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La organización: un problema fundamental a resolver

En la lucha por la democracia popular y el socialismo nos enfrentamos todos los días al problema de la organización del pueblo. ¿Cómo debemos organizarnos? ¿Cuáles son los principios que deben regir nuestra organización? ¿Cómo incorporamos al pueblo a ese proceso?

A lo largo de la historia podemos ver que han existido diferentes experiencias organizativas, no sólo socialistas, sino también anticapitalistas o antineoliberales, algunas han alcanzado sus objetivos y muchas otras no, algunas han logrado incorporar a todo un pueblo en las condiciones más adversas de la guerra y otras, al convertirse en gobierno se han olvidado de la organización del pueblo, o prefieren conscientemente no hacerlo, para  no “radicalizar” al pueblo.

En México, por un lado, vemos como Morena, que se dice antineoliberal y nació junto a un proceso de organización del pueblo con ciertos principios antineoliberales, ha dejado a un lado la organización de sus bases para dar paso y prioridad a la unidad a toda costa y a la vieja política burguesa de hacer circo electoral para mantenerse en el poder.

Por otro lado, muchas organizaciones socialistas y anticapitalistas se han aislado, demostrando así su incapacidad de organizar a un pueblo que aún con los programas sociales siguen viviendo la pobreza, la falta de derechos laborales y demás derechos humanos básicos. Se culpa al nuevo gobierno e incluso al propio pueblo de la desorganización imperante en el movimiento social y popular.

Como Organización de Lucha por la Emancipación Popular sabemos que el problema de la organización es fundamental y nos hemos enfrentado a éste durante nuestros diez años de existencia, durante los cuales hemos crecido, pero también hemos cometido errores que nos han alejado del pueblo. Por eso hoy es importante reflexionar para seguir poniendo en práctica la metodología de organización proletaria, no como una receta; sino como un principio que debemos adaptar a cada espacio, con cada trabajador, en el barrio, en las universidades y en las fábricas.

Esa metodología no nació con nosotros; por el contrario, la retomamos de la experiencia de las organizaciones en México que durante años han luchado por transformar nuestro país en uno más justo. Es así como analizamos la historia y nos encontramos con el movimiento democrático independente el cual, a pesar de la represión, a pesar de los desaparecidos forzados, torturados, ejecutados, se mantuvieron firmes y continuaron organizados.

Más importante fue retomar los principios organizativos de otras revoluciones triunfantes en el mundo como lo fue la revolución rusa. En esta lucha los revolucionarios se enfrentaron de la misma manera al problema de la organización para poder derrotar al zarismo y construir el socialismo en Rusia. En esa etapa (1903) Lenin junto a sus camaradas plantearon al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) la necesidad de definir una forma organizativa que los llevara al triunfo de la revolución. Todos coincidían en el objetivo e incluso en la táctica, pero no así en la forma de organización en cómo debían organizarse y funcionar.

Por un lado estaban los que querían que cualquier persona formara parte del POSDR, sin importar si luchaba o si tenía una práctica concreta, con el simple hecho de aportar económicamente o identificarse como parte del Partido podían ser considerados parte de éste. Por el otro lado, Lenin plantaba la necesidad de que cada integrante del POSDR tuviera una práctica concreta de organización, coincidiera con el programa y los objetivos, tuviera una disciplina y dirigiera al pueblo.

Nosotros retomamos estos principios en nuestros estatutos, pues sabemos que es importante ser parte de la lucha no sólo de palabra, sino también en los hechos, salir a las calles a hacer brigadas, repartir el periódico, organizarse. Al igual que tener diciplina, llegar a tiempo a las actividades, cumplir con nuestras tareas, ser críticos y autocríticos. Sabemos que muchas veces es difícil cumplir con estos principios y tampoco nos asustamos ni vamos a ser sectarios con la gente que no sea así, pero debemos de aprenderlos y también enseñarlos: reeducarnos.

Retomando la lucha impulsada por Lenin en 1903 vemos que otro punto a debate sobre la organización fue la elección de un órgano central y un comité central que dirigiera al POSDR, estos iban a ser elegidos por un congreso donde estuvieran representadas todas las organizaciones del partido y, por lo tanto, era la máxima instancia de democracia. Algunos no aceptaron esta forma de organización, pues implicaba trabajar como un todo, una unidad a la cual se negaban, ya que quería seguir rigiéndose por lo que se decidiera en sus pequeños grupos y, por lo tanto, no querían acatar lo que la mayoría pudiera decidir. Este debate fue enérgico y candente, pero definió el camino organizativo a seguir para el triunfo de la revolución: el llamado el centralismo democrático que se explica en tres principios:

  • subordinación de la minoría a la mayoría
  • subordinación de las instancias inferiores a las superiores
  • decisiones colectivas responsabilidades individuales

Se llama centralismo democrático, porque hace posible unificar a todo un pueblo que busca su liberación, de manera democrática se encomienda la tarea de dirigir y de alcanzar los objetivos planteados a un comité central, todo esto de la mano con la crítica y la autocrítica, y asumiendo la responsabilidad que es mandada por todos.

Adaptado a la situación que vivimos hoy día nosotros aplicamos ese mismo principio avanzando como un todo, tomando decisiones de manera democrática, en las cuales la minoría debe acatar lo que la mayoría decide, sin miedo al debate, convenciendo y demostrando en los hechos la justeza de nuestras decisiones.

Hoy debemos seguir aprendiendo a aplicar los principios del centralismo democrático, a adaptarlos en todo momento para no cometer el error de ser rígidos y creer que todo aquel que no cumple con los principios no cabe en nuestra organización. Por el contrario, entre mejor apliquemos nuestra metodología con mayor facilidad podremos involucrar a todo el pueblo a la lucha por la democracia popular y el socialismo.

¡Luchar con dignidad, con el pueblo organizado, luchar hasta vencer!

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