano, pero sobre todo un hombre forjado en las causas de los más pobres, junto a los demás militantes, incluidos los del Partido Ortodoxo, con su representante Abel Santamaría, decidieron luchar por la independencia del pueblo cubano, siempre considerando que la afrenta significaba la libertad entera de una nación. Como declaró en su momento, en aquella expedición del Granma que partiría de México: serían libres o mártires.
Cuba ha entregado a sus mejores hijos
Fidel y su pueblo encarnan los más grandes principios del amor a la humanidad y del internacionalismo proletario, pues, como hemos descrito en otros artículos, Cuba ha entregado a sus mejores hijos en las luchas donde se le ha requerido: en Angola, Etiopía, en el Congo y, recientemente, en Venezuela, donde cayeron 32 cubanos en defensa del presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores.
Este principio humano ha quedado plasmado en una cita que, queremos que el lector lea con especial atención, pues consideramos que es un principio inalienable de nuestra propia práctica política: “Quien no sea capaz de luchar por otros, no será nunca suficientemente capaz de luchar por sí mismo.”
Una enseñanza que nos invita, a los camaradas y al pueblo, a sumarnos a la lucha por la emancipación de la clase obrera y campesina.
El comandante Fidel sabía señalar el acierto, pero también el error; de mil maneras nos enseñó que, ante todo, debe primar el principio de la autocrítica y saber reconocer las limitaciones, pero, sobre todo, poder rectificarlas. Cuba ha pasado por distintos momentos, y Fidel y su pueblo siempre supieron conducir su actuar sin traicionar los principios democráticos del socialismo: como cuando cayó el bloque socialista y la situación se volvió tormentosa y Fidel llamó como siempre a su pueblo para defender las conquistas de la revolución y a la patria socialista.
En estos últimos meses estamos viendo la nueva embestida imperialista del gobierno estadounidense al que no le ha bastado con someter al pueblo cubano a un embargo comercial de más de 60 años, en estos días el gobierno del pedófilo Donald Trump priva a la isla de intercambios en sectores estratégicos, como el energético, bajo el pretexto de ser un peligro para la región de América y el Caribe.
Frente a este escenario, la vigencia del legado de Fidel se hace más necesaria que nunca. Su visión, liderazgo y perseverancia quedarán plasmados en las vidas de millones de cubanos y seres humanos que enarbolamos la lucha por un mundo más justo y sin opresores, un futuro socialista.
Fidel mismo nos dejó una enseñanza que resume el sentido último de todo proceso revolucionario:
La Revolución y la Patria sólo tienen una cosa que ofrecer: sacrificio y lucha. Y con ello, invitamos a los camaradas y al pueblo, a redoblar esfuerzos, en formarnos, cohesionarnos y organizarnos entorno a la lucha por la democracia popular y el socialismo.
A cien años de su nacimiento, la mejor forma de honrar a Fidel no es con monumentos, sino con la continuidad de la lucha: organizando, educando, resistiendo. Ese es el legado que Cuba defiende hoy frente al bloqueo, y ese es el compromiso que, como pueblos hermanos oprimidos bajo el yugo del imperialismo, debemos asumir con la Revolución cubana y con el socialismo.!
¡Gloria eterna al comandante Fidel Castro Ruz!
¡Luchar con el pueblo organizado, luchar hasta vencer!
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