ArtículosAnálisisFragua#116

El mundial de la oligarquía

Cuando usted tenga en sus manos este periódico, el ambiente futbolístico estará en pleno. Los pesares del día a día quedarán a un lado (o eso nos quieren hacer creer) y estaremos contando los minutos para que de inicio el Mundial de Fútbol 2026, con el encuentro de México vs Sudáfrica (primer juego inaugural en repetirse en toda la historia de los mundiales).

El balón rodará en el Estadio Azte… bueno, en el ahora Estadio Banorte, un nombre mucho menos glamoroso y mágico, pero mucho más honesto, porque claro, el fútbol hace tiempo dejó de ser propiedad de las masas y hoy, más que nunca, es una de las mil cabezas del capitalismo.

Un deporte hermoso, hoy está secuestrado por la mafia de la FIFA (maFIFA, dirían por ahí) y la belleza dejó paso a la ganancia de los caballeros de pantalón largo, esos que dan premios a los genocidas. Por eso hay que hablar del Estadio Banorte, de lo que hay detrás de ese balón que rodará 90 minutos durante el mundial (o más por las pausas que se inventaron para meter comerciales en medio del tiempo corriente).

Preparando el mundial para servirle al capital

En medio de la pandemia, se dio el anuncio de la remodelación del Estadio Azteca y con resistencia de vecinos y organizaciones (entre ellas nuestra OLEP) se pudo detener el proyecto que buscaba modificar la estructura urbana para facilitar los intereses económicos de los inversores del estadio en preparación para el mundial.

Sin duda, frenar ese proyecto (aunque no en su totalidad) fue un gran triunfo del pueblo, pero eso no impidió que los empresarios, apoyados por el gobierno de la “cuarta trasformación” siguieran con las suyas. La inversión en la remodelación del Estadio fue la gran ganancia de los empresarios y desvela cómo opera el imperialismo, pues el nombre Estadio Banorte, no es gratuito sino que responde a la realidad del capital financiero.

¿A qué nos referimos con esto? El capital financiero es la suma cualitativa del capital bancario y el capital industrial, es decir, los bancos no sólo funcionan como garantes de los pagos sino como inversores y prestamistas de los grandes empresarios, lo cual los coloca en una posición donde ellos acaban por definir el futuro del capital industrial. Fusiones que fagocitan uno a otro para dar algo nuevo: el monopolio del capital financiero y la fase imperialista del capitalismo.

Pero el caso de Banorte no es únicamente una fusión de intereses entre Banorte y Televisa, sino del entramado de empresas que no son la oligarquía financiera, son los grandes monopolistas con intereses políticos y económicos fuera y dentro de nuestro país.

Banorte desembolsó 2,100 millones de pesos en un préstamo a 12 años, a éste se sumó otro préstamo de 468 millones de pesos para pagar el IVA de los gastos generados por la remodelación. Este préstamo se le hizo a Grupo Ollamani, división de Televisa encargado de deportes, entretenimiento y apuestas. Sin embargo, queda claro quién es el dueño del balón, pues el estadio ahora lleva el nombre de Banorte… y la cosa de los bancos no para ahí. Ya desde antes Televisa presentaba muchos problemas y esto ha sido la oportunidad perfecta para nuevos inversores.


Te invitamos a leer el siguiente artículo del FRAGUA#71: No al proyecto “Conjunto Estadio Azteca”


El capital financiero como actor político

Uno de éstos, y el mayor inversor individual después de Emilio Azcarraga, es David Martínez Guzmán. ¿Les suena el nombre? A nosotros tampoco, pero es el claro ejemplo de la oligarquía financiera. Esta persona tiene una riqueza individual valuada en 4600 millones de dólares (con datos de hace ocho años y no parece que bajarán sus cuentas sino al contrario), lo cual lo colocaría como la quinta persona más rica de México, su estrategia es mantenerse fuera de los reflectores lo tiene fuera de todas las listas de empresarios más ricos en el país.

Martínez es dueño de Fintech Advisory, una empresa dedicada a la deuda corporativa y soberana (la deuda de los países), su influencia es tal que impulsó el llamado Plan Brady el cual fue, un plan para reestructurar la deuda soberana de los países del Tercer Mundo. A la postre, no sólo no reestructuró la deuda sino que la amplió, llevó a los gobiernos de esos países a adoptar ciertas medidas para “garantizar que pudieran tener solvencia económica” y al final, pagar más.

Argentina fue uno de los países más afectados por esta deuda y ¿qué creen? hoy quieren lanzar el plan Brady 2.0 para dicho país y David Martínez es uno de los empresarios más ricos de Argentina (a pesar de ser mexicano) y dueño de buena parte de las telecomunicaciones de aquel país, ¿coincidencia? No lo creo.

Esto ejemplifica lo que decía Lenin: la oligarquía financiera influye en las decisiones del gobierno como grupos de presión o directamente siendo parte del mismo (cualquier parecido con el grupo de empresarios asesores de Sheinbaum es pura coincidencia).

Las garras de la oligarquía financiera

Siguiendo las inversiones de David Martínez es uno de los principales accionistas del banco español Sabadell; ha sido directivo de Cemex, Grupo Alfa y Vitro. Además, es parte del Consejo administrativo de grupo ICA, de hecho, fue de sus principales inversores para salvar dicha empresa de la bancarrota.

Y ¿quién estuvo a cargo de la remodelación del Estadio Banorte? Obviamente grupo ICA y para cerrar con broche de oro, el sindicato que estuvo al mando de la obra fue la CATEM, organización sindical dirigida por Pedro Haces Barba, diputado de Morena y quién ha sido señalado por ser corrupto, por fungir como el líder del neocharrismo y para colmo quien en su papel de vicecoordinador de Operación Política de Morena buscó crear un grupo de Amistad con Israel, sionismo en estado puro, en medio de un genocidio.

Para no extendernos más solo hay que establecer como la remodelación del Estadio Azteca para el mundial es una muestra del poder de la oligarquía financiera quien han fagocitado a la competencia y toma las riendas de la industria, lo que Lenin ya describía como pasar de facilitar los pagos a ser quienes deciden sobre los intereses industriales.

Banorte y David Martínez (Fintech Advisory/Sabadell) son de los grandes ganadores de este negocio futbolero y para ello se valieron de obra pública y permisos de parte del gobierno local y federal; de crear alianza con el sindicato charro de Morena y, de pasada, con dejarle la deuda a Televisa y las ganancias a Banorte y grupo ICA. Sin duda la oligarquía no tiene amigos, sólo intereses.

Por eso, la lucha contra el imperialismo no es una lucha abstracta o una lucha que sólo se da en situaciones de conquista militar. Luchar contra el imperialismo es una lucha cotidiana contra los demonios que tenemos como vecinos, contra los monopolios y la oligarquía financiera que crean leyes a su imagen y semejanza; que viven de la explotación y el despojo; que nos roban el deporte, la salud, el agua, la vivienda.

El mundial dura un mes pero el capitalismo ya lleva décadas y décadas pisoteándonos, por eso es tiempo de quitarles el balón y jugar en nuestra propia cancha. Es tiempo de luchar contra el imperialismo, eliminarlo de raíz y construir el socialismo.

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