La organización popular es la verdadera transformación

Es una verdad innegable que la clase proletaria es, en número, mayor a la burguesía, somos millones los que vivimos en carne propia el despojo, la explotación, la violencia y represión, mismas que son motivadas desde el sistema económico-político capitalista. Ahora, nuestro lector preguntará, ¿qué podemos hacer si las cosas siempre han sido así? En este artículo de Fragua hablaremos respecto a ello y a nuestra labor histórica de organización.

Los creadores del marxismo-leninismo nos han enseñado que los proletarios somos esa clase que nació con el surgimiento y desarrollo de la clase burguesa en los lejanos siglos xviii-xix, en la Revolución Industrial. Sin embargo, pese a los esfuerzos y victorias momentáneas que ha mantenido el movimiento obrero a lo largo de su historia, la realidad es que han sido pocos los triunfos (aunque de carácter histórico) de la clase obrera organizada, con ello nos referimos a modificar las bases de la sociedad y transformarla. Pero, ¿por qué?, ¿algunos triunfos son mejores que otros?

No, lo que debemos entender es que los procesos históricos y las condiciones materiales son distintas en cada situación. Pese a ello es importante que surja una organización de los trabajadores que se encuentre concentrada con principios y objetivos firmes, mismos que no pueden estar sujetos a ser modificados, ni vendidos, ni muchos traicionados. Nosotros como Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP) hemos afirmado que nuestra estrategia es inamovible en esta etapa histórica, trabajamos por construir la democracia popular  y el socialismo en nuestro país y no claudicamos en nuestros objetivos de construirlo con el pueblo organizado y consciente. Aunque el camino sea difícil y largo, no renunciamos a ello.

Bajo estos principios, mantenemos la idea de que la táctica deben ser flexible, innovadora y creativa, pues los movimientos que surjan del pueblo serán distintos, en diferentes circunstancias geográficas, ramas de la producción, condiciones materiales y grado de conciencia de clase. Nuestro objetivo es el de hacerle ver a la gente que los problemas que enfrentan en la colonia, la fábrica, la escuela, etc. pueden ser entendidos como consecuencias del modo de vida bajo el capitalismo y que nuestra alternativa debe ser la construcción del socialismo.

Lenin nos enseñó que el pueblo proletario es quien debe hacer surgir el movimiento que romperá las cadenas de explotación y dominación. ¿Por qué? Porque es el mismo pueblo quien siente esos maltratos en carne propia. Somos nosotros como trabajadores y trabajadoras quienes nos sometemos a jornadas laborales extensas, sin prestaciones, quienes no tenemos acceso a derechos humanos fundamentales y pese a ello persistimos y sobrevivimos, pues nos han hecho creer que si no es así no puede ser de otra forma y nos moriremos, pues quien no trabaja por un salario no come.

¿Y por qué no sucede la transformación del capitalismo? Afirmamos que somos mayoría, pero estamos dispersos y divididos. La solidaridad, unión, fraternidad y camaradería se diluyen gracias a que predominan en el proletariado las ideas burguesas. Es más fácil ver a nuestro compañero del trabajo como el chismoso, el flojo, el oportunista en lugar del patrón burgués como el enemigo real encargado de robarnos más gracias al plusvalor que creamos.

Por ello, como olep, afirmamos que la tarea inmediata es la de concientizar y organizar el descontento que exista en el pueblo. Y que hoy, aunque la situación resulte aparentemente estable, no debemos confiarnos, pues la reacción no se ha ido y volverá  al gobierno federal con mayores fuerzas para imponer su voluntad por cualquier medio, ya sea legal o por la violencia. Si no comenzamos a pensar en eso, volveremos a ser tomados en “la lela”.

A tres años de mandato de Andrés Manuel López Obrador, si bien se han hecho concesiones a la clase trabajadora (como la mejora salarial, los programas sociales, recuperación de áreas estratégicas de la industria), sigue sin completarse el proceso para derrotar la política neoliberal, y ya no digamos al capitalismo. Pese a estas medidas, los intereses y ganancias de la burguesía agrupada en personas como Carlos Slim, Ricardo Salinas Pliego, Alberto Baillères o Germán Larrea siguen intactos y han aumentado, pues Larrea en el último año de pandemia aumentó su fortuna en un 146 % y volvió a ser el segundo hombre más rico de México, sólo para poner un ejemplo de que mientas no se expropie a los grandes burgueses los medios de producción del pueblo, éstos seguirán robando y ganando.

¡Contra el despojo, la represión y la explotación;
resistencia, organización y lucha por el socialismo
!

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