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La lucha de clases en Francia

Trabajar para ser miserable

El presidente de Francia Emmanuel Macron y el Consejo Constitucional (el equivalente a nuestra Suprema Corte de Justicia de la Nación), dieron el sábado 15 de abril el último empujón al puñal clavado ya sobre la espalda de la clase trabajadora francesa.

Ese día la iniciativa de ampliar la edad de jubilación de los 62 a los 64 años y aumentar de 42 a 43 años de trabajo para recibir una pensión del 100 por ciento se aprobó a pesar de las cientos de manifestaciones y de los millones de manifestantes que salieron a las calles en casi todas las ciudades de Francia durante los últimos tres meses.

Trabajar hasta morir, tal parece que ese es el mensaje de la burguesía francesa a su clase trabajadora, trabajar y morir para hacer más millonarios a otros.

Uno de los argumentos para aprobar esta ley que plasma la naturaleza parásita de los grandes burgueses en voz de un académico es que: “En 1950, cuatro trabajadores financiaban a un pensionado, en el 2000 eran sólo dos y en el 2040 serán 1,3.” Como siempre, el argumento de la burguesía es que los trabajadores sanos y jóvenes deben mantener a quienes por edad o salud deben ser ayudados, y por tanto, la única solución es que los sanos trabajen más…miserables parásitos e hipócritas que ocultan que ellos se han enriquecido gracias a millones de seres humanos a través de los años.

El pueblo francés tiene la desgracia de tener al hombre y la mujer más ricos del mundo, si lectores, del mundo:

Comencemos por nombrar a la mujer de nombre Françoise Bettencourt-Meyers, quien es la heredera del gigante mundial de la cosmética L’Oréal y de sus marcas Kiehl’s, Lancôme, Maybelline New York y Essie. Esta mujer de 69 años tiene un patrimonio neto estimado de 80.500 millones de dólares.

El otro burgués de 74 años se llama Bernard Arnault, director ejecutivo del imperio LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton y quien es dueño de más de 75 marcas, entre ellas los anillos de diamantes de Tiffany, los vestidos de Christian Dior y los cosméticos de alta gama de Sephora. Su fortuna está calculada 211.000 millones de dólares.

En Francia el salario mínimo es de 1 709 euros al mes, lo que equivale a ganar 1 869 dólares aproximadamente, en un año un trabajador promedio ganaría 22, 430.64 dólares. ¿Cómo se puede comparar esta cifra con la inmoral riqueza de las dos personas más ricas del mundo?

La fortuna de los millonarios se funda en la explotación y el robo a los trabajadores, ¿a cuántos trabajadores podrían mantener esas fortunas?, ¿resultado de cuántas vidas de trabajo son esas fortunas?

Pero como todo país capitalista la clase burguesa francesa tiene otros millonarios, entre los 10 más ricos de ese país también se encuentran en cuarto lugar Gérard Mulliez, quien tiene una fortuna de 23.000 millones de euros y es el máximo responsable de la cadena de distribución Alcampo. En quinto lugar está Serge Dassault, propietario del consorcio que fabrica los cazas ‘Raffale’, se estima que su fortuna ronda los 17.500 millones de euros.

Todavía el lunes 17 de abril el presidente francés declaró que estaba consciente de que había descontento por su medida, según noticias de ese país el 68% de la población está en contra de esa medida.

Sin embargo, Macron insiste en que es por el bien de los trabajadores y declaró que: “Gradualmente, trabajar más significa también producir más riqueza para todo nuestro país.” ¿Para todo su país o para sus millonarios?

Macron es el presidente de los millonarios, pues su gobierno suprimió parcialmente desde 2017 el Impuesto sobre la Fortuna (ISF), todavía en 2019 defendió esa medida diciendo que cobrar ese impuesto no beneficiaría en nada a cualquier ciudadano francés. En ese año dijo: “A quienes dicen que restablecer el ISF es más justo yo les pregunto: ¿se vivía mejor antes? Pues no. Muchos problemas de los que me hablan hoy no estaban solucionados”.

La solución del burgués, que los proletarios trabajen más y que los grandes millonarios paguen menos impuestos, vaya solución…y en medio de esta crisis la derecha nazi fascista francesa representada en el partido Reagrupamiento Nacional, liderado por Marion Anne Perrine Le Pen, se fortalece al presentarse como los amigos del pueblo indignado, cuando que estos son tan responsables como Macrón de lo que sucede.

Mientras los sindicatos de izquierda y los partidos más antineoliberales, intentan detener esta medida por vías jurídicas y con manifestaciones que hasta ahora no logran paralizar el país a tal grado que esta medida antiproletaria de marcha atrás.

¿Qué nos puede enseñar la democracia de los multimillonarios? Que cuando un parlamento no está a su favor siempre hay formas legales de encubrir un atropello…

Así están los dirigentes de Morena que decidieron posponer la aprobación de la necesaria, pero tibia Ley minera hasta septiembre, no sea que los multimillonarios extranjeros y mexicanos huyan del país, se lleven sus riquezas y nos dejen pobres…ridículos, pobre es el pueblo trabajador a quien explotan y del pueblo son las tierras que han robado para construir sus fortunas, Slim, Larrea, Salinas Pliego y otros más tienen minas de oro, plata, cobre y demás minerales, nada le piden a los canadienses y norteamericanos que por décadas nos saquean.

El pueblo francés resiste y muy a pesar de todos la lucha de clases existe, es una realidad inocultable, pobres contra millonarios, proletarios contra burgueses…hay quienes deciden luchar por una vida digna y hay quienes esperan infundir temor al pueblo para que no luche y así defender las fortunas inmorales de un puñado de personas.

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