Reformar es perpetuar el neoliberalismo

Una raspadita y a llorar

En estos últimos meses los conflictos entre el sector privado y el gobierno federal han entrado en una disputa que agudiza las contradicciones del sistema económico-político vigente, es decir, el capitalismo. Una iniciativa de ley enviada por el jefe del ejecutivo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que busca ser una solución al problema energético que atraviesa el país, es la razón de dichos conflictos. Hoy en FRAGUA hablaremos al respecto para que nuestros lectores comprendan la importancia de este tema, se informen y, principalmente, se organicen para luchar por la soberanía energética, la democracia popular y el socialismo.

La reforma se centra en la recuperación de la soberanía nacional, pues en palabras de AMLO se encuentra en manos de unos pocos que han hecho negocio a costa del sufrimiento del pueblo. Ya hemos mencionado en otros artículos a los grandes consorcios energéticos, como Iberdrola o Enel, que han visto un “paraíso” de inversiones en nuestro país, gracias, en gran medida, a la ayuda de los políticos que les abrieron la puerta, como Felipe Calderón con su secretaria de energía, Kristina Kelssen, quienes hoy figuran en la nómina de Iberdrola.

El resultado de esta iniciativa es que ha agudizado las contradicciones entre los diferentes agrupamientos políticos que se disputan intereses en el sector. La disputa entre los partidos dentro de las cámaras también se agudiza; dentro del mismo Morena se han dejado sentir las contradicciones, por ejemplo, Ricardo Monreal ha salido a decir que es posible que la reforma, como la mandó AMLO, sea ajustada, corregida o cambiada para poder hacer alianzas. ¡Qué bondadoso salió el coordinador de la bancada del partido del presidente, siempre pensando en los burgueses y jamás en el pueblo!

Por su parte, Claudia Ruiz Massieu, senadora por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), salió a declarar la supuesta postura de su partido con un rotundo “¡NO!”; pero dentro del PRI no todos están de acuerdo con esa posición, pues el presidente de dicho agrupamiento declaró que ésa es su postura personal y no representa la del partido en la generalidad, ¿a quién le hacemos caso? Parece que las palabras de AMLO causaron ruido en la bancada.

Mientras tanto, el Partido Acción Nacional, ya acostumbrado a ir contra cualquier comentario que haga el presidente, sentenció a sus aliados del “Pacto por México”, es decir al pri, que si ellos se proponen apoyar hasta en la más mínima coma a la iniciativa enviada se acaba el pacto y tan enemigos como siempre, o sea juntos, pero no revueltos.

Y para colmo, los burgueses beneficiarios de décadas de capitalismo y política económica neoliberal han puesto el grito en el cielo, nuevamente sentenciando que esta “dictadura castro-chavista” lo único que quiere es arruinar la inversión y por su puesto el beneficio total para el pueblo trabajador… ¡Qué bondad la suya! Hemos leído cómo la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), grupo que se conforma por representantes de la cúpula empresarial, ha salido a vociferar a los cuatro vientos que esto es un retroceso, que no podemos dar vuelta atrás a la historia y volver a los tiempos de Lázaro Cárdenas o Ávila Camacho.

A todo esto la nueva modificación sólo afecta los intereses económicos inmediatos de la clase burguesa trasnacional, pues sólo implica que el sector energético hoy pase a ser controlado en su mayoría por el Estado, a través de la Comisión Federal de Energía (CFE), y que ésta controle el 54 % de generación eléctrica y el restante 46 % sea de los particulares. Propone, además, que el orden de despacho energético comience por la energía termoeléctrica; en segundo, la suministrada por CFE; después, ºla eólica o solar de los particulares; y al final, las empresas de ciclo combinado de propiedad privada; ahí radica el odio de la burguesía trasnacional afectada, quien ve parte de sus negocios y ganancias reducidas.

Esta nueva política implica un intento de frenar la embestida neoliberal en un sector estratégico entregado a pocas empresas que llenaron sus bolsillos a costa de la explotación de los trabajadores y el saqueo de la naturaleza.

Mientras se estima que aproximadamente dos millones de personas no tienen acceso al servicio de electricidad, bancos, empresarios y organismos internacionales insisten en que la reforma es un retroceso, pues los privados generan electricidad a precios bajos, si se considera que el costo promedio por megavatios-hora (MWh) de las plantas de CFE a 2020 de ciclo combinado alcanza los 1,416 pesos, 23.6 % más cara que el precio promedio de los generadores independientes, que es de 1,145 MWh.

Lo cierto es que si se deja la producción y distribución de la energía eléctrica en manos de las empresas capitalistas trasnacionales sucedería lo que ya ocurre en España, donde en el mes de octubre el costo de la luz subió hasta un 500 % del promedio. Esto implica que los usuarios tuvieron que pagar 288.53 euros (alrededor de 6,890 pesos) por megavatio hora (MWh) en el mercado mayorista, por lo que tuvieron que buscar el horario indicado hasta para prender la tele. Lo anterior es la muestra de lo que significa el neoliberalismo en los hechos.

Ahora, nuestro lector debe comprender, que, si bien esta iniciativa de reforma en el sector energético es una iniciativa que va contra la embestida neoliberal, se le sigue dando la oportunidad a la burguesía explotadora de que siga manteniendo el 46 % de control sobre la producción de energía. La pregunta es si esta reforma será suficiente para saciar la sed de ganancias de la burguesía trasnacional, y pensamos que no.

Como Organización de Lucha por la Emancipación Popular estamos a favor de esta iniciativa de reforma, pero afirmamos que no basta con ella, si el pueblo no toma en sus manos su destino y comienza a organizarse por la defensa de su soberanía, así como este gobierno propuso una reforma eléctrica y raspó los intereses económicos inmediatos de la clase burguesa trasnacional, el día de mañana otro Calderón o Peña Nieto cualquiera revertirá la reforma y volverá a garantizar a las empresas burguesas trasnacionales el control de este sector estratégico para el bienestar del pueblo trabajador y explotado.

Un gobierno del pueblo y para el pueblo no tiene más opción, si de verdad se quieren cambios que perduren, que sentar las bases para construir la democracia popular y el socialismo para superar, y no sólo para limitar, el modo de producción capitalista desde el Estado o desde las empresas particulares. Sólo el pueblo organizado y con conciencia de clase proletaria es la garantía de avanzar en el desarrollo económico, político, social y cultural de la sociedad, por eso te invitamos a leer y compartir el periódico FRAGUA, organizarte y luchar por el socialismo.

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