Trabajo, salario y capital

Hoy más que nunca reiteramos que en el capitalismo no vivimos, tan sólo sobrevivimos. De esto no queda la menor duda, ya que es la realidad que enfrentamos y comprobamos día a día, ¿o a poco a usted, querido lector, le alcanza su sueldo para solventar los gastos diarios?, ¿para tener acceso a la canasta básica, pagar la renta, el agua, la luz, los pasajes, la recreación?

Por supuesto que no. Nos remitimos a los datos concretos que nos dicen que el salario mínimo en la Ciudad de México es de $172.87 diarios, que la canasta básica semanal es de $1,055 para una familia de cuatro personas, datos otorgados por la misma Procuraduría Federal del Consumidor y que debe incluir los siguientes artículos: aceite de maíz o canola, arroz en grano, azúcar morena, bistec de res, cebolla, chile serrano, chuleta de puerco, frijol en grano, huevo de gallina, jabón de tocador, jitomate saladet, limón, manzana, melón, pan de caja, papa, papel higiénico, pasta para sopa, pollo entero, tortilla de maíz y zanahoria.

Echemos cuentas nosotros mismos. Como podemos ver es insuficiente y prácticamente imposible que nos alcancen los salarios, ya que los precios de la comida y demás productos suben y suben. Pero, ¿por qué no nos alcanza? Para entenderlo, debemos tener en cuenta algunas definiciones como la de trabajo o salario.

En la Ley Federal del Trabajo, en el artículo 82 se nos dice que el salario es “la retribución que debe pagar el patrón al trabajador por su trabajo”, retribución que, según el artículo 83 “puede fijarse por unidad de tiempo, por unidad de obra, por comisión, a precio alzado o de cualquier otra manera”. Esta es la definición que por ley se maneja. Sin embargo, Federico Engels en el libro Principios del comunismo nos explica que el trabajo también es una mercancía, y como mercancía tiene un precio (que nos dan en forma de salario) que depende de los medios de subsistencia necesarios para vivir y reproducirnos como clase proletaria. Así, la “retribución” que menciona la Ley no es más que la medida para satisfacer necesidades mínimas para sobrevivir; pero bien dice Engels, no siempre es así, ya que “el obrero percibirá unas veces menos, unas veces más”. Por ejemplo, nosotros los mexicanos recibimos un salario menor al precio de las mercancías necesarias para cubrir nuestras necesidades básicas.

En la Ley Federal del Trabajo, artículo 123 apartado A fracción VI, se establece que los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para poder proveer la educación obligatoria de los hijos. Pero como ya vimos, esto no se cumple en los hechos reales.

Nosotros, los trabajadores, vivimos en carne propia la realidad de ver cómo nuestro salario resulta insuficiente y tenemos que recurrir a jornadas extras, en algunos casos hasta dos trabajos y aun así el salario no es suficiente. Entonces vemos que lo que estipula la Constitución suena bonito en el papel, pero la realidad dista mucho de lo bonito.

Marx también nos dice que dentro del capitalismo la fuerza de trabajo es una mercancía y una muy especial. Entendemos por fuerza de trabajo la fuerza física y la capacidad intelectual de producir mercancías que posteriormente generarán una ganancia, por ejemplo fabricar una silla, una máquina, etc., que será posteriormente vendida.

Por lo tanto, a las personas que no contamos con herramientas para producir con materias primas, es decir, las personas que no contamos con nada, lo único que nos queda es salir a vender nuestra fuerza de trabajo (física e intelectual), para así poder tener un salario y sacar lo necesario para comer, vestir, etc.

Mientras que a nosotros con nuestra fuerza de trabajo nos alcanza tan sólo para la supervivencia, el capitalista acumula riqueza gracias a nuestra misma fuerza de trabajo, una acumulación comparada tan desigualmente a nuestro salario que él, el capitalista, tardaría miles de vidas para gastarla. Y nos preguntamos, ¿por qué el capitalista se queda con ese plusvalor producido por el trabajador?

Y por eso hoy más que nunca debemos recalcar y desenmascarar la esencia voraz del capitalismo, hoy más que nunca sentimos la necesidad de luchar por los derechos laborales aun en su versión de “Estado de Bienestar”, donde estos siguen pendientes en la agenda. En la conmemoración del Día del Trabajo, este 1 de mayo, debemos desenmascarar que los ricos se hacen más ricos y que la distribución de la riqueza actual no alcanza para terminar con la pobreza de millones de mexicanos.

El socialismo científico es el instrumento que nos revela cuál es la realidad del salario y los secretos que se ocultan en la relación patrón-trabajador, burgués-proletario; nos explica por qué los dueños de las fábricas o los grandes medios de producción acaparan la riqueza producida por la mayoría, mientras que nosotros tan sólo sobrevivimos.

Si los burgueses son más ricos es porque las horas que trabajamos no nos son pagadas o “retribuidas” como corresponde, ya que en el capitalismo las relaciones sociales no son encaminadas por la razón y el bien común, sino por la ganancia máxima a toda costa.

Si bien en el actual gobierno hay apoyos que de cierta forma nos ayudan, como los programas sociales, sólo nos dan un respiro para tanto gasto inalcanzable con nuestro sueldo. Nosotros como pueblo trabajador debemos ir más allá y no sólo luchar por un mejor salario, nuestra tarea histórica es demoler el sistema capitalista, nuestra tarea es crear el socialismo para sentar las bases de una mejor sociedad, donde no haya abusos ni explotación y que la riqueza hecha por el pueblo sea para el pueblo y no quede en manos de los capitalistas.

¡Contra el despojo, la represión y la explotación; resistencia, organización y lucha por el socialismo!

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