Proyectos económicos para el socialismo

Trabajamos para luchar

Como organización, entendemos que la lucha por mejores condiciones de vida, por los objetivos inmediatos, debe estar íntimamente ligada a la lucha por arrancar de raíz el neoliberalismo, destruir el capitalismo y construir la democracia popular y el Socialismo.

Si en ese camino sólo luchamos por las mejoras inmediatas, nuestra lucha será efímera, reformista, limitada y, al final, fortaleceremos al propio sistema capitalista. Si por el contrario, únicamente realizamos agitación y propaganda con miras al Socialismo, pero no lo atamos a las necesidades inmediatas, no lanzaremos más que fraseología revolucionaria que no tendrá eco en las masas.

Este problema, sin duda, es un problema que atañe al movimiento democrático independiente en su conjunto; a todas las organizaciones que de una u otra manera se enmarcan en la lucha por la superación del capitalismo y que, muchas veces, no alcanzamos realmente a desarrollar esas tareas.

Un ejemplo muy claro de estas dificultades lo tenemos cuando la necesidad inmediata de la supervivencia es tan evidente, cuando lo urgente es buscar la papa y llevar el sustento a la mesa y que se hace de todo por obtener dinero.

Surgen los proyectos productivos de las organizaciones que, si bien son necesarios y fundamentales, en algunas ocasiones se convierten en una propia atadura que nos ponemos o en una fuente de descomposición.

Esto sucede cuando lo económico, lo inmediato subordina lo político, la formación de la conciencia proletaria y la movilización. Se consiguen espacios de venta, se crean cooperativas, se obtienen tierras, proyectos de vivienda o pequeños medios de producción. Mientras se empieza, muchas veces, todo va “viento en popa”: se marcha, se lucha, se muestra combatividad frente al Estado pero, como dicen por ahí, el problema viene cuando se tiene éxito.

Si los proyectos avanzan puede pasar que algunos compañeros empiecen a ser consumidos por los mismos, que las tareas políticas que antes realizaban con ahínco poco a poco pasen a segundo término porque “tengo que atender el changarro”, “es que todos están trabajando y nadie puede ir a la marcha”, “es que ya les gustó estar aquí y dicen que aquí se quedan”.

Ya no hay tiempo para la lectura, para la formación política, para la movilización. La solidaridad que en algún momento se prestó para obtener esos proyectos ya no se demuestra hacia otros procesos ni mucho menos se ata con la lucha por la democracia popular y el Socialismo.

En casos graves, que han dejado huella entre el movimiento popular desde hace muchos, pero muchos años (no olvidar que incluso un integrante de la Junta organizadora del Partido Liberal Mexicano se robó el dinero de la organización para comprarle una casa a su esposa), los proyectos se alejan de la lucha, se descomponen y se vuelven el modo de vida de unos cuantos. Se incorporan personas que no luchan e incluso se ingresa a las lógicas burguesas y mafiosas.

Por eso, la formación política es fundamental para construir cualquier proyecto económico, de lo contrario, la lógica del capitalismo, la supervivencia o la descomposición terminan por alejarnos de la lucha. Y aquí aclaramos, la formación política no sólo es la lectura o el estudio sino fundamentalmente las acciones políticas de masas, las brigadas, las pegas de carteles, la difusión constante de la prensa popular como el periódico FRAGUA.

Y esto debe ir siempre guiado por la labor de convencimiento, con astucia, paciencia y perseverancia. Debemos ligarnos a las necesidades materiales de las masas, pero siempre como una tarea de explicación de lo injusto de la relación directamente proporcional entre el aumento de la riqueza y el aumento de la miseria. Esa es nuestra tarea fundamental y no podemos perderla de vista.

La organización de proyectos productivos, como todas las actividades que realizamos, son una forma más de demostrar en los hechos la justeza de nuestra causa y de nuestro método. Deben partir, como cualquier otra de nuestras actividades y tareas, del centralismo-democrático, de las decisiones colectivas y responsabilidades individuales, de la evaluación de los resultados, de la crítica y autocrítica de la forma cómo se realizó y, sobre todo, siguiendo un plan que abone a la lucha contra el neoliberalismo y su raíz el capitalismo mientras vamos construyendo la democracia popular y el socialismo.

Esto es difícil y lo sabemos, la supervivencia y la ganancia individual, el pensamiento burgués enquistado hasta el tuétano en las mentes proletarias está ahí. El ganar con menor esfuerzo, el pasar encima de los demás, las comparaciones insanas con los compañeros y la falta de comprensión de las tareas más amplias son barreras que debemos superar. Vencer esas limitaciones es mostrar verdadera combatividad, es tener una actitud correcta ante las necesidades de la vida individual y colectiva, y a esto es a lo que invitamos al pueblo que participa con nosotros y a las organizaciones con las cuales nos hemos hermanado en la lucha, pues todos debemos reconocer nuestros triunfos así como nuestras limitaciones, esa será la única forma que tendremos para triunfar. De otra manera, las cadenas del salario, de la ganancia, de resolver nuestras necesidades individuales por medio de la colectividad, del pensamiento burgués y pequeño burgués nos derrotarán.

¡Luchar con dignidad, con el pueblo organizado, luchar hasta vencer!

Contacto:

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