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José Martí: un rubí en la actualidad del  pensamiento latinoamericano.

De aquella América enconada y turbia, que brotó con las espinas en la frente y las palabras como lava, saliendo, junto con la sangre del pecho, por la mordaza mal rota, hemos venido, a pujo de brazo, a nuestra América de hoy, heroica y trabajadora a la vez, y franca  y vigilante……”

José Martí.   Discurso pronunciado el 19 de septiembre, a la que asistieron los delegados a la Conferencia Internacional Americana.

Uno de los grandes temas de actualidad es relacionar el pensamiento de José Martí a la realidad del Caribe histórico, ventana del imaginario español y la revolución cubana pertinaz.

Nuestro personaje corresponde a esos intelectuales del siglo XIX que desde finales del mismo veía con claridad la necesidad de la independencia – revolución desde una perspectiva propia y reconocía el papel que estaban desplegando el imperio norteamericano en su expansión sobre el Caribe y América… para los Americanos con la aplicación del destino manifiesto y la doctrina Monroe. Su intensa entrega a la patria la definió como “agonía y deber”, en 1891 se dedicó a la organización del Partido Revolucionario Cubano y a librar la guerra contra el dominio español y oponerse a la expansión Imperialista de los Estados Unidos.

Su intensa actividad política, correspondía al desarrollo de una etapa de maduración de una prosa y poesía con su gran talento creador, Martí es un ejemplo  de progresiva radicalización del pensamiento político y una certera conciencia de la acción revolucionaria. Consideramos que fue uno de los precursores de la Teoría de la América Nuestra en su discurso de 1889, “Madre América”, que posteriormente desarrollaría en el ensayo intitulado “Nuestra América” en enero de 1891.

Leer a Martí en tiempos oscuros nos demuestra en la actualidad que el interés del proceso cubano no ha desaparecido, sigue ocupando un sitio estelar en las luchas por la independencia, la democracia y el socialismo en América Latina.

La política de Estados Unidos hacia la revolución cubana de los últimos 10 años ha desencadenado una ofensiva intensa por desconocer y desacreditar el pensamiento que inicia con Martí, como pensamiento precursor de lucha en nuestro continente. Ahora bien, pensar que una sola lectura es conocer su pensamiento es un error, los turbios momentos que se viven en Cuba, en su lucha por sostener el sistema socialista lleva a reflexionar sobre la importancia y la presencia de un pensamiento revolucionario del movimiento tardío de las independencia en la islas del Caribe.

El pensamiento Martiano combate esa visión de que todo es dinero, propiedad o mercado, leerlo es una poderosa llave de conocimientos y experiencias con respecto a nuestra América, constituye un pilar en los caminos de la liberación para un pensamiento propio, libertario y de identidad americanos, hagamos al nuevo hombre. Sus letras luminosas son puertas imaginarias de la evolución de un pensamiento criollo que recrea nuestra realidad en imaginarios culturales desde las entrañas del Imperio en New Orleans, sede de la intelectualidad rebelde exquisita y selectiva caribeña de finales del siglo XIX, hasta la Patagonia, recorriendo a la que murió de Amor en Guatemala, recorriendo territorios agrestes y montañosos, del Cerro de las Campanas, el Callao y Antofagasta, entre otros lugares  nos invita a mantener nuestra identidad, contemplar lo incontemplable.

Poderoso amor a la patria enarbola en la prensa grandes páginas del pensamiento criollo, reivindicando al trabajador cubano, mestizo y afro caribeño en el Imperio de la discriminación racial norteamericana, expone que Cuba es cultura, pequeña Isla, habitada por acostumbrados personajes que iban por su Independencia y autonomía. Las generaciones no se forman en la voluntad de querer, de lo verdaderamente novedoso, sino en el ser de la creación del pensamiento, se concentra en una poderosa recreación del paisaje, de los personajes y narrativas de recuperación de una historia criolla, como martillo fragua las ideas, se cincelan los programas y se asimilan las consignas.

La OLEP señala el respeto a la autodeterminación política, económica y cultural del pueblo para decidir su destino, la autodeterminación de sus territorios y de los recursos naturales.

El gran trabajo periodístico de Martí en la prensa de New Orleans, Nueva York, Venezuela, Guatemala, República Dominicana y México, nos lleva a una concepción latinoamericana y una visión  de nuestra realidad: la formación de dos Américas, la cual nos mantendrá en tensión hasta su muerte llena de traición y heroísmo en el oriente, en la localidad actual de Granma en “Dos ríos”, Cuba cerca de un lugar llamado Palma Soriana a los 42 años.

Tarea es sostener nuestra lucha en contra del Imperialismo Yanqui, construir, ampliar y profundizar la democracia popular, profundizar la cotidianidad proletaria, su carácter popular directo, participativo, colectivo y clasista, contemplado en el Programa Mínimo de la OLEP

¡Destruir el neoliberalismo en los hechos para construir el socialismo!

¡Hasta la victoria Siempre!

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