LUCHAR CONTRA EL IMPERIALISMO. Vender la patria o defenderla
LUCHAR CONTRA EL IMPERIALISMO
La intervención yanqui en Venezuela el pasado 3 de enero que culminó con el secuestro del presidente constitucional de ese país y su esposa, Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores, diputada de la Asamblea Nacional, confirmó de manera violenta, lo plasmado en el documento dado a conocer por Donald Trump en diciembre de 2025 titulado: La Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América.
En ese documento se expresa, entre otras cosas, lo siguiente:
“A. Hemisferio occidental: el corolario de Trump a la doctrina Monroe
Tras años de negligencia, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe con el fin de restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio y nuestro acceso a zonas geográficas clave en toda la región. Impedirá que los competidores no hemisféricos posicionen fuerzas u otras capacidades amenazantes, o que posean o controlen activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio. Este «corolario Trump» a la doctrina Monroe es una restauración sensata y firme del poder y las prioridades estadounidenses, de acuerdo con los intereses de seguridad de Estados Unidos.
Nuestros objetivos para el hemisferio occidental pueden resumirse así: Reclutar y expandirnos.”
Luchar contra el imperialismo
El imperialismo anunció cínicamente sus intenciones y las cumplió, ahora exige también al gobierno Venezolano que deje de vender petroleo a países como Rusia o China.
El “viejo gendarme” ha regresado, y lo ha hecho como vil película de acción de Hollywood, o como esos héroes que nos venden que utilizan métodos inhumanos, como torturar o masacrar a cientos de seres humanos o rompen todas las leyes para imponer… lo que ellos dicen es la justicia. Por si veíamos muy lejos lo que sucede en Palestina o en otros países de África o Asia, Trump y sus verdugos nos hacen evidente que eso puede pasar en nuestro continente, en nuestros países o incluso dentro de los Estados Unidos en contra de su población.
Las acciones crueles de los nazi-fascistas de siempre en el gobierno de los Estados Unidos, la imposición de leyes que facilitan acciones fascistas y el rompimiento de la legalidad internacional que garantizaba cierta independencia y soberanía para los países de América Latina y el Caribe, todo desnuda lo que siempre ha sido el imperialismo, entonces nos obliga a definir, cómo enfrentar esta nueva ofensiva.
Es tiempo de definiciones: estamos con el imperialismo, sus lacayos y sus verdugos o estamos con los pueblos que luchan por su independencia, por defender su soberanía y hacer efectiva la autodeterminación de los mismos.
No somos nosotros, los pueblos oprimidos, ni la clase trabajadora que produce la riqueza, quienes “polarizamos” a las sociedades, son las decisiones de la clase burguesa trasnacional que gobierna en los Estados Unidos y del conjunto de la burguesía que controla junto con ésta o subordinada a la misma el poder político o económico en todo el hemisferio.
En este contexto ¿qué significa expresar que “es mucho mejor que nos mantengamos como América del Norte para competir con China, que solito Estados Unidos” como lo dijo la actual presidenta este miércoles 14 de enero?
Esa declaración refleja una triste realidad: no existe coordinación, existe subordinación, porque eso es lo que exige el gobierno norteamericano. Y el gobierno de nuestro país ata a toda la clase trabajadora al cadáver putrefacto del imperialismo yanqui para hundirnos con éste. Lo hace en nombre del país, pero la verdad es en nombre de todos los empresarios, burgueses ladrones que desean acrecentar sus riquezas con la explotación de la fuerza de trabajo de nuestra clase proletaria y también de la de Estados Unidos y Canadá. Aún hundiéndose en una crisis histórica la clase burguesa trasnacional no deja de guiarse por la necesidad de obtener ganancias a costa de la vida de los pueblos y de la destrucción del planeta.
Para convencernos de la justeza de esa decisión que no ha sido consultada con el pueblo, nuestro gobierno siembra el miedo en el pueblo trabajador, la desorganización, la desconfianza en nuestras fuerzas. Nos repiten que no hay opción, que Estados Unidos es tan poderoso que nuestra única alternativa es coordinarnos, para no decir subordinarnos a sus intereses.
Es cierto, el imperialismo norteamericano es poderoso, lo demuestra siempre que puede, pero también es cierto que los pueblos lo han derrotado muchas veces, no sólo en nuestro continente, también en otros, de no ser así hoy no estarían rabiosos atacando a China y Rusia, pues son países que no controlan y que poco a poco han debilitado su control en sus países y otros más en Asia y en África.
¿Subordinarnos? ¿Ser esclavos en nuestro propio país? ¿Hacer y pensar lo que el poderoso quiere a costa de nuestra dignidad como personas y como pueblo?
Jamás, tal vez no seamos la mayoría quienes pensamos que debemos organizarnos y luchar por un desarrollo económico y político independiente del imperialismo yanqui, fundamentalmente. Pero no por ello vamos a renunciar a convencer a nuestras hermanas y hermanos de clase de que si nos unimos somos fuertes, de que confiemos en nuestras fuerzas y en nuestra capacidad de construir el país que queremos y no el que nos impone la clase burguesa.
Sí, unidad para defender a la patria, pero jamás subordinación a la clase burguesa, ni a la clase pequeño burguesa, que como siempre, oscila entre el radicalismo verbal y su miedo entreguista. !
¡Contra la agresión imperialista; resistencia popular y socialista!
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